Trump anuncia un plan de paz para Gaza en la ONU

25 septembre 2025 - 08:38

Donald Trump eligió la tribuna de la ONU para revelar un plan de 21 puntos con el que dice aspirar a poner fin a la guerra en Gaza. El gesto se produjo tras encuentros bilaterales con líderes árabes y musulmanes, a quienes pidió apoyo para una hoja de ruta que pretende atender tanto las preocupaciones de Israel como las de sus vecinos. El enviado estadounidense Steve Witkoff habló de un inminente “avance diplomático”, reforzando la idea de que Washington quiere reposicionarse como mediador indispensable en el conflicto.

El contenido del plan no ha sido divulgado en detalle, pero su simple anuncio buscó fijar agenda. Gaza, devastada tras dos años de guerra y convertida en símbolo de la impotencia internacional, aparece ahora como escenario de la diplomacia de alto voltaje. Trump proyecta la imagen de quien ofrece soluciones rápidas en un terreno donde otros actores acumulan frustraciones y dudas. La pregunta es si se trata de un verdadero viraje o de una maniobra de cálculo político.

La propuesta llega en un momento en que la ONU declaró estado de hambruna en Gaza, con más de 65.000 muertos y un bloqueo que ha paralizado la vida civil. Para los países árabes, el costo humanitario hace inviable cualquier discurso que ignore la urgencia de un alto el fuego. Para Israel, en cambio, el lenguaje de seguridad sigue ocupando el centro. Entre esas dos narrativas Trump intenta trazar un puente, aunque su historial de decisiones unilaterales en la región alimenta el escepticismo.

Europa observa con recelo. Emmanuel Macron señaló que el verdadero examen no reside en anuncios de paz, sino en frenar de inmediato la escalada y garantizar que no se abra un nuevo frente en Cisjordania. España e Italia ya movilizaron barcos de asistencia hacia el Mediterráneo oriental, lo que refleja la ansiedad europea ante un conflicto que repercute en seguridad, energía y migración.

En América Latina, la iniciativa es vista con desconfianza. Los gobiernos que han reconocido al Estado palestino dudan de que Trump pueda ser árbitro imparcial, mientras sectores más conservadores valoran su pragmatismo. Chile, por ejemplo, ha colocado la defensa de Palestina en su agenda exterior y contrasta con una visión estadounidense que insiste en su papel protagónico.

El plan de Gaza, anunciado con dramatismo pero sin detalles, expone una paradoja al mostrar que las víctimas reclaman auxilio inmediato mientras la diplomacia se mueve en clave de espectáculo. La paz se convierte en un trofeo en disputa, más que en una meta compartida. Y el riesgo es que, entre drones, bloqueos y discursos de poder, la ayuda humanitaria y los derechos de los palestinos sigan relegados a un segundo plano.

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