El presidente chino, Xi Jinping, inició este lunes una visita oficial a Corea del Norte, la primera en siete años, en un momento de crecientes tensiones geopolíticas en Asia y mientras Pyongyang reafirma que su programa nuclear es «irreversible». El viaje pone de relieve la importancia estratégica de la relación entre ambos países en plena reconfiguración del equilibrio regional.
Recibido con honores por el líder norcoreano Kim Jong Un en el aeropuerto de Pyongyang, Xi Jinping quiso subrayar desde el primer momento la solidez de los lazos entre ambos vecinos. En un mensaje publicado por la prensa oficial norcoreana, el mandatario chino aseguró que la amistad entre China y Corea del Norte seguirá siendo «siempre invencible», independientemente de los cambios en el contexto internacional.
La visita se produce en un momento particularmente delicado para la región. En las últimas semanas, Xi recibió en Pekín tanto al presidente estadounidense Donald Trump como al presidente ruso Vladimir Putin, en un intento de mantener abiertos varios frentes diplomáticos simultáneamente.
Uno de los principales temas de fondo es el programa nuclear norcoreano. Aunque Washington y Pekín han reiterado oficialmente su compromiso con la desnuclearización de la península coreana, las autoridades de Pyongyang mantienen una posición cada vez más firme. La hermana del dirigente norcoreano afirmó recientemente que el estatus nuclear del país constituye una línea roja de la que «no hay vuelta atrás».
Para numerosos analistas, la prioridad de China no pasa ya por la desnuclearización inmediata de Corea del Norte, sino por preservar la estabilidad de un aliado considerado clave para su estrategia regional. Pekín sigue siendo el principal socio comercial y sostén económico de Pyongyang, además de un actor fundamental para amortiguar las presiones internacionales sobre el régimen norcoreano.
La visita también tiene lugar en un contexto marcado por el acercamiento sin precedentes entre Corea del Norte y Rusia. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Pyongyang ha estrechado sus vínculos con Moscú, proporcionando apoyo militar a cambio de cooperación tecnológica y asistencia económica.
Este nuevo equilibrio ha alimentado especulaciones sobre una posible competencia de influencia entre China y Rusia en la península coreana. Sin embargo, varios expertos consideran que Pekín continúa siendo el actor externo con mayor capacidad para garantizar la supervivencia económica y política del régimen norcoreano.
Más allá de los mensajes simbólicos, el viaje de Xi confirma que la relación entre China y Corea del Norte sigue siendo uno de los pilares de la arquitectura geopolítica del noreste asiático, en un momento en que las tensiones entre las grandes potencias vuelven a redefinir los equilibrios de la región.