Trump amenaza a Lula con aranceles del 50%: ¿defensa de Bolsonaro o nueva jugada electoral?

10 juillet 2025 - 09:22

La diplomacia de Donald Trump tiene un sello propio: la amenaza económica como argumento de autoridad. Esta semana, el presidente estadounidense volvió a blandir aranceles, su arma predilecta, esta vez contra Brasil. ¿La razón? Defender a Jair Bolsonaro, su aliado ultraderechista, de un juicio por intento de golpe de Estado.

Trump, que siempre necesita un escenario de conflicto para reforzar su imagen de negociador implacable, encontró en Lula un rival perfecto. Brasil convocó al encargado de negocios de la embajada estadounidense tras recibir una nota que describe a Bolsonaro como víctima de “persecución política”. La respuesta de Trump fue inmediata: un arancel general del 50% a todos los productos brasileños si no cesa el proceso judicial contra el expresidente.

En su plataforma Truth Social, Trump calificó el juicio de “caza de brujas” y “vergüenza internacional”. En su visión, la justicia brasileña no juzga delitos, sino que persigue ideas. Una narrativa útil para su campaña electoral, donde el victimismo y la teoría de la conspiración movilizan a su base conservadora.

El comercio bilateral es voluminoso: en los primeros seis meses de 2025, Brasil exportó 20.000 millones de dólares a EE.UU. y compró por valor de 21.700 millones. Trump sabe que un arancel del 50% impactaría la economía brasileña, pero también empresas estadounidenses. No le importa. Para él, la política exterior es un tablero de su propio ajedrez electoral.

Lula respondió con firmeza en X: Brasil se reserva el derecho de actuar con “reciprocidad”. Pero Trump advirtió que cualquier contramedida subiría el arancel inicial. Una escalada de manual.

Más allá de las amenazas, hay un trasfondo político claro. Trump quiere proyectar liderazgo global en su campaña interna, mientras acusa a los BRICS de tener políticas “antiestadounidenses”. Lula, por su parte, afirmó desde Río de Janeiro: “No queremos un emperador”. Palabras que resuenan en la historia latinoamericana.

Para Trump, defender a Bolsonaro no es solo solidaridad ideológica. Es reforzar su relato antiizquierdista y ganar aliados en un Congreso dividido. Para Lula, el desafío es mayor: resistir la presión sin ceder soberanía y proteger su agenda económica en un contexto internacional cada vez más imprevisible.

Mientras tanto, Bolsonaro sigue negando cualquier plan golpista. Su hijo Eduardo, instalado en Estados Unidos, busca apoyo político para su padre, con la complicidad de Trump.

Lo cierto es que el Brasil de Lula y el EE.UU. de Trump ya no hablan el mismo idioma. Uno defiende el multilateralismo y la autonomía latinoamericana. El otro, la intimidación comercial como lenguaje universal.

Y así, la política internacional sigue su curso: con líderes que hablan de justicia, libertad y soberanía… pero que, al final, miden su poder en toneladas de acero y millones de barriles de soya.

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