Trump reanuda sus ataques a España llamándola "perdedora"

05 mars 2026 - 20:35

El presidente de Estados Unidos vuelve a cargar contra Madrid este jueves en una entrevista con el diario The New York Post, donde también califica al primer ministro británico, Keir Starmer, de «muy decepcionante». Las declaraciones consolidan la escalada verbal que suma ya varios episodios en menos de una semana.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retomó este jueves sus ataques contra España en una entrevista telefónica concedida al diario estadounidense The New York Post. «Tenemos muchos ganadores, pero España es una perdedora», afirmó el mandatario, quien añadió que el país es «muy hostil con la Organización del Tratado del Atlántico Norte» (OTAN) y que «no paga lo que le corresponde». Las declaraciones llegan dos días después de que Trump calificara a España de «aliado terrible» en el Despacho Oval, ante el canciller alemán Friedrich Merz, y de amenazar con un embargo comercial como represalia por la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a ceder las bases de Rota y Morón para los bombardeos conjuntos con Israel sobre Irán.

En la misma entrevista, Trump amplió su crítica al Reino Unido, calificando al primer ministro Keir Starmer de «muy decepcionante» por no respaldar sin reservas la campaña militar en Irán. «No es alguien con quien se juegue en equipo, y nosotros tampoco vamos a jugar en equipo con España», dijo Trump, trazando así una equivalencia entre ambos aliados europeos por su negativa a involucrarse en los ataques. Sobre Starmer, el presidente fue aún más directo: «Debería estar dándonos, sin cuestionarlo ni dudarlo, cosas como bases que podamos utilizar. Bueno, no es Winston Churchill», afirmó, en referencia al legendario primer ministro británico que lideró al país durante la Segunda Guerra Mundial.

La entrevista al New York Post y las nuevas descalificaciones

El contenido de la conversación entre Trump y el rotativo neoyorquino agrega nuevos elementos al argumento que el presidente lleva repitiendo desde el martes. Esta vez, el mandatario focalizó parte de su crítica en el rechazo del Gobierno español al objetivo de gasto militar del 5% del Producto Interior Bruto (PIB) acordado en el seno de la Alianza Atlántica. «Son los únicos que votaron en contra del pago del 5%, y son muy hostiles con todo el mundo», dijo Trump. El presidente español, Pedro Sánchez, ya había rechazado ese umbral el pasado junio durante la cumbre de la OTAN, calificándolo de «irrazonable» y muy por encima del objetivo original del 2% que la Alianza venía exigiendo a sus miembros.

El argumento del gasto en defensa se suma así al del uso de las bases como doble eje de las quejas de Washington hacia Madrid. España destina actualmente alrededor del 2,1% de su PIB al gasto militar, lo que la sitúa técnicamente por encima del umbral histórico del 2%, aunque lejos de la cifra reclamada por la administración Trump. El Gobierno ha defendido en los últimos días este nivel de gasto como prueba de su compromiso con la Alianza, recordando además sus despliegues en Turquía, Líbano e Irak en el marco de misiones de la OTAN y de Naciones Unidas.

Una semana de ataques en escalada

Las declaraciones al New York Post representan el tercer episodio de ataques de Trump contra España en menos de cinco días, y describen una escalada verbal que ha ido subiendo de tono con cada intervención. El martes, en la rueda de prensa en el Despacho Oval junto a Merz, Trump calificó a España de «aliado terrible» y amenazó con «cortar todo el comercio» con Madrid, llegando a mencionar la palabra «embargo». Al día siguiente, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que España había «acordado cooperar con el Ejército estadounidense», una afirmación que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, desmintió de forma inmediata y categórica.

El ciclo de declaraciones, desmentidos y nuevas arremetidas se ha convertido en el hilo conductor de la relación bilateral durante esta semana. El Gobierno español ha optado por una estrategia de respuesta firme pero sin elevar el tono: Sánchez resumió la postura del Ejecutivo en un «no a la guerra» pronunciado desde La Moncloa, mientras Albares insistía en que la decisión sobre las bases es «soberana» y que Madrid no tiene intención de abrir una ronda de conversaciones con Washington para gestionarla. La ministra de Defensa, Margarita Robles, llegó a subrayar que la diferencia semántica entre el nombre del Ministerio de Defensa en España y el Departamento de la Guerra en Estados Unidos «no es una anécdota menor».

El frente europeo: España y el Reino Unido en el punto de mira

La inclusión del Reino Unido en la nueva andanada de Trump modifica el mapa de la crisis transatlántica. Londres había mantenido hasta ahora una posición más ambigua que Madrid: el Gobierno de Starmer no autorizó explícitamente el uso de sus bases para los ataques contra Irán, pero tampoco adoptó una postura de rechazo tan nítida como la española. Sin embargo, Trump parece no aceptar matices, y la comparación con Churchill subraya que el presidente espera de los aliados un respaldo incondicional, no una adhesión selectiva.

La escalada de las críticas a dos socios europeos simultáneamente coloca a la Unión Europea (UE) y a la OTAN ante una prueba de cohesión. La Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, había insistido este mismo jueves en que existe una «solidaridad muy clara» entre los Veintisiete, recordando además que la política comercial corresponde al bloque en su conjunto y no a los Estados de forma individual. Esta arquitectura jurídica convierte las amenazas de Trump en difícilmente ejecutables dentro del marco legal vigente, aunque el impacto político de las declaraciones se acumula con cada nueva jornada de tensión.

 

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