El Partido Popular ganará las elecciones andaluzas del domingo en las ocho provincias, pero la mayoría absoluta depende del reparto del último escaño en Córdoba, Málaga, Cádiz y Huelva. El propio candidato a la reelección, Juanma Moreno, calcula que entre 15.000 y 20.000 papeletas lo situarán dos o tres diputados por encima o por debajo de los 55 que garantizan la autonomía de gobierno. El sistema d’Hondt convierte esos restos en la variable más determinante de la noche electoral.
Juanma Moreno lo resumió en una sola frase durante una entrevista en Onda Cero: «Puede pasar todo». El candidato del Partido Popular (PP) a la reelección como presidente de la Junta de Andalucía ha gobernado cuatro años con mayoría absoluta y aspira a renovarla el próximo domingo, pero reconoce que el resultado final dependerá de un margen de entre 15.000 y 20.000 votos distribuidos en cuatro provincias. Con más de 6,8 millones de andaluces llamados a las urnas, esa diferencia equivale a menos del 0,3% del censo. «Los restos juegan malas pasadas», admitió el propio Moreno, en lo que también suena a advertencia para evitar la abstención en su electorado.
Todas las encuestas publicadas hasta el martes a medianoche, cuando la legislación electoral impone el silencio demoscópico, coinciden en que el PP vencerá en las ocho circunscripciones andaluzas. Los sondeos internos de los populares, según fuentes de la organización, sitúan la candidatura de Moreno como «la opción preferida de los andaluces». La incógnita no es la victoria, sino su magnitud. Y esa magnitud la determinará, en gran medida, un mecanismo técnico de distribución de escaños que puede resultar esquivo incluso para los partidos que arrastran ventajas holgadas en la intención de voto.
El sistema d’Hondt y sus trampas
El método d’Hondt, sistema proporcional que se aplica en todas las convocatorias electorales españolas, funciona dividiendo los votos de cada candidatura por divisores sucesivos hasta asignar el total de escaños disponibles en cada circunscripción. En Andalucía, el umbral de exclusión es del 3% de los votos, dos puntos por debajo del 5% que rige en Galicia. El resultado de esta mecánica es que en las provincias con pocos diputados a repartir, el sistema favorece a los partidos más votados, mientras que en las grandes circunscripciones —Sevilla o Málaga— el mecanismo se vuelve más proporcional y permite la entrada de fuerzas con menor respaldo.
El efecto práctico es que el último escaño de cada provincia puede cambiar de manos por diferencias de apenas unos centenares de votos. En las elecciones de 2022, el PP arrebató el último diputado a Vox en Córdoba y Málaga, y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en Cádiz y Sevilla. En Almería, en cambio, fue Vox quien le ganó esa última plaza a los populares por un margen exiguo. Los datos de aquella convocatoria muestran que en Cádiz la diferencia entre el escaño que logró el PP y el que se quedó el PSOE fue de 1.191 votos; en Córdoba, de 1.246. El margen es, en términos absolutos, microscópico.
Córdoba, Málaga, Cádiz y Huelva: el filo del escaño
Moreno identificó con precisión las cuatro provincias donde se dirime su mayoría absoluta. «Si se inclinan hacia el otro lado, perderé la mayoría», afirmó. En 2022 el PP logró arañar el último diputado en Córdoba, Málaga y Cádiz, circunscripciones donde el margen sobre Vox o el PSOE fue ajustado. Huelva añade una variable adicional al cálculo: en esa provincia, el escaño final lo ganó el PSOE en los anteriores comicios, y la evolución del voto socialista en esta cita será determinante para saber si el PP puede recuperarlo.
La candidatura de María Jesús Montero, ministra de Hacienda y cabeza de lista del PSOE, afronta estas elecciones desde una posición defensiva. Para el PP, la lógica del voto útil opera en sentido contrario al habitual: no se trata de concentrar el voto de la derecha ante la amenaza de la izquierda, sino de evitar que el espacio conservador se fragmente en beneficio de Vox. Si la formación de Manuel Gavira obtiene un resultado suficientemente alto en alguna de esas cuatro provincias, el cociente d’Hondt puede desplazar el último escaño desde el PP hacia el partido ultraderechista, privando a Moreno de la mayoría.
Qué cambia si cae la mayoría absoluta
Las consecuencias de no alcanzar los 55 diputados trascienden la aritmética. Moreno ha construido su candidatura sobre el relato de la moderación y la autonomía respecto a la derecha radical. Ese relato le ha granjeado respaldo en sectores del electorado históricamente ajenos al centroderecha y le ha permitido mantener una distancia funcional respecto a Vox durante toda la legislatura. Un pacto de investidura con la formación de Santiago Abascal erosionaría esa narrativa y complicaría la proyección nacional de Moreno como referente del centroderecha español de cara a las elecciones generales de 2027.
El candidato popular no cerró la campaña junto al líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una decisión que refleja la apuesta por un perfil autonómico y propio. Moreno clausurará la carrera electoral a solas el viernes en un acto pensado para movilizar al votante andaluz sin contaminar el mensaje con la disputa política de Madrid. La estrategia responde al mismo principio que ha guiado toda la campaña: convertir los comicios del 17 de mayo en una consulta sobre la gestión de Andalucía, no en un referéndum sobre Pedro Sánchez. Si los restos lo permiten, esa apuesta puede consolidar la posición más sólida del centroderecha español en cualquier comunidad autónoma. Si los restos no lo permiten, la segunda mitad de la legislatura andaluza comenzará con una negociación que Moreno habría preferido evitar.