La tensión comercial entre Bruselas y Washington vuelve a escalar tras la amenaza de la Administración Trump de imponer nuevos aranceles al sector automovilístico europeo.
En plena cumbre UE-Armenia celebrada en Ereván, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lanzó un mensaje directo a la Casa Blanca: “Un trato es un trato”. La advertencia responde a la intención del presidente estadounidense, Donald Trump, de aplicar un arancel del 25 % a automóviles y camiones fabricados en la Unión Europea.
Von der Leyen insistió en que el acuerdo alcanzado entre ambas partes se basa en tres pilares: prosperidad compartida, reglas comunes y confianza mutua. Subrayó que la Unión Europea se encuentra en la fase final de aplicación de los compromisos arancelarios pendientes y defendió una relación basada en la cooperación y la previsibilidad.
“Queremos una relación de beneficio mutuo, cooperación y fiabilidad. Pero estamos preparados para cualquier escenario”, advirtió, dejando entrever que Bruselas contempla una escalada comercial si Washington cumple sus amenazas.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, respaldó públicamente la posición de la Comisión en nombre de los Veintisiete, en una muestra de unidad europea frente a la presión estadounidense.
Desde Washington, el representante comercial Jamieson Greer confirmó que Trump “seguirá adelante” con los aranceles en los próximos días. La Administración estadounidense acusa a la UE de no haber cumplido los compromisos adquiridos, señalando retrasos en el Parlamento Europeo y modificaciones regulatorias que, según Washington, limitan el acceso de productos estadounidenses al mercado europeo.
El pulso comercial se produce en un contexto más amplio de fricciones transatlánticas, agravadas por las tensiones políticas en torno a Groenlandia y por el bloqueo del acuerdo en la Eurocámara a comienzos de año.
A ello se suma la incertidumbre jurídica en Estados Unidos, donde el Tribunal Supremo invalidó recientemente parte de los aranceles previamente establecidos por Trump, lo que deja en duda el marco legal de las nuevas medidas anunciadas.
El enfrentamiento reabre un frente sensible para la industria automovilística europea y pone a prueba la solidez de uno de los acuerdos comerciales más relevantes entre ambos bloques.