Trump llega a Pekín entre tensiones por Irán, Taiwán y la guerra comercial con China

11 mai 2026 - 09:30

El presidente estadounidense, Donald Trump, viajará esta semana a China para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, en una visita marcada por las tensiones geopolíticas en torno a Irán, Taiwán, el comercio bilateral y la inteligencia artificial.

La visita, prevista del 13 al 15 de mayo, será la primera de Trump a China desde 2017 y se produce en un contexto internacional particularmente delicado, tras la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán y en medio de un deterioro persistente de las relaciones entre Washington y Pekín.

Según funcionarios estadounidenses citados por diversos medios internacionales, Trump presionará a Xi Jinping para que Pekín reduzca su apoyo económico indirecto a Irán, especialmente mediante la compra de petróleo iraní y el suministro de bienes de doble uso susceptibles de utilización militar.

La administración estadounidense considera que China desempeña un papel clave en la supervivencia económica de Teherán, particularmente en un momento en el que la guerra y las sanciones occidentales han aumentado la presión sobre el régimen iraní. Washington también sospecha que empresas chinas habrían suministrado tecnologías sensibles utilizadas por Irán durante el conflicto regional.

Más allá de la cuestión iraní, la cumbre entre Trump y Xi abordará asuntos estratégicos de primer orden:

– la prolongación de la tregua comercial acordada el pasado octubre,

-los aranceles estadounidenses,

-el acceso a minerales raros chinos,

-las restricciones tecnológicas,

-y la carrera mundial por la inteligencia artificial.

La cuestión de Taiwán también figura entre los principales puntos sensibles de la agenda. Pekín espera que Trump adopte una posición más explícita contra la independencia taiwanesa, mientras Washington intenta evitar nuevas escaladas militares en el Indo-Pacífico.

El viaje, inicialmente previsto para marzo, había sido aplazado debido al conflicto con Irán. Ahora, ambas potencias buscan transmitir una imagen de estabilidad y control, pese a las profundas divergencias estratégicas que siguen enfrentándolas.

La Casa Blanca ha anunciado una agenda cargada de simbolismo diplomático, que incluirá una ceremonia oficial de bienvenida en Pekín, una visita al histórico Templo del Cielo y un banquete de Estado ofrecido por Xi Jinping.

Analistas internacionales consideran, sin embargo, que detrás de la pompa protocolaria se esconde una negociación extremadamente compleja, en la que cada dossier —Irán, Taiwán, comercio, tecnología o seguridad regional— podría convertirse en fuente adicional de tensión entre las dos mayores potencias mundiales.

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