La tarde del martes, las autoridades sudafricanas informaron que presentarán una oferta a Estados Unidos la próxima semana, con el objetivo de lograr una reducción de la tasa arancelaria que fijó Trump para ese país en 30%. Sudáfrica registra actualmente la tasa arancelaria más alta del África subsahariana, lo que afecta sus exportaciones hacia Estados Unidos.
Estados Unidos es el segundo socio comercial más importante de Sudáfrica, después de China. Actualmente, 22 empresas sudafricanas mantienen inversiones en Estados Unidos. Sudáfrica es la mayor economía del continente y busca mecanismos que le permitan reducir el arancel del 30% que impuso el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, a sus exportaciones —automóviles, productos siderúrgicos y cítricos, entre otros—.
Se estima que los sectores más afectados por los aranceles serán la agricultura, la industria textil y el sector automotor, beneficiados por la Ley de Crecimiento y Oportunidad para África (AGOA, por sus siglas en inglés), implementada hace 25 años para impulsar las economías africanas.
Sudáfrica intentó, en los meses previos a la imposición de aranceles, avanzar en un acuerdo, pero fracasó antes de la fecha límite. Ahora presenta su nueva oferta, revisada y mejorada, y en paralelo activa medidas para mitigar el impacto arancelario que entró en vigor la semana pasada y que ya amenaza unos 30.000 puestos de trabajo.
La nueva propuesta responde a las cuestiones planteadas por el gobierno estadounidense, señaló en rueda de prensa el ministro sudafricano de Comercio, Parks Tau. “Nuestro objetivo es demostrar que los exportadores sudafricanos no representan una amenaza para las industrias estadounidenses y que nuestra relación comercial es, de hecho, complementaria”, añadió.
Por su parte, el ministro de Agricultura de Sudáfrica, John Steenhuisen, indicó previamente que, para la administración Trump, la oferta inicial “no era lo suficientemente ambiciosa”. La nueva oferta, en criterio del ministro, es “amplia, generosa y abierta, y creo que cumple con los criterios de ambición”, declaró este lunes a Reuters.
Steenhuisen considera que la nueva oferta es beneficiosa para ambos países y admite el riesgo de que se mantengan los aranceles de 30% si Sudáfrica no ajusta algunas políticas raciales internas que Trump ha criticado. El líder republicano ordenó en febrero suspender la ayuda económica a Pretoria y acusó al gobierno de “confiscar” tierras de la minoría afrikáner —sudafricanos blancos descendientes de colonos neerlandeses—. En mayo, durante un encuentro entre ambos mandatarios en la Casa Blanca, Trump proyectó un video denunciando un supuesto “genocidio” contra esa minoría, versión que Ramaphosa rechazó categóricamente.
El anuncio de la nueva oferta a Estados Unidos también permitió al gobierno sudafricano reiterar su objetivo de fortalecer vínculos con el resto de África a través del Acuerdo de Libre Comercio Continental Africano (AfCFTA, por sus siglas en inglés), encaminado a construir más resiliencia regional, así como consolidar alianzas con socios europeos y explorar mercados asiáticos —Vietnam, Japón, Tailandia e India— y de Oriente Medio.
Todo ello se enmarca en una relación bilateral con Estados Unidos deteriorada desde la llegada de Trump a la Casa Blanca. En ese contexto, la semana pasada Ramaphosa afirmó que el país debe adaptarse a un entorno comercial “turbulento” y “explorar otros mercados”, aunque mantiene abiertos los canales de comunicación con Washington.