Abascal ataca los orígenes árabes de Andalucía para descalificar a Moreno

13 avril 2026 - 20:16

El líder de Vox utilizó un mitin en Málaga para llamar «Moruno» al presidente de la Junta de Andalucía en funciones y calificar de «padre de una patria islamista» a Blas Infante, figura fundacional del andalucismo reconocida en el Estatuto de Autonomía. Las declaraciones forman parte de una estrategia de Vox para disputar al PP el espacio ultraconservador, mientras los populares, que negocian con Vox en varias comunidades autónomas, evitan responder con confrontación directa.

El líder de Vox, Santiago Abascal, utilizó un mitin en Málaga para desplegar una ofensiva identitaria contra el Partido Popular (PP) en plena precampaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo. El blanco principal fue el presidente de la Junta en funciones, Juanma Moreno, al que Abascal llamó de forma reiterada «Juanma Moruno». El apodo vincula al dirigente popular con el mundo árabe como herramienta de descalificación política. No es la primera vez que Vox recurre a ese mecanismo: en las elecciones de Castilla y León ya apodó «Alfonso Fernández Marrueco» al presidente popular de esa comunidad, Alfonso Fernández Mañueco.

El mitin se celebró en paralelo a la reunión de los equipos negociadores de PP y Vox en Mérida para intentar desbloquear el acuerdo de gobierno en Extremadura, donde la parálisis acumula ya medio año. La simultaneidad de los escenarios ilustra la doble lógica con la que opera la formación de Abascal: negociar con el PP en los despachos y atacarlo en las plazas. Abascal acusó también a Moreno de reivindicar «las mismas tonterías» que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), entre las que incluyó las políticas de convivencia con la inmigración que el presidente andaluz ha defendido como seña de identidad de su modelo de gestión.

La «patria de la Reconquista»

El grueso de las descalificaciones se dirigió contra Blas Infante, considerado el padre del andalucismo moderno y fusilado por las tropas franquistas en 1936. Abascal lo describió como «un personaje increíblemente elevado a la categoría de santón» y afirmó que es «padre de una patria islamista», en alusión directa al peso de la historia árabe en la formación de la identidad andaluza. El Estatuto de Autonomía de Andalucía reconoce expresamente a Infante como «padre de la patria andaluza», un reconocimiento que Vox considera parte del relato que combate.

Frente a ese andalucismo, Abascal reivindicó lo que denominó «la Andalucía verdadera», una región cuya identidad sitúa sobre la herencia cristiana y la gesta de la Reconquista. Su partido defiende esa visión «sin miedo ni complejos», dijo, en contraposición directa al modelo de convivencia multicultural que tanto el PP como el PSOE asumen como propio. La narrativa ignora ocho siglos de presencia árabe-islámica en Andalucía, un período que los historiadores consideran constitutivo de la cultura y el patrimonio de la región, desde la arquitectura a la lengua, pasando por la agricultura y las ciencias.

36 querellas y 30 solicitudes de rectificación

Los ataques del mitin de Málaga forman parte de una ofensiva más amplia de Vox contra el liderazgo nacional del PP. Según la propia formación, ha presentado 36 querellas por difamación contra dirigentes populares y 30 solicitudes de rectificación a medios de comunicación. Vox justifica esa escalada señalando que, a diferencia de sus rivales, tiene «cero casos de corrupción». La embestida judicial y retórica se produce mientras ambas formaciones negocian acuerdos de gobierno en Extremadura, Aragón y Castilla y León, lo que aumenta la tensión interna del bloque conservador en la peor semana posible antes del 17M.

La dirección nacional del PP optó por no responder a las provocaciones de Abascal con confrontación directa. El secretario general del partido, Miguel Tellado, señaló que no entrarán en «ningún tipo de provocación ni distracción» porque «cualquier provocación distrae al electorado». El diputado del PP Juan Bravo fue aún más escueto. «Nosotros no hablamos de Vox, hablamos con Vox», dijo, en una formulación que resume la estrategia popular de mantener abierto el canal negociador mientras se ignora en público el ruido generado por la cúpula de Abascal.

El problema de Moreno

El blanco elegido por Abascal no es aleatorio. Juanma Moreno representa el perfil de candidato conservador que más daño hace a Vox en Andalucía: un presidente popular con alto reconocimiento ciudadano, imagen de gestión moderada y capacidad probada para atraer votantes de centroderecha que históricamente no fueron del PP. Una victoria sólida de Moreno el 17 de mayo consolida la posición de los populares en el espacio conservador andaluz y reduce el margen de influencia de Vox en las elecciones generales de 2027, el horizonte real al que apunta la estrategia de Abascal.

Los ataques persiguen un objetivo adicional: erosionar ante el electorado ultraconservador la narrativa de moderación y autonomía que Moreno ha construido durante dos legislaturas. Cada pregunta sobre las descalificaciones de Abascal obliga al candidato popular a posicionarse, a romper la equidistancia o a pagar el coste de ignorarlas. La estrategia de Vox consiste en hacer visible la dependencia del PP respecto a la ultraderecha allí donde la necesita para gobernar, al tiempo que acusa al candidato andaluz de compartir el relato identitario del andalucismo de izquierdas.

El resultado del 17 de mayo determinará si la ofensiva de Abascal logra su propósito. Si Moreno obtiene la mayoría absoluta sin necesidad de la ultraderecha, la formación de Abascal perderá influencia real en Andalucía durante la próxima legislatura. Si la aritmética fuerza un pacto, los mismos insultos de Málaga serán el telón de fondo de una negociación de gobierno. Por ahora, las descalificaciones identitarias del mitin malagueño condensan en términos muy concretos lo que estará en juego el 17 de mayo: qué Andalucía quiere gobernarse a sí misma y bajo qué condiciones lo hace.

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