Taiwán responde a Trump y reivindica su condición de nación “independiente”

17 mai 2026 - 11:33

La isla rechaza cualquier subordinación a Pekín después de que Donald Trump pidiera evitar una declaración formal de independencia tras reunirse con Xi Jinping

La tensión alrededor de Taiwán vuelve a situarse en el centro del pulso estratégico entre Estados Unidos y China. El gobierno taiwanés defendió este sábado que la isla es una nación “soberana e independiente”, después de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera públicamente contra cualquier declaración formal de independencia tras su reciente encuentro con Xi Jinping.

En un comunicado oficial, el Ministerio de Exteriores taiwanés insistió en que Taiwán “no está subordinado a la República Popular China”, reafirmando así una posición que Pekín considera inaceptable.

La reacción de Taipéi llega apenas horas después de la visita de Estado de Trump a China, una cumbre marcada por los intentos de estabilizar las relaciones entre las dos grandes potencias, pero también por las fuertes presiones chinas sobre el expediente taiwanés.

Trump enfría cualquier gesto independentista

Durante una entrevista concedida a Fox News tras reunirse con Xi Jinping, Trump dejó claro que no desea ningún movimiento que altere el actual equilibrio en el estrecho de Taiwán.

“No quiero que alguien declare la independencia y luego tengamos que recorrer 15.000 kilómetros para ir a una guerra”, afirmó el mandatario estadounidense.

Las declaraciones reflejan un tono más prudente por parte de Washington respecto a Taiwán, especialmente en un momento en el que la Casa Blanca busca contener simultáneamente las tensiones con China, la guerra en Ucrania y la crisis en Oriente Medio.

Trump aseguró además que desea que “Taiwán baje la temperatura” y que China haga lo mismo, insistiendo en que Estados Unidos no quiere una escalada militar en Asia-Pacífico.

Pekín endurece la presión

La cuestión taiwanesa fue uno de los temas centrales de la cumbre entre Trump y Xi.

Según medios oficiales chinos, el presidente chino advirtió a su homólogo estadounidense de que una mala gestión del dossier taiwanés podría incluso desembocar en un “conflicto”.

China considera a Taiwán parte inseparable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr una eventual reunificación.

Aunque Washington reconoce oficialmente a Pekín y no respalda formalmente la independencia de la isla, Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor de armamento y apoyo estratégico para Taiwán.

Taiwán insiste en el respaldo estadounidense

Pese al tono prudente adoptado por Trump, las autoridades taiwanesas intentaron minimizar cualquier señal de distanciamiento.

La presidencia de la isla destacó las reiteradas declaraciones de Washington asegurando que la política estadounidense hacia Taiwán “permanece sin cambios”.

La portavoz presidencial Karen Kuo subrayó que la cooperación entre Taipéi y Estados Unidos “siempre se ha demostrado con hechos”.

Mientras tanto, el Parlamento taiwanés aprobó recientemente un importante presupuesto de defensa de 25.000 millones de dólares destinado, en gran parte, a la compra de armamento estadounidense.

Trump reconoció que todavía no ha tomado una decisión definitiva sobre futuras ventas de armas a la isla, una cuestión especialmente sensible para Pekín.

Un equilibrio cada vez más frágil

Más allá de las declaraciones diplomáticas, el episodio confirma hasta qué punto Taiwán se ha convertido en uno de los puntos más explosivos de la rivalidad entre China y Estados Unidos.

La isla representa para Pekín una cuestión de soberanía nacional y legitimidad histórica. Para Washington, sigue siendo un elemento central de equilibrio estratégico en Asia-Pacífico.

Y entre ambas potencias, Taiwán intenta mantener un delicado equilibrio: afirmar su identidad democrática sin cruzar una línea que pueda desencadenar una crisis regional de consecuencias imprevisibles.

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