Mundial 2026: la gran esperanza del turismo internacional en Estados Unidos

09 mars 2026 - 19:22

El Mundial de fútbol de 2026 se perfila como una oportunidad estratégica para el sector turístico estadounidense, especialmente para la industria hotelera, que busca recuperar a los visitantes internacionales tras varios años de retroceso en las llegadas.

El torneo, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, representa uno de los mayores eventos deportivos de la historia. Solo en territorio estadounidense se celebrarán 78 partidos en once ciudades, entre ellas Miami, Los Ángeles, Nueva York, Dallas, Atlanta y Filadelfia. Para la industria turística, la cita mundialista se percibe como una posible palanca de recuperación tras un periodo marcado por tensiones geopolíticas, cambios en la política migratoria y una caída del turismo extranjero.

Un impulso económico de gran escala

Las previsiones de la FIFA apuntan a un impacto económico considerable. Se estima que alrededor de siete millones de espectadores asistirán a los estadios durante el torneo. Sin embargo, el verdadero efecto económico se espera fuera de los recintos deportivos: entre 20 y 30 millones de visitantes internacionales podrían viajar al país atraídos por el evento.

Según estimaciones del sector, el Mundial podría generar cerca de 30.000 millones de dólares para la economía estadounidense, con beneficios repartidos entre hoteles, aerolíneas, restaurantes, transporte urbano y comercio local.

No obstante, estas proyecciones fueron realizadas antes de la reciente escalada de tensiones en Oriente Medio, que podría afectar a los flujos turísticos globales, tanto por el aumento del precio del petróleo como por la incertidumbre geopolítica.

Un turismo internacional en retroceso

Los profesionales del sector hotelero reconocen que el Mundial llega en un momento delicado para el turismo en Estados Unidos. En 2025, el país fue el único gran destino internacional que registró una caída en el número de visitantes extranjeros.

Las estadísticas oficiales muestran que, durante los primeros once meses del año pasado, las llegadas internacionales disminuyeron un 5,4 %. El descenso fue especialmente notable en el caso de Canadá, tradicionalmente uno de los principales mercados emisores de turistas hacia Estados Unidos, con una caída cercana al 22 %.

También se registró una reducción de visitantes europeos, especialmente franceses, con un descenso cercano al 7 %.

Detrás de esta tendencia, muchos actores del sector mencionan discretamente el impacto de las políticas y el discurso político de la administración estadounidense. Nuevas condiciones de entrada, tensiones comerciales y declaraciones polémicas han contribuido, según algunos empresarios, a deteriorar la imagen del país como destino turístico.

Hoteles en alerta en ciudades clave

En ciudades emblemáticas del turismo estadounidense, la preocupación es palpable. En Miami Beach, por ejemplo, el gestor hotelero Meade Atkeson observa la ausencia de un perfil de visitante que históricamente ha sido clave: los turistas brasileños.

Según explica, muchos viajeros latinoamericanos con alto poder adquisitivo han optado en los últimos años por destinos europeos o caribeños en lugar de viajar a Florida.

El problema no es menor. Los visitantes internacionales suelen permanecer más tiempo en los hoteles y gastan más dinero que los turistas nacionales, lo que convierte su ausencia en un golpe directo para la rentabilidad del sector.

La situación es similar en Las Vegas, uno de los mayores centros hoteleros del mundo con cerca de 150.000 habitaciones. Aunque algunos establecimientos mantienen niveles aceptables de ocupación, muchos han tenido que reducir tarifas para atraer clientes.

El Mundial como oportunidad estratégica

Ante este panorama, el Mundial de 2026 aparece como una posible tabla de salvación para el sector. La Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamientos (AHLA) considera que el torneo podría generar un efecto comparable al de múltiples Super Bowl consecutivos.

Cada partido del Mundial moviliza decenas de miles de aficionados, además de periodistas, patrocinadores y turistas que aprovechan el evento para visitar otras ciudades del país.

Incluso destinos que no serán sede directa del torneo esperan beneficiarse del flujo de viajeros. Las Vegas, por ejemplo, confía en atraer a aficionados que viajen hacia Los Ángeles o Kansas City y decidan hacer escala en la ciudad del juego.

En Washington, varios hoteles ya promocionan su proximidad con Filadelfia, donde se disputarán varios encuentros de la fase de grupos y un partido de octavos de final el 4 de julio, coincidiendo con la fiesta nacional estadounidense.

Entre la esperanza y la incertidumbre

Aun así, el optimismo se mezcla con prudencia. La guerra en Oriente Medio, la volatilidad del precio del petróleo y la evolución de la economía global podrían afectar los desplazamientos internacionales.

Para muchos hoteleros, el Mundial de 2026 representa una oportunidad única para relanzar la imagen turística del país y recuperar visitantes perdidos en los últimos años.

Pero, como resume uno de los gestores del sector, el resultado final dependerá de factores que van mucho más allá del fútbol: estabilidad internacional, percepción del destino y condiciones de viaje.

De momento, el sector hotelero estadounidense observa el calendario con expectación. El balón aún no ha empezado a rodar, pero para muchos empresarios turísticos el Mundial ya se juega en el terreno de la recuperación económica.

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