Palestina aplaza sus elecciones hasta septiembre de 2027 y prolonga su crisis de legitimidad

11 octobre 2026 - 08:53

Mahmud Abás pospone los comicios legislativos previstos para noviembre y convoca elecciones presidenciales y parlamentarias simultáneas para el 11 de septiembre de 2027. La Autoridad Palestina atribuye la decisión a los obstáculos israelíes y a la situación de seguridad, mientras crecen las críticas por la ausencia de renovación democrática.

El presidente palestino, Mahmud Abás, ha aplazado nuevamente las elecciones legislativas, inicialmente previstas para el próximo 28 de noviembre, y ha fijado el 11 de septiembre de 2027 como nueva fecha para celebrar conjuntamente los comicios presidenciales y parlamentarios. La decisión, formalizada mediante decreto y anunciada por la agencia oficial Wafa, prolonga una parálisis electoral que dura dos décadas.

La presidencia palestina justifica el aplazamiento por las restricciones impuestas por Israel y la imposibilidad de garantizar una votación libre, transparente e inclusiva en Jerusalén Este, Cisjordania y la Franja de Gaza. Entre los obstáculos mencionados figuran las operaciones militares israelíes, la expansión de los asentamientos, las limitaciones de circulación y las dificultades para introducir material electoral y observadores internacionales en Gaza.

Dos décadas sin renovación electoral

Los palestinos no celebran elecciones presidenciales desde 2005, cuando Abás llegó al poder, ni legislativas desde 2006, cuando Hamás derrotó a Al Fatah. El mandato presidencial expiró formalmente en 2009, pero Abás ha continuado gobernando mediante decretos, en un contexto de profunda división entre las principales fuerzas políticas.

El nuevo aplazamiento llega después de consultas entre distintas facciones palestinas, algunas de las cuales consideran necesario impulsar previamente un diálogo nacional que permita superar las fracturas internas.

Sin embargo, voces opositoras advierten de que retrasar nuevamente las urnas agrava la crisis de representación y debilita la credibilidad de las instituciones palestinas ante su población y sus socios internacionales.

Entre la ocupación y el déficit democrático

Israel rechaza las acusaciones de obstrucción electoral. Su ministro de Exteriores, Gideon Sa’ar, ha acusado a Abás de utilizar las dificultades existentes como pretexto para evitar una nueva consulta popular.

La Unión Europea, por su parte, había respaldado la celebración de elecciones como una oportunidad para renovar la legitimidad institucional palestina.

El aplazamiento plantea así un doble desafío: garantizar las condiciones necesarias para votar bajo ocupación y reconstruir unas instituciones cuya representatividad lleva años cuestionada.

La nueva convocatoria abre un horizonte electoral, pero no resuelve las incertidumbres políticas y territoriales que han impedido acudir a las urnas durante veinte años.

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