Este lunes, los rehenes de Hamás que aún se hallaban en cautiverio han regresado a casa. Las emotivas imágenes han dado la vuelta al mundo. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha agradecido al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su “liderazgo fundamental” y ha dicho que Trump es el “mejor amigo del Estado de Israel que nunca ha tenido en la Casa Blanca”. Trump ha celebrado el acuerdo que ha permitido el cese al fuego y, fuera del libreto para la ocasión, también ha instado a que se otorgue un indulto a Netanyahu.
El presidente Donald Trump ha realizado un extenso discurso en la sede del Parlamento israelí este lunes. El mandatario anunció «Un nuevo Medio Oriente» y dijo que este “no solo es el fin de la guerra, es el fin de la era del terror y la muerte y el comienzo de la era de la fe, la esperanza y la fe en Dios. Es el comienzo de una gran concordia y una armonía duradera para Israel y para todas las naciones de la que pronto será una región verdaderamente magnífica. Lo creo firmemente. Este es el amanecer histórico de un nuevo Medio Oriente”, precisó el mandatario. Trump también se dirigió al presidente Isaac Herzog y lo instó a otorgarle un indulto a Netanyahu quien enfrenta causas por corrupción.
Durante la intervención del presidente Trump, dos legisladores fueron expulsados en medio de gritos, se trata del árabe Ayman Odeh, líder del partido Hadash y de Ofer Cassif, el único parlamentario judío en el partido árabe, ambos sostenían un cartel que pedía reconocer a Palestina. En medio de la escena, los demás miembros de la Knesset vitorearon y corearon el apellido del presidente estadounidense. Trump contemplaba los hechos con expresión adusta para luego mostrarse distendido y bromear acerca de la eficiencia de la acción que desalojó a los dos parlamentarios.
Los 20 rehenes vivos que permanecían en poder de Hamás han regresado a sus hogares. Esa ha sido la noticia del día. Hace unas horas, el periodista colombiano Julio Sánchez Cristo lo anunciaba y recordaba que hoy termina una pesadilla y comienza otra. Sánchez Cristo mencionó el reconocimiento del presidente Trump a la invaluable ayuda del Emir de Qatar en la negociación, a otros líderes árabes y al presidente de Turquía. Hoy es el día para abrazar a las familias israelíes y para pensar en la reconstrucción de Gaza que tanto necesitan miles de familias rotas en la Franja, puntualizó.
Efectivamente, el momento demanda circunspección y exige miradas que excedan la grandilocuencia de los políticos. El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia, Carlos Patiño, mencionaba en un análisis publicado este domingo que se trata de un cese al fuego incierto que, no obstante, es el primer paso para terminar con una confrontación militar que ha sido “la consecuencia directa de los ataques terroristas de Hamás el 7 de octubre de 2023 contra el territorio de Israel, que dejó más de 1.150 muertos y cerca de 200 secuestrados, en lo que se considera el peor ataque terrorista sufrido por Israel desde su fundación en 1948”.
Así las cosas, Patiño observa que el plan de paz es un primer paso para consolidar el cese al fuego y terminar con los combates y bombardeos en la franja de Gaza, además de garantizar el retorno de los civiles a Gaza y la aceptación de Hamás, en principio, de su derrota política y militar.
De todas formas, el plan de paz impulsado por la administración estadounidense y cuyo mandatario desea una paz definitiva para ese conflicto, en el marco de su gestión, también ha presionado a Israel obligándole a ceder en sus posturas maximalistas. Israel ha debido hacerlo por su error estratégico al bombardear, un mes atrás, el día 9 de septiembre, a Doha, capital del Estado negociador.
El presidente de Estados Unidos ha visto en ese error una oportunidad y forzó a Netanyahu a aceptar el plan de paz en los términos presentados por la Casa Blanca, además de disculparse debidamente con Qatar. De modo que Washington evitó el malestar en su relación bilateral con Doha, un aliado fundamental en esa región.
En ese contexto, el plan del gobierno Trump, sostiene Patiño, contiene tres características importantes: “primero, está diseñado para llevar a Hamás a su derrota, tanto militar como política, pero ofreciendo el gancho de una amnistía uno a uno, y no a la organización, con previa y explícita renuncia a realizar actividades políticas en el futuro. Segundo, lleva a Hamás a entregar su armamento, tanto el considerado pesado como el de defensa personal. Y tercero, obliga a Hamás a entregar a los secuestrados, vivos o muertos, con lo que cierra la única palanca de presión política de Hamás contra Israel”.
Y a Israel lo obliga, por un lado, a no anexar a Gaza y, por el otro, a garantizar que no vaciará ese territorio de palestinos. En segunda instancia, aunque de forma vaga e incierta, alude a un Estado palestino, con lo cual contradice y niega las exigencias de Netanyahu y de sus socios políticos más extremistas que se niegan a la creación de un Estado palestino. Y, en tercer término, el acuerdo obliga a Israel a retirar sus tropas, terminar las operaciones militares y liberar prisioneros palestinos, especialmente a quienes ha encarcelado en los dos últimos años, aunque Israel dispone de discrecionalidad para determinar quiénes quedarán en libertad. Los miembros del gobierno israelí más reacios a las exigencias del plan han terminado por aceptarlas la noche del 9 de octubre.
De ahí que este sea “un primer paso, y solo un primer paso”, precisa el académico, para: consolidar la fase de cese al fuego, terminar los combates y bombardeos en la franja de Gaza; asegurar el retorno de los civiles palestinos a sus sitios de vivienda, y la aceptación de Hamás, en principio, de su derrota política y militar, abunda el experto.
Jalil Al Haya, líder negociador de Hamás, ha dicho a diferentes medios, que: “hemos recibido garantías de nuestros hermanos mediadores y del gobierno estadounidense, quienes afirman que la guerra ha terminado por completo”. No obstante, Al Haya, ha remarcado que “seguirían luchando por los intereses palestinos y la obtención del control de Jerusalén como independiente y capital palestina”.
¿Un nuevo Medio Oriente o un cese al fuego con futuro incierto? Las partes implicadas en el conflicto permiten mantener dudas razonables sobre el alcance y cumplimiento del acuerdo.
Hamás, según precisa el profesor Patiño, ya no cuenta con el apoyo de Irán y con su desaparecido “eje de la resistencia”, tampoco con fondos que antes recibió de otros países, y carece de armamento importante para atacar a Israel.
Israel, por su parte, enfrenta el rechazo internacional y el aislamiento diplomático de muchos de sus socios relevantes en Occidente, adicionalmente, el gobierno israelí ha sido acusado de cometer acciones ilegales y si bien tiene el apoyo de Estados Unidos, Trump lo ha presionado de modo suficiente para detener las acciones ofensivas. “Pero prever el futuro de todo el plan de veinte puntos que ha presentado la administración es más complejo, y arriesgar allí alguna perspectiva es completamente inseguro”, puntualiza Patiño.