Andalucía entra en campaña: claves para entender el escenario del 17M

24 mars 2026 - 19:56

La convocatoria de elecciones para el 17 de mayo abre en Andalucía un ciclo electoral marcado por la ventaja del Partido Popular en los sondeos, la crisis de Vox, la fragmentación de la izquierda y la inminente salida del Gobierno de la candidata socialista María Jesús Montero. La región vuelve a centrar el debate político nacional.

La decisión del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, de convocar elecciones autonómicas para el 17 de mayo activa una campaña de seis semanas en la comunidad más poblada de España, con repercusiones que se extenderán al conjunto del sistema político nacional. Con 6,5 millones de electores llamados a las urnas, el resultado influirá en el equilibrio de fuerzas en el Congreso de los Diputados y en la cohesión interna tanto del Partido Popular (PP) como del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El escenario político llega a la convocatoria con cinco fuerzas disputando la representación parlamentaria. El PP aspira a su tercera mayoría absoluta consecutiva mientras Vox afronta su mayor crisis interna desde su fundación. En el espacio progresista, el PSOE presenta a la hasta ahora vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, como candidata a la Presidencia de la Junta, mientras la izquierda alternativa llega fragmentada en tres candidaturas. La sanidad pública y la gobernabilidad de la comunidad centrarán el debate de las próximas semanas de campaña.

  1. El PP llega como favorito pero teme el exceso de confianza

Los sondeos publicados en los últimos meses sitúan al Partido Popular como claro favorito para las elecciones del 17 de mayo. La mayoría de las encuestas apuntan a que Moreno podría repetir la mayoría absoluta obtenida en 2022, cuando el PP alcanzó 58 de los 109 escaños del Parlamento andaluz, seis por encima del umbral necesario de 55 diputados. El ciclo de victorias del PP en Extremadura, Aragón y Castilla y León en los meses anteriores refuerza ese escenario, aunque el crecimiento de Vox introduce un factor de incertidumbre en la aritmética postelectoral.

El propio Moreno advirtió este martes, en una entrevista en Onda Cero, que la abstención y el «exceso de confianza» son sus dos principales adversarios en la campaña. El presidente señaló que percibe en la calle un clima de excesiva seguridad entre sus votantes, alimentado por la percepción de que la candidata socialista, María Jesús Montero, no representa un rival político de peso. Moreno reconoció que esa sensación podría traducirse en una baja participación del electorado popular y complicar así la revalidación de una mayoría gobernante sin necesidad de negociar con Vox.

  1. Vox, en crisis interna y sin candidato oficial

La convocatoria pilló a Vox en el peor momento de su historia interna. La formación de Santiago Abascal atraviesa un conflicto de proporciones inéditas que ha llegado a los tribunales, con disputas entre la dirección nacional y figuras como el portavoz municipal en Madrid, Javier Ortega Smith, el exvicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, y el exlíder en la Región de Murcia, José Ángel Antelo. En todas estas disputas subyace una acusación común: la quiebra de la democracia interna de la formación.

En el ámbito andaluz, Vox era la única formación parlamentaria que llegó a la convocatoria sin haber designado oficialmente a su candidato a la Presidencia de la Junta. El portavoz parlamentario, Manuel Gavira, aparece como el nombre más probable, aunque él mismo ha condicionado su candidatura a una decisión formal de la dirección nacional. Con 14 diputados en la Cámara y sondeos que le auguran un crecimiento moderado, Abascal ha confirmado que Vox respaldaría a Moreno en la investidura si el PP necesitara apoyos para gobernar, lo que amplía su margen de influencia postelectoral.

  1. La izquierda alternativa, dividida en tres papeletas

El espacio situado a la izquierda del PSOE llega a los comicios fraccionado en tres candidaturas. Por Andalucía —coalición integrada por Izquierda Unida (IU), el Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz—, con Antonio Maíllo al frente; Adelante Andalucía, liderada por José Ignacio García; y Podemos, cuyo candidato es el diputado Juan Antonio Delgado. La posibilidad de una lista conjunta quedó descartada en la práctica, aunque las tres formaciones han mantenido una relación no beligerante entre sí, concentrando su discurso en la crítica a las políticas del Gobierno de Moreno y en la necesidad de movilizar al electorado progresista.

La movilización del voto progresista no activado es el reto central de las tres fuerzas. Los partidos calculan que cerca de medio millón de votantes —la diferencia entre el voto a la izquierda en las autonómicas de 2022 y en las generales de 2023 en Andalucía— podría acudir a las urnas si se generan los incentivos adecuados. «Si nos movilizamos, ganamos», ha resumido el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, sintetizando la convicción de que la llave del 17 de mayo está en la participación y no en el trasvase de votos entre formaciones afines.

  1. Montero deja el Gobierno para liderar la campaña

La convocatoria desencadenó el proceso de salida del Ejecutivo central de la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. La dirigente socialista, que es también secretaria general del PSOE de Andalucía (PSOE-A), confirmó en la Cadena SER que abandonará sus responsabilidades ministeriales «en los próximos días» para dedicarse en exclusiva a la campaña. Montero es la segunda figura del PSOE a nivel federal y su candidatura en Andalucía tiene implicaciones directas para el Gobierno de Pedro Sánchez, que deberá acometer una remodelación del Consejo de Ministros en el corto plazo.

El partido expresó respaldo unánime a la candidatura de Montero desde las primeras horas tras el anuncio. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, fue uno de los primeros en reaccionar, afirmando que «no hay mejor candidata para defender la sanidad» de los andaluces. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, señaló que no podía imaginar una candidata más adecuada tras los siete años de Montero al frente de la vicepresidencia del Gobierno. Para el PSOE, el resultado del 17 de mayo constituye también una evaluación directa de la gestión del Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez.

  1. La sanidad pública, el terreno de disputa central

La sanidad pública se ha consolidado como el principal campo de batalla de los comicios andaluces. Montero atribuyó la convocatoria de Moreno, en parte, a la «crisis de la sanidad pública» en la comunidad, acusando al presidente de huir de una gestión que, a su juicio, no ha dado respuesta a las listas de espera ni a las carencias del sistema. La izquierda alternativa comparte ese diagnóstico y sitúa la sanidad como el talón de Aquiles de los siete años del PP al frente de la Junta de Andalucía.

Moreno ha rechazado esa narrativa y contrapone sus datos de estabilidad económica y empleo. El presidente recuerda que Andalucía ha aprobado cuatro presupuestos consecutivos, que cuenta «por primera vez en la historia» con más de tres millones y medio de afiliados a la Seguridad Social y que se ha consolidado como uno de los tres principales motores económicos de España. La interpretación que haga el electorado de estos datos, frente al relato sobre el deterioro de la sanidad pública, será determinante para el resultado final del 17 de mayo.

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