Donald Trump ha realizado un balance de su primer año de gobierno en una inusual comparecencia ante los medios de comunicación. Él mismo ha presentado, defendido y magnificado sus logros, desde blindar y asegurar las fronteras hasta la recuperación económica de un “país quebrado”.
Según Trump, “Heredamos un desastre, un país que estaba roto, y ahora el cuadro es hermoso”. La prensa destaca que el monólogo presidencial duró 80 minutos. El mandatario fue pasando de un tema a otro, antes de permitir las preguntas de los reporteros.
Como hiciera semanas atrás, ha hablado de logros que matemáticamente son imposibles como la reducción de 600% en los precios de los medicamentos. Ha dado datos engañosos al decir que “los han liberado a casi todos”, refiriéndose a los presos políticos en Venezuela. La realidad es que se ha liberado a un poco más del 10% de los prisioneros políticos de la dictadura chavista.
El jefe de la Casa Blanca se ha felicitado por la reducción de la inflación, pero, de hecho, esta se ha mantenido. Ha celebrado el asegurar y blindar las fronteras de las amenazas que llegan de otros países que “vaciaron sus instituciones mentales” para infiltrar a Estados Unidos con “lo peor de lo peor”.
Ahora está “amando a Venezuela”, tras la captura de Maduro, pero ha deportado a cientos de venezolanos en su primer año de gestión. Ha dicho que le encantan los hispanos y que son gente emprendedora y genial, incluso señaló que “no estamos buscando a la gente que trabaja en cocinas y hoteles, estamos sacando a los criminales”, pero su campaña de deportaciones masivas y los operativos de ICE lo contradicen.
Por cierto, admitió que ICE, a veces, comete errores, ello en alusión a los excesos y arbitrariedades de los agentes durante las redadas para capturar inmigrantes irregulares en las que han sido detenidos incluso ciudadanos estadounidenses por su acento y aspecto hispano.
Una vez más hizo referencia a no haber recibido el Premio Nobel de la Paz, a pesar de haber “terminado ocho guerras”, y le advirtió a un reportero: “no dejes que nadie te diga que Noruega no controla” el otorgamiento del reconocimiento. Dijo esto cuando se le precisó que hay un comité independiente a cargo.
En cuanto a la anexión de Groenlandia ha dicho que los ciudadanos groenlandeses “estarán encantados” de ser parte de Estados Unidos cuando hable con ellos.
Ha confirmado que mantendrá “muchas reuniones” a ese respecto en el marco de su participación en el Foro Económico de Davos y repitió que no tiene intención de participar en la cumbre del G7 convocada por el presidente francés Emmanuel Macron.
Trump cree que encontrará una solución sobre el territorio ártico de soberanía danesa que dejará “contenta a la OTAN, ya lo verán”, pero reitera la “necesidad” de poseer la isla “para la seguridad nacional e incluso para la seguridad mundial”.
El mandatario considera una vía distinta a ejercer presión arancelaria si la Corte Suprema decidiera limitar sus posibilidades en la disputa comercial. «Tendremos que usar otra cosa, echaría un vistazo a la palabra licencias, miraría otras cosas», ha dicho.
El líder republicano ha mostrado disposición a “involucrarla de alguna manera”, a María Corina Machado, en la transición venezolana después de que ella tuviera el gesto de otorgarle la medalla del Nobel de la Paz. Pero también ha admitido el clima de entendimiento con el régimen de Caracas, tras la captura de Maduro. La presidenta encargada Delcy Rodríguez y sus funcionarios “han estado colaborando con nosotros de maravilla, ha sido un placer”.
Trump indicó que su administración ha “sacado 50 millones de barriles de petróleo de Venezuela en los primeros cuatro días” para venderlo “en el mercado abierto”. “Nos quedan millones de barriles de petróleo. Estamos bajando los precios del petróleo», indicó.
El presidente ha descartado una reunión con el depuesto dictador venezolano Nicolás Maduro y se mostró evasivo al responder a otras preguntas en temas relativos a la influencia internacional estadounidense.