Von der Leyen sobrevive, pero Europa muestra sus fracturas

11 juillet 2025 - 08:07

Ursula von der Leyen respiró tranquila este jueves. La moción de censura en su contra fue hundida con contundencia en el Parlamento Europeo: 175 votos a favor, 360 en contra y 18 abstenciones. El intento, impulsado por la extrema derecha, no tuvo posibilidades reales desde su planteamiento. Tanto así que la presidenta de la Comisión Europea ni siquiera interrumpió su agenda en Italia para presenciar la votación.

Sin embargo, el resultado es engañoso. Si bien Von der Leyen emerge victoriosa en la aritmética parlamentaria, el debate de esta semana expuso con crudeza las grietas de la alianza que la sostiene. Los socialdemócratas y los liberales centristas, socios fundamentales del Partido Popular Europeo (PPE), la acusaron de coquetear con la extrema derecha en cuestiones clave como cambio climático, agricultura y transición verde. Valerie Hayer, líder de Renew, fue tajante: su apoyo a Von der Leyen no es “incondicional”.

La votación reflejó el dilema del centrismo europeo. Los socialistas, encabezados por la española Iratxe García, votaron contra la moción de la ultraderecha, pero no dejaron pasar la oportunidad de recordarle a Von der Leyen que su proyecto europeo necesita compromisos claros con la justicia social y la sostenibilidad ambiental, no pactos oportunistas con fuerzas anti europeas.

La moción nació, oficialmente, como reacción al “Pfizergate”, un escándalo sin cierre definitivo. El eurodiputado rumano Gheorghe Piperea denunció la falta de transparencia de Von der Leyen al no revelar sus intercambios privados con el CEO de Pfizer durante las negociaciones de compra de vacunas. Pero la extrema derecha mezcló este argumento con acusaciones de “interferencia” en las elecciones rumanas, evidenciando su intención de usar el episodio como ariete político más que como ejercicio de rendición de cuentas.

Para Von der Leyen, la semana cierra con una victoria formal y una advertencia profunda. Su liderazgo no está amenazado por una moción que nunca tuvo opciones reales, pero sí por la erosión de confianza en el equilibrio que hasta ahora le permitió gobernar. Gobernar Europa no es dirigir un país: implica tejer consensos múltiples en un parlamento fragmentado, mientras se enfrenta a populismos que crecen con rapidez en el corazón de la Unión.

Más allá del resultado, el episodio deja una pregunta abierta: ¿qué tan sostenible es un liderazgo que, para sobrevivir, debe negociar simultáneamente con socialdemócratas, liberales y sectores conservadores que se inclinan cada vez más hacia la extrema derecha?

Von der Leyen venció hoy. Pero la batalla por el alma de Europa apenas comienza.

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