Delcy Rodríguez afirma ejercer el poder sin injerencias externas tras la captura de Nicolás Maduro. Horas después, Donald Trump anuncia que controlará la venta del crudo venezolano y el destino de sus ingresos. La contradicción reabre el debate sobre legitimidad, tutela externa y recomposición del chavismo.
La nueva presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, buscó esta semana enviar un mensaje de autoridad interna: el país —dijo— se gobierna desde Caracas y por decisión soberana del pueblo y de sus instituciones. El discurso, transmitido por la televisión estatal durante una reunión con su equipo económico, pretendía disipar dudas sobre la continuidad del poder tras la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense que dejó decenas de muertos y un impacto regional inmediato.
Sin embargo, la narrativa de autonomía quedó rápidamente tensionada. Desde Washington, Donald Trump anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos y que los ingresos derivados de su venta quedarán bajo su control directo. El mensaje, difundido en redes sociales, introduce un elemento de tutela económica que contradice de manera frontal la imagen de plena soberanía que Rodríguez intenta proyectar.
La investidura de la mandataria interina contó con el respaldo decisivo de las Fuerzas Armadas y de los principales poderes públicos, un respaldo clave para estabilizar la transición. Trump, por su parte, dejó entrever que fue su decisión permitir que Rodríguez asumiera el mando, descartando por ahora un traspaso inmediato a la oposición liderada por María Corina Machado. La advertencia fue explícita: cualquier desviación de las expectativas estadounidenses tendrá un costo político elevado.
Rodríguez respondió con una carta de tono diplomático, en la que apeló a una relación equilibrada y respetuosa entre ambos países. El intercambio evidencia una relación asimétrica donde la agenda petrolera ocupa un lugar central.
En paralelo, Maduro y su esposa enfrentan cargos en Estados Unidos por narcotráfico y otros delitos. El Departamento de Justicia ha reformulado parte de la acusación, retirando referencias al llamado “Cartel de los Soles” y redefiniendo la trama como un sistema de clientelismo criminal. Naciones Unidas expresó preocupación por el impacto de la operación en los principios básicos del derecho internacional, mientras México pidió un proceso judicial justo.
Más allá del frente externo, Rodríguez debe gestionar una recomposición interna del chavismo sin su líder histórico. Analistas estiman que la apertura controlada al capital energético extranjero podría convertirse en una moneda de negociación con Washington. En paralelo, se perfila una agenda política gradual que incluiría eventuales liberaciones de presos y una hoja de ruta electoral, en un interinato limitado a 180 días.
Las movilizaciones chavistas continúan en las calles, con un fuerte componente simbólico de lealtad a Maduro. También persisten señales de tensión en materia de libertades públicas, tras la detención temporal de periodistas durante los actos de investidura.
El escenario venezolano combina tres vectores: control territorial interno, tutela económica externa y una transición política frágil. El petróleo vuelve a operar como eje estructurante del poder, confirmando que la disputa por la soberanía en América Latina sigue pasando por la energía, las finanzas y la capacidad real de decisión estatal.