Republicanos instan a ocuparse de los asuntos internos, pero la política exterior atrapa el interés y la atención del presidente Trump. Hay escepticismo con Israel y pesimismo con Irán.
Este lunes, el presidente de Estados Unidos y el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, mantuvieron un encuentro en Florida. La visita del primer ministro israelí es el segundo viaje importante a Mar-a-Lago, de un líder extranjero en varios días. Del encuentro entre ambos sobresalieron los halagos, pero ningún avance concreto en el plan de paz para Gaza.
“Nunca hemos tenido un amigo como el presidente Trump en la Casa Blanca. Ni siquiera es comparable”, indicó Netanyahu a su llegada. Trump devolvió el cumplido asegurando que “con la mayoría de los otros líderes”, Israel “no existiría hoy”. “La relación ha sido extraordinaria”, observó Trump.
Trump y Netanyahu mantuvieron un almuerzo privado en Mar-a-Lago para abordar diversos temas de Medio Oriente, además de asegurar que el fin de la guerra entre Hamas e Israel será duradero y, con ello, garantizar la paz en la región y evitar la prolongación de los efectos de derrame de ese conflicto. El jefe de la Casa Blanca dijo a la prensa que hablarían de “cinco temas principales” y sugirió que estuvieron cerca de resolver tres de ellos en los primeros cinco minutos de la reunión.
Además de Gaza, el presidente Trump indicó que planeaba abordar asuntos de la ocupada Ribera Occidental y las potenciales amenazas planteadas por Irán. Transcurrida más de una hora, Trump y Netanyahu “salieron sin nuevos hitos que anunciar”, reconstruye CNN.
“En cambio, parecían satisfechos de prodigarse elogios mutuamente, y Netanyahu llegó incluso a anunciar que planeaba otorgar a Trump el máximo honor civil de excelencia de Israel”, destaca la cadena de noticias que cita a Netanyahu diciendo: “El presidente Trump ha roto tantas convenciones para sorprender a la gente, así que decidimos romper una convención o crear una nueva”.
“Los elogios solo se intensificaron a partir de ahí, culminando con el anuncio de Netanyahu de que haría de Trump el primer no israelí en recibir el Premio Israel por la Paz”. Trump destacó el premio como “realmente sorprendente y muy apreciado”, elogió a Netanyahu como un líder “en tiempos de guerra” y minimizó las preocupaciones respecto a que Israel no avanza lo suficientemente rápido hacia la siguiente fase del acuerdo de paz en Gaza. Trump atribuyó casi toda la responsabilidad a Hamas, puntualiza el medio citado.
Ambos líderes intercambiaron cumplidos, buscaron mostrar que, pese a las tensiones coyunturales, la relación permanece estable y en muy buenos términos más allá de la cautela de Trump frente a ciertas acciones de Israel. Sin embargo, el presidente Trump reconoció las divisiones persistentes entre Estados Unidos e Israel, principalmente sobre la Ribera Occidental.
Trump se opone a que Israel anexe esa área y en este punto se alinea con Estados tanto occidentales como árabes. Pero el gobierno israelí ha discutido la anexión de partes de la Ribera Occidental y ha intensificado sus operaciones militares en la zona desde los ataques terroristas perpetrados por Hamas del 7 de octubre de 2023.
“Hemos tenido una discusión, una gran discusión, durante mucho tiempo sobre la Ribera Occidental, y no diría que estamos de acuerdo al 100 % sobre la Ribera Occidental”, ha dicho Trump a Kevin Liptak de CNN.
Tampoco alcanzaron un acuerdo para avanzar hacia la segunda fase del plan de paz para Gaza con la mediación americana. Este es un punto de fricción que ha ralentizado el avance hacia una paz permanente y un eventual esfuerzo de reconstrucción. Pero incluso así el presidente Trump ha restado importancia a la falta de avances. Trump insiste en que “no estaba preocupado” por las acciones de Israel en la región, dice que “Israel ha cumplido el plan al 100 %” y argumenta que el éxito del plan de paz depende principalmente de que Hamas acepte el desarme. El mandatario duda de que el alto al fuego sea permanente.
La administración americana, más allá de los cumplidos, está preocupada porque el primer ministro israelí retrasa el avance a la siguiente fase y Estados Unidos permanece ‘empantanado’ en Medio Oriente, cuando los republicanos demandan enfocarse en los asuntos internos.
Ha habido mayor claridad y contundencia de Estados Unidos hacia Irán y, aunque mantiene el pesimismo, envía la advertencia de atacar al Estado islámico si determina que este está buscando expandir su programa de misiles balísticos. “Oigo que Irán está tratando de reconstruirse, y si es así, vamos a tener que derribarlos”, dijo el mandatario. Y agregó: “Los vamos a destruir”. Trump ha amenazado a Irán con consecuencias “muy poderosas” y le ha instado a buscar un acuerdo para evitar más acciones militares. “Por lo general, donde hay humo, hay fuego”. En suma, Estados Unidos mantiene el escepticismo con Israel y el pesimismo con Irán.
Así, mientras los republicanos instan a ocuparse de los asuntos internos, la política exterior mantiene en vilo a Trump. Se despidió del presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky, recibió a Netanyahu y pasó la mañana del lunes hablando por teléfono con el presidente de Rusia Vladimir Putin. Además, lanzó nuevas advertencias contra Venezuela y habló de una operación encubierta.
Trump enuncia sin decir mucho más respecto a nada. Las acciones futuras de Estados Unidos en Venezuela, Ucrania y Medio Oriente generan más inquietudes que respuestas a pocas horas de terminar 2025.