Xi y Putin exhiben una alianza “inquebrantable” frente a las turbulencias globales

20 mai 2026 - 09:12

Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, reafirmaron este miércoles en Pekín la solidez de su alianza estratégica en un contexto internacional marcado por las guerras, las tensiones energéticas y la creciente rivalidad entre las grandes potencias.

La reunión entre ambos líderes se produjo menos de una semana después de la visita del presidente estadounidense Donald Trump a la capital china, un detalle que refuerza la dimensión geopolítica del encuentro entre Moscú y Pekín.

“Hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas”, declaró Xi Jinping, según la agencia oficial Xinhua.

Por su parte, Vladimir Putin calificó la relación bilateral de “sin precedentes”, especialmente en el terreno económico, pese a lo que definió como “factores externos desfavorables”.

La cumbre se desarrolló bajo la sombra de varios focos de tensión internacional: la guerra en Ucrania, las amenazas de una nueva escalada militar en Oriente Medio y las incertidumbres que afectan al comercio energético mundial.

Xi Jinping advirtió precisamente que una reanudación de los combates en Oriente Medio sería “inoportuna”, en un momento en que China depende en gran medida de las rutas energéticas del Golfo y del estrecho de Ormuz.

La puesta en escena del encuentro estuvo cargada de simbolismo: guardia de honor, salvas de cañón, niños agitando banderas y una recepción solemne en el Gran Salón del Pueblo, similar a la ofrecida recientemente a Donald Trump.

Xi y Putin mantienen una relación política especialmente estrecha desde hace más de una década y se han reunido cerca de cuarenta veces desde que ambos llegaron al poder. Ambos dirigentes suelen referirse mutuamente como “viejo amigo” o “querido amigo”.

Entre los asuntos estratégicos abordados figura el proyecto del gasoducto “Fuerza de Siberia 2”, concebido para conectar los enormes yacimientos de gas del norte de Siberia con el mercado chino. Para Moscú, este proyecto resulta clave tras el progresivo cierre del mercado europeo desde la invasión de Ucrania.

Pese a la retórica de asociación “inquebrantable”, numerosos analistas señalan el carácter cada vez más asimétrico de la relación. China se ha convertido en el principal salvavidas económico de Rusia, mientras Moscú depende crecientemente del mercado chino para sus exportaciones energéticas.

China representó en 2025 más de un tercio de las importaciones rusas y más de una cuarta parte de las exportaciones de Rusia, mientras que el peso ruso dentro del comercio exterior chino sigue siendo relativamente limitado.

Más allá de la retórica diplomática, la cumbre refleja la consolidación de un eje euroasiático que busca desafiar la influencia occidental y redefinir los equilibrios internacionales en un mundo cada vez más fragmentado.

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