Mientras los bombardeos entre Irán e Israel continúan por segundo mes consecutivo, Donald Trump asegura que un acuerdo estaría próximo para cerrar el conflicto. Sus declaraciones sobre un supuesto “cambio de régimen” en Teherán añaden, sin embargo, nuevas incógnitas sobre el desenlace de la crisis.
La guerra entre Irán e Israel sigue escalando, pese al mensaje de aparente distensión lanzado por Donald Trump. A bordo del Air Force One, el presidente estadounidense aseguró que está “bastante seguro” de que Washington y Teherán podrían alcanzar pronto un acuerdo para poner fin al conflicto, al tiempo que sostuvo que en Irán ya se ha producido un “cambio de régimen”.
Las palabras de Trump contrastan con la realidad sobre el terreno. Durante la mañana de este lunes, el ejército israelí confirmó nuevos ataques contra infraestructuras militares en Teherán, mientras que Irán respondió con el lanzamiento de misiles interceptados por los sistemas defensivos israelíes. La persistencia de los bombardeos mantiene en vilo a la región y refuerza la sensación de que la guerra está lejos de cerrarse.
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo el estrecho de Ormuz, paso clave para cerca del 20 % del petróleo mundial. Trump afirmó que Irán permitirá el tránsito de una veintena de buques petroleros, en un momento en que el bloqueo de esta ruta estratégica continúa presionando a los mercados energéticos internacionales. El barril de WTI se mantiene por encima de los 100 dólares, mientras el Brent ronda los 116 dólares, reflejo de la incertidumbre geopolítica.
A esta tensión se suma la especulación sobre una posible intervención terrestre de Estados Unidos. Medios estadounidenses apuntan a la preparación de operaciones de varias semanas a cargo de fuerzas especiales, aunque sin llegar a una invasión a gran escala. Washington mantiene una ambigüedad calculada, mientras el despliegue militar en la región sigue creciendo.
En paralelo, la vía diplomática intenta ganar espacio. Turquía, Pakistán, Egipto y Arabia Saudí celebran conversaciones en Islamabad con la intención de impulsar una mediación que permita rebajar la tensión entre Washington y Teherán.
Sin embargo, el conflicto continúa extendiéndose más allá de las fronteras iraníes. Líbano sigue bajo fuego, con un aumento del número de víctimas y la expansión de la zona de seguridad decretada por Israel. La muerte de un casco azul de la ONU en el sur del país confirma que la guerra amenaza con arrastrar a toda la región a una espiral de mayor inestabilidad.