La guerra de Yemen entra en una nueva fase. Las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente han lanzado la operación “Amanecer de Yemen” para recuperar los territorios controlados por los hutíes, con el apoyo de un centenar de aviones de la coalición liderada por Arabia Saudí. En plena escalada, Turquía y Pakistán han anunciado un rápido despliegue de fuerzas en territorio saudí, mientras fuertes explosiones sacudieron este lunes el norte de Riad.
Las fuerzas gubernamentales yemeníes emprendieron este lunes una ofensiva de gran envergadura contra los hutíes, respaldados por Irán, con el objetivo declarado de recuperar Saná y el conjunto de los territorios que permanecen bajo control del movimiento.
La operación, bautizada “Amanecer de Yemen”, cuenta con un importante apoyo aéreo saudí. La coalición liderada por Riad anunció la movilización de 100 aviones de combate y aseguró que proporcionará cobertura aérea permanente a las fuerzas gubernamentales sobre el terreno.
Las fuerzas yemeníes afirman haber llevado a cabo más de un millar de bombardeos contra posiciones hutíes en Saada, Al Jawf, Taiz y la costa occidental.
Turquía y Pakistán despliegan fuerzas en Arabia Saudí
La escalada adquiere además una dimensión regional. Turquía y Pakistán anunciaron este lunes un “despliegue rápido” de tropas en Arabia Saudí, en el marco de una nueva alianza de defensa.
Por el momento no se ha precisado el número de efectivos que serán movilizados ni las funciones concretas que desempeñarán en territorio saudí.
El anuncio se produce en un momento especialmente delicado para Riad, después de que los hutíes intensificaran sus ataques contra territorio saudí y amenazaran con extender sus operaciones militares al espacio aéreo del reino.
Fuertes explosiones sacuden Riad
Horas después del inicio de la ofensiva, fuertes explosiones se escucharon en el norte de Riad, cerca del aeropuerto internacional Rey Jalid.
Un corresponsal de AFP informó de una potente detonación, mientras residentes de la zona aseguraron que el estruendo hizo temblar las ventanas de sus viviendas.
Hasta el momento, no se ha establecido oficialmente el origen exacto de las explosiones, por lo que no puede afirmarse que hayan sido provocadas por un ataque hutí.
El episodio se produjo, sin embargo, pocas horas después de que el movimiento yemení advirtiera de que el espacio aéreo saudí ya no era seguro para la aviación civil porque se convertiría en “escenario de operaciones” de sus fuerzas armadas. Los hutíes excluyeron expresamente de esa advertencia a La Meca y Medina.
Bab el Mandeb, en el centro de la batalla
Uno de los puntos estratégicos de la contraofensiva es el estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las grandes arterias del comercio marítimo internacional.
Las fuerzas gubernamentales aseguran haber tomado el control del aeropuerto de Dhubab, cerca del estrecho, y haber cortado la carretera hacia la localidad portuaria de Moca. Los hutíes, sin embargo, niegan parte de estos avances.
La coalición saudí afirma además que proporciona protección aérea al estrecho, cuya importancia estratégica ha aumentado debido a las restricciones impuestas a la navegación por el estrecho de Ormuz en el contexto de la guerra regional.
La presión alcanza las infraestructuras petroleras saudíes
La escalada también amenaza al sector energético. Un ataque reivindicado por los hutíes contra el este de Arabia Saudí provocó el domingo la interrupción del transporte de crudo por el oleoducto Este-Oeste.
Esta infraestructura permite trasladar petróleo desde el este del reino hasta el mar Rojo evitando el estrecho de Ormuz.
El presidente de Aramco, Amin Nasser, advirtió este lunes que las reservas mundiales de petróleo se encuentran en niveles “peligrosamente” bajos, aumentando la preocupación por las consecuencias que una prolongación de la guerra podría tener sobre el abastecimiento internacional.
Más de 184.000 desplazados
Sobre el terreno, los combates continúan extendiéndose. Los hutíes han cortado un eje estratégico entre Taiz y Adén y mantienen una fuerte presión sobre Taiz, una de las principales ciudades del suroeste del país.
Según Naciones Unidas, más de 184.000 personas han tenido que abandonar sus hogares desde la reanudación de los combates.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su preocupación por la fuerte escalada de la guerra y condenó los ataques transfronterizos de los hutíes contra Arabia Saudí.
La combinación de la ofensiva gubernamental, la intervención aérea saudí, las amenazas hutíes contra el reino y la entrada en escena de Turquía y Pakistán sitúa así la guerra de Yemen ante una nueva fase de creciente dimensión regional.