Aliança Catalana se retira del 29N y Puigdemont duda si volver

15 octobre 2026 - 07:13

La formación ultraderechista de Sílvia Orriols no concurrirá a las generales, y los politólogos prevén que sus potenciales votantes se repartan entre Junts y Vox o vuelvan a la abstención. Carles Puigdemont, por su parte, retrasa su regreso pese al aval a la amnistía, ante el temor de un mal resultado con su líder ya en casa.

 Aliança Catalana no se presentará a las elecciones generales del 29 de noviembre. La formación ultraderechista e independentista que lidera Sílvia Orriols zanjó con rapidez un debate interno en el que algunas voces pedían reconsiderar la decisión, y mantiene su apuesta exclusiva por la política catalana. «Nosotros estamos centrados en las municipales y las catalanas», explican desde su dirección. La renuncia llega en pleno crecimiento, ya que el barómetro de julio del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) la situaba como la fuerza que más subiría en el Parlament.

La ausencia de Aliança altera un tablero catalán que ya llegaba agitado. Junts per Catalunya atraviesa un bache en las encuestas, y su líder, Carles Puigdemont, sigue en Waterloo pese a que el Tribunal Constitucional ha avalado el despliegue completo de la amnistía y el Tribunal Supremo ha levantado su orden de arresto. El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), por su parte, aspira a ampliar el apoyo que lo convirtió en 2023 en el principal sostén territorial de Pedro Sánchez, y ha elegido al ministro Jordi Hereu como candidato.

Un electorado en disputa entre Junts y Vox

Los politólogos consultados por El Periódico advierten de que no hay datos afinados para predecir cómo votarían en unas generales quienes se plantean apoyar a Aliança en las autonómicas. Los del CEO ofrecen pistas. El 28% de quienes votaron a Junts en las catalanas de 2024 se inclinaría ahora por la formación de Orriols, igual que el 23% de los votantes de Vox. En números absolutos, Junts es su principal cantera, ya que obtuvo unos 681.000 votos en aquellos comicios frente a los 251.000 del partido de Santiago Abascal.

La segunda preferencia apunta en la misma dirección. Alrededor del 30% de los votantes de Aliança elegiría a Junts como alternativa y un 17% optaría por Vox. Pablo Simón, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, ve a ambos como posibles beneficiados, aunque recuerda que parte de los nuevos apoyos de Orriols procede de la abstención y probablemente se quedará en casa. Toni Rodon, de la Universitat Pompeu Fabra, subraya que los partidos de extrema derecha, cuando irrumpen, «tienen frontera con muchos partidos». Astrid Barrio, de la Universitat de València, recuerda además la larga tradición catalana de voto dual.

Puigdemont mide el riesgo de volver

El regreso del expresidente catalán se ha convertido en una incógnita. La víspera del fallo del Constitucional, su abogado, Gonzalo Boye, abría la puerta a que pudiera votar el 29 de noviembre. Tras conocerse la sentencia, evitó dar una fecha y solo aseguró que Puigdemont pasará la Navidad en su casa de Girona. Boye sostiene ahora que «no sería sensato» volver sin la certeza de que el Supremo ha archivado por completo su expediente. El ministro de Justicia, Félix Bolaños, afirma en cambio que puede regresar en cualquier momento.

Detrás de la prudencia hay un cálculo electoral. Junts lleva años defendiendo que competir sin su líder equivale a hacerlo con una mano atada a la espalda, y un nuevo tropiezo con Puigdemont ya en Cataluña desmontaría ese argumento. El propio expresidente intentó desvincular su regreso de la cita con las urnas. «No volveremos al servicio de nuestro partido, sino de nuestro país», dijo. Fuentes de Junts aseguran que estas generales «no son una prioridad» para el partido. El alcalde popular de Badalona, Xavier García Albiol, atribuye la demora a un supuesto pacto con Sánchez, aunque no aporta pruebas.

El PSC cuestiona la utilidad de Junts

Salvador Illa aprovechó la proclamación de Hereu para cargar contra el partido de Puigdemont, al que responsabilizó del adelanto electoral por su voto contra los decretos de vivienda. El presidente de la Generalitat expresó su «enorme decepción» y recordó que la candidata de Junts, Míriam Nogueras, ha descartado apoyar tanto a un gobierno de derechas como a uno de izquierdas. «Si no aspiras a gobernar, a influir, ¿qué utilidad tienes?», preguntó Illa. Contrapuso además la escasa influencia que atribuye a Junts en Madrid con la que tuvo en su día Convergència i Unió (CiU).

Hereu, cuya candidatura debe ratificarse todavía, pidió a los cuadros del PSC una movilización sin precedentes con un mensaje que resume la estrategia socialista en Cataluña. «Cuando Catalunya habla alto y claro, España es progresista», proclamó. En 2023, Cataluña aportó 19 escaños al PSOE y fue decisiva para que Sánchez retuviera el Gobierno. Con Aliança fuera de la carrera y Junts debilitado, el PSC aspira a crecer a costa de un independentismo que llega dividido. Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), mientras tanto, repite con Gabriel Rufián al frente de su lista.

El riesgo para Junts es doble. La ausencia de Orriols le ofrece la posibilidad de retener a votantes que se inclinaban por la ultraderecha independentista, pero ese mismo electorado puede encontrar en Vox un refugio en clave estatal. La encuesta del GESOP para Prensa Ibérica ya le atribuye una caída de siete a entre cuatro y seis diputados. De la combinación de esos trasvases, la abstención y la decisión final de Puigdemont dependerá en buena medida el peso de Junts en el próximo Congreso.

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