Siete presidentes latinoamericanos dejan atrás diferencias ideológicas y llaman a la integración regional

29 janvier 2026 - 16:58

Reunidos en Ciudad de Panamá en el marco del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, lanzaron un mensaje de unidad y enfatizaron la urgencia de consolidar la integración regional responder de forma coordinada presiones externas y enfrentar un orden global cada vez más fragmentado. El encuentro, que reunió a cerca de 4.000 participantes y aspira a posicionarse como el Davos latinoamericano, evidenció concomitancias estratégicas entre líderes, pero también ausencias significativas que dan cuenta de las dificultades para articular una voz común en la región.

El Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe reunió en la capital panameña a los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, Gustavo Petro de Colombia, Daniel Noboa de Ecuador, Bernardo Arévalo de Guatemala, Rodrigo Paz de Bolivia y José Raúl Mulino de Panamá, junto al presidente electo de Chile José Antonio Kast, quien asumirá formalmente el cargo en marzo próximo. La presencia de mandatarios y un presidente electo con orientaciones políticas tan diversas —desde la izquierda representada por Lula y Petro hasta la derecha encarnada por Kast— configuró un escenario inusual de consenso sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación regional.

El llamado al diálogo y a la integración constituyó el hilo conductor de las intervenciones durante la plenaria inaugural del foro, que se desarrolló en el Centro de Convenciones de Panamá tras una reunión conjunta de los mandatarios y la tradicional fotografía protocolar. Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de la CAF, enmarcó el encuentro en el contexto del bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, impulsado por Simón Bolívar en 1826 como un intento temprano de integración regional, y planteó que el foro retoma esa visión histórica al buscar mecanismos concretos de coordinación que permitan a la región fortalecer su presencia en el escenario global.

Llamamiento a superar las diferencias ideológicas

El presidente colombiano Gustavo Petro, quien en los próximos días mantendrá una reunión con el presidente estadounidense Donald Trump, subrayó la importancia del diálogo interamericano en el contexto actual. «Intentar un diálogo entre las Américas es importantísimo. Tenemos que reconocernos y pactar», declaró Petro, quien alertó sobre la ruptura del orden internacional y la situación regional. El mandatario colombiano advirtió sobre los riesgos de la militarización en el continente, haciendo referencia explícita a la situación venezolana: «No queremos misiles como en Venezuela sobre ningún país de América, ni al sur ni al norte».

Petro también reflexionó sobre el modelo de desarrollo económico y su impacto ambiental, vinculando la prosperidad regional con la preservación de los recursos naturales. «La verdadera riqueza tiene dos fuentes: la naturaleza y la fuerza de trabajo viva. De ambas tenemos de sobra. Y si dejamos morir a la naturaleza, morimos pobres», advirtió el presidente colombiano, situando la cuestión ambiental como uno de los ejes centrales del debate sobre el futuro de la región.

El presidente panameño José Raúl Mulino, como anfitrión del encuentro, defendió que el foro no constituye una cumbre política tradicional sino un espacio de diálogo entre gobiernos, sector privado y organismos multilaterales. Mulino llamó a consolidar a América Latina como un bloque unido para fortalecer su poder de negociación en un escenario internacional cada vez más tenso. «En el ajedrez político global, nuestra región no es un espectador, sino un jugador de primer orden», afirmó el mandatario panameño, destacando que el continente cuenta con activos estratégicos clave para los desafíos globales como la seguridad alimentaria, la transición energética y el desarrollo tecnológico.

Lula y el diagnóstico sobre la fragmentación regional

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pronunció uno de los discursos más contundentes del encuentro, centrando su intervención en una crítica directa a la persistente fragmentación latinoamericana. «Nuestro continente hoy más que nunca tiene lo que el mundo requiere. Seguir divididos no nos conduce a nada», afirmó Lula, quien instó a sus pares a «promover una inserción competitiva en el orden global» mediante un orden político y económico que impulse el integracionismo.

El líder brasileño planteó que la única guerra que enfrenta América Latina es contra el hambre, la pobreza y la desigualdad, en contraste con otras regiones del mundo que concentran recursos en disputas geopolíticas. Según Lula, mientras otros bloques regionales invierten esfuerzos en conflictos armados y tensiones estratégicas, América Latina debería enfocar sus recursos en erradicar las brechas sociales que persisten desde hace décadas. El presidente brasileño señaló que la falta de integración regional ha limitado la capacidad de respuesta conjunta frente a estos desafíos y ha debilitado el peso del bloque latinoamericano en los espacios internacionales de decisión.

Lula insistió en que la integración regional no constituye una consigna ideológica sino una herramienta práctica para enfrentar los problemas estructurales que atraviesan a la región. La coordinación de políticas, la cooperación productiva y las estrategias comunes permitirían, según el mandatario brasileño, avanzar en seguridad alimentaria, reducción de la desigualdad y mayor autonomía frente a las presiones externas que caracterizan el actual reordenamiento geopolítico global.

La ausencia argentina y el desafío de la unidad

La materialización práctica del discurso integracionista quedó evidenciada en el encuentro bilateral que mantuvieron Lula y el presidente electo chileno José Antonio Kast, dos figuras con profundas diferencias ideológicas y políticas. «Percibo a la unidad como una obligación institucional. No significa resignar lo que uno piensa, sino entender el lugar que uno ocupa como presidente», afirmó Kast sobre la reunión con su futuro homólogo brasileño. El objetivo del encuentro, según explicó el mandatario electo chileno, fue buscar «cómo defender los intereses de nuestros pueblos» aun con diferencias entre los líderes.

Sin embargo, la ausencia del presidente argentino Javier Milei, quien fue formalmente invitado a través del gobierno panameño, resultó significativa en un encuentro que buscaba reunir a mandatarios de todo el espectro político regional. La no participación del líder argentino, conocido por sus posiciones críticas hacia el multilateralismo y los organismos regionales, evidenció las limitaciones del llamado a la integración en un contexto donde algunos gobiernos mantienen posturas abiertamente escépticas respecto a los mecanismos de cooperación latinoamericana.

El presidente ejecutivo de la CAF, Sergio Díaz-Granados, adelantó que durante la semana del foro se espera cerrar alrededor de 35 acuerdos con socios estratégicos de más de 70 países, enfocados en áreas como transformación digital, transición energética, comercio, sostenibilidad, infraestructura y resiliencia. El foro, que se extenderá hasta el 29 de enero, incluye también el Festival CAF «Voces por nuestra región: Cultura que mueve el mundo», un espacio que complementa la agenda técnica con actividades artísticas y de reflexión sobre identidad, diversidad y creatividad.

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