Trump descarta al favorito de Musk y pone al secretario de Transportes al frente de la NASA

11 juillet 2025 - 06:57

Donald Trump ha vuelto a demostrar que en su gobierno la lealtad pesa más que la trayectoria técnica. El presidente de Estados Unidos nombró como administrador interino de la NASA al secretario de Transportes, Sean Duffy, tras descartar al piloto y empresario Jared Isaacman, un aliado cercano de Elon Musk.

“Sean está haciendo un increíble trabajo manejando los asuntos del transporte del país”, escribió Trump en Truth Social, mientras elogiaba su gestión de carreteras y aeropuertos. Ahora, sin experiencia aeroespacial previa, Duffy será responsable de la agencia que lidera la exploración planetaria y los programas científicos más ambiciosos de la humanidad.

La decisión llega en plena pelea entre Trump y Musk, otrora aliados inseparables. Musk, dueño de SpaceX y Tesla, financió con cientos de millones la campaña de Trump y obtuvo contratos y favores federales a cambio. Pero su relación empezó a resquebrajarse el mes pasado, cuando el empresario calificó de “abominación repugnante” la nueva ley de política interior de Trump, que eleva la deuda federal en varios billones de dólares.

Musk anunció entonces la creación de un nuevo partido político, el America Party, con la ambición de desafiar la hegemonía republicana y demócrata. Trump respondió de inmediato, tachándolo de “fuera de control” y “desastre total”. Además, amenazó con recortar miles de millones en contratos y beneficios fiscales a sus empresas, mientras aseguraba que un tercer partido no tiene futuro en Estados Unidos.

El nombramiento de Duffy muestra un patrón en la Casa Blanca: los puestos clave se asignan por afinidad política, no necesariamente por mérito técnico. Y revela que Trump percibe a Musk no como socio, sino como amenaza política en su camino hacia la reelección.

Jared Isaacman, el candidato descartado, es un millonario y astronauta privado que comandó la misión Inspiration4 de SpaceX en 2021. Era la apuesta de Musk para dirigir la NASA con un enfoque de colaboración público-privada, profundizando la integración con SpaceX. Pero la Casa Blanca consideró su nombramiento “inapropiado” por los vínculos empresariales directos con Musk.

Por otra parte, más de 2.100 trabajadores de alto rango podrían perder sus empleos en la agencia espacial, en línea con los recortes presupuestarios de la actual administración.

El enfrentamiento Musk-Trump expone un dilema profundo de la política estadounidense: la tensión entre el poder presidencial y el poder corporativo. Musk intenta consolidar su partido con miras a influir en las elecciones legislativas de 2026 y en las presidenciales de 2028. Trump busca sofocar esa amenaza antes de que crezca. Por ahora, el presidente mantiene el control de la NASA, pero la fractura con el magnate tecnológico podría reconfigurar alianzas en un escenario político que ya parece escrito por un guionista de ciencia ficción.

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