Tajani califica de «inaceptables» los controles españoles y agrava la disputa por Ceuta

09 août 2026 - 09:35

El ministro italiano de Exteriores acusa a Madrid de responder por represalia a las restricciones introducidas por Roma. España ya ha revisado a unos 200 pasajeros procedentes de Italia, mientras crece la tensión entre dos socios del espacio Schengen.

El ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, calificó este domingo de «incomprensible y totalmente inaceptable» la decisión de España de restablecer controles temporales a los viajeros procedentes de Italia, en respuesta a una medida similar adoptada por Roma tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta.

En una entrevista publicada por el diario La Stampa, Tajani defendió la actuación italiana como una precaución ante un acontecimiento «extraordinario» y acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de dramatizar la disputa.

Italia introdujo controles para ciudadanos extracomunitarios llegados desde España después de que decenas de miles de personas cruzaran irregularmente a Ceuta desde Marruecos a finales de julio. La medida italiana está prevista, en principio, hasta el 15 de agosto.

España respondió con controles temporales sobre los pasajeros procedentes de Italia, incluidos ciudadanos italianos y viajeros de otras nacionalidades. Las inspecciones comenzaron durante la madrugada del sábado y permanecerán vigentes hasta el 7 de septiembre, salvo que el Gobierno decida levantarlas antes.

Unos 200 pasajeros de 12 vuelos fueron controlados este domingo en los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Alicante y Valencia, según datos del Ministerio español del Interior recogidos por Reuters.

Controles temporales, no suspensión de Schengen

Aunque Roma y Madrid hablan de «suspender Schengen», ninguno de los dos países ha abandonado el espacio europeo de libre circulación. Ambos han restablecido temporalmente controles en sus fronteras interiores, una medida contemplada por la normativa cuando existe una amenaza grave para la seguridad o el orden público.

Tajani sostiene que la decisión española carece de justificación y responde únicamente a una represalia política que puede perjudicar el turismo. España considera, por el contrario, que sus controles son equivalentes a los aplicados previamente por Italia.

El jefe de la diplomacia italiana aseguró que su país levantará las restricciones «en cuanto desaparezca el riesgo» y afirmó que los servicios de inteligencia españoles contemplan la posibilidad de una nueva llegada masiva de migrantes a mediados de agosto.

Madrid no ha confirmado públicamente esa valoración en los términos utilizados por Tajani.

Discrepancias sobre las cifras de Ceuta

El ministro italiano afirmó que entre 8.000 y 11.000 migrantes permanecen todavía en Ceuta y atribuyó esa estimación al presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas.

Sin embargo, Vivas había situado días antes el número de personas presentes en la ciudad entre 3.000 y 5.000. Otras estimaciones posteriores reducen todavía más esa cifra. La gran mayoría de quienes entraron irregularmente ya regresó a Marruecos gracias a la coordinación entre Rabat y Madrid, reconocida públicamente por la Comisión Europea.

Tajani justificó también los controles por la presencia de ciudadanos subsaharianos que, según afirmó, no pueden ser repatriados inmediatamente. El ministro llegó a asociar esas llegadas con una posible «amenaza yihadista», pero no presentó datos que demuestren un vínculo general entre ambos fenómenos.

La existencia de personas investigadas o detenidas por sospechas concretas no permite atribuir un riesgo terrorista a todo un colectivo definido por su origen geográfico.

La regularización española, otro motivo de disputa

El ministro italiano reiteró sus críticas a la regularización de migrantes impulsada por el Ejecutivo español, al considerar que transmite un mensaje que puede incentivar nuevas entradas y afectar a otros países europeos.

El Gobierno italiano sostiene que las personas regularizadas en España podrían desplazarse posteriormente a Italia. No obstante, disponer de un permiso de residencia español permite viajar durante periodos limitados por el espacio Schengen, pero no concede automáticamente el derecho a residir y trabajar de manera permanente en otro Estado miembro.

La disputa revela dos concepciones enfrentadas de la política migratoria y amenaza con trasladar una crisis ocurrida en Ceuta al corazón del espacio europeo de libre circulación.

Roma presenta sus controles como una medida de seguridad. Madrid considera discriminatorio que Italia haya reaccionado contra España pese al retorno de la mayoría de los migrantes. Entre ambas posiciones, Schengen se convierte ahora en instrumento de presión diplomática.

Compartir el artículo