Teherán reclama protección institucional y respeto político para su selección durante el Mundial organizado por Estados Unidos, Canadá y México, en medio de la tensión entre Washington y la República Islámica.
La participación de Irán en el próximo Mundial de fútbol de 2026 empieza a verse atravesada por algo más que cuestiones deportivas. La Federación de Fútbol iraní reclamó este miércoles a la FIFA garantías políticas y diplomáticas para asegurar que la selección nacional pueda competir en territorio estadounidense sin incidentes ni actos considerados ofensivos contra las instituciones iraníes.
El presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, afirmó que Teherán necesita «garantías claras» antes de confirmar plenamente su participación en el torneo, cuya organización comparten Estados Unidos, Canadá y México.
«Debemos recibir de la FIFA las garantías necesarias para que no se repitan experiencias pasadas», declaró Taj, según medios oficiales iraníes.
El dirigente insistió en que el país anfitrión debe garantizar «respeto absoluto» hacia la delegación iraní y evitar cualquier acto que pueda interpretarse como una humillación política o simbólica, especialmente contra las instituciones oficiales y militares de la República Islámica.
Las declaraciones parecen apuntar directamente a la Guardia Revolucionaria Islámica, considerada organización terrorista por Washington y Ottawa, y de la que el propio Taj formó parte en el pasado.
El presidente de la federación advirtió incluso de que, si se producen insultos o provocaciones, la selección iraní podría abandonar el torneo y regresar a Teherán.
La tensión diplomática alrededor del fútbol se ha intensificado tras un reciente incidente vivido por Taj en Canadá. El dirigente viajó a Toronto a finales de abril para participar en el 76º Congreso de la FIFA, pero terminó regresando anticipadamente a Irán después de denunciar un trato «humillante» durante los controles migratorios.
Sin embargo, varios medios canadienses sostuvieron que Taj habría sido expulsado del país debido a sus antiguos vínculos con la Guardia Revolucionaria, declarada organización terrorista por Canadá en 2024.
Pese al creciente clima de tensión, la FIFA mantiene por ahora intacto el calendario previsto para la competición y la presencia de Irán en el torneo no está oficialmente cuestionada.
No obstante, el acceso al territorio estadounidense de miembros técnicos y administrativos vinculados a la delegación iraní sigue condicionado a las políticas migratorias y de seguridad de los países organizadores.
En los últimos días, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que los jugadores iraníes no tendrán problemas para entrar en Estados Unidos, aunque dejó abierta la posibilidad de restringir el acceso a responsables federativos sospechosos de mantener vínculos con la Guardia Revolucionaria.
El trasfondo político resulta especialmente sensible debido al conflicto abierto entre Washington y Teherán desde finales de febrero, actualmente bajo una frágil tregua tras semanas de enfrentamientos y tensión regional.
En el plano deportivo, Irán logró clasificarse para el Mundial tras liderar el Grupo A de la fase asiática de clasificación y quedó encuadrado en el Grupo G junto a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto.
La selección iraní disputará sus partidos de la fase de grupos en Santa Clara, California, y Seattle, en el estado de Washington.