Sánchez pide en Bruselas más fondos y diálogo con China

19 juin 2026 - 10:39

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defenderá en el Consejo Europeo que se celebra este jueves y viernes en Bruselas un presupuesto comunitario más ambicioso y una estrategia de diálogo con China que evite una guerra comercial, en un momento en que la mayoría de los socios europeos, incluida Alemania, se inclinan por endurecer la respuesta frente a Pekín. España defiende además mantener los fondos de cohesión frente al recorte planteado por la presidencia chipriota del Consejo de la Unión Europea.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó este jueves a Bruselas para participar en la reunión del Consejo Europeo con una doble prioridad: reclamar mayor ambición en el próximo presupuesto comunitario y evitar que la Unión Europea (UE) derive hacia una confrontación comercial con China que, a juicio del Ejecutivo español, tendría consecuencias negativas para el conjunto de los Veintisiete. La cumbre, que se prolonga hasta el viernes, aborda también la futura arquitectura financiera de la Unión, el refuerzo de la competitividad europea, las guerras de Ucrania y Oriente Próximo, y la política migratoria común.

España rechaza el recorte del 2%

Uno de los principales frentes de la cumbre es la negociación del próximo marco financiero plurianual, el presupuesto que fijará las prioridades económicas de la Unión en los próximos años. El Gobierno español ya había considerado insuficiente la propuesta inicial de la Comisión Europea, y ve con mayor preocupación la alternativa planteada por Chipre, país que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo de la UE este semestre, que supone una reducción cercana al 2% respecto al borrador original. Fuentes del Ejecutivo sostienen que ese planteamiento protege parcialmente las partidas de cohesión y agricultura, pero lo hace a costa de elementos que España considera esenciales para la agenda de competitividad, en particular las interconexiones energéticas.

Sánchez defenderá ante sus socios europeos la necesidad de reforzar las inversiones comunes y dotar al presupuesto de mayor ambición frente a los retos económicos y geopolíticos de la próxima década. Antes del inicio formal del Consejo, el presidente participó en un encuentro de líderes socialdemócratas europeos y en otro del grupo de Amigos de la Cohesión, integrado por una quincena de países que defienden mantener y reforzar los fondos destinados a reducir las desigualdades territoriales dentro de la Unión, una de las prioridades que España sostiene de forma recurrente en estos debates presupuestarios.

Diálogo frente a la confrontación arancelaria con Pekín

El otro gran asunto de la cumbre es la relación comercial con China, cuyo déficit con la UE ronda los 350.000 millones de euros anuales. Existe consenso entre los socios europeos sobre la insostenibilidad de ese desequilibrio, pero las posiciones divergen sobre cómo corregirlo. Frente a las voces que reclaman endurecer la respuesta comercial frente a Pekín, España defiende una vía basada en la negociación, al considerar que una guerra arancelaria podría provocar represalias de gran calado por parte de China y perjudicar a sectores clave de la economía europea. Sánchez, que ha viajado en cuatro ocasiones al país asiático en los últimos años, instará a sus homólogos a optar por el pragmatismo antes que por la escalada.

Esta posición sitúa a España en un terreno minoritario dentro del debate europeo. Según ha trascendido antes del Consejo, la mayoría de líderes de la Unión, entre ellos Alemania, respaldan ahora endurecer la política comercial frente a China para proteger la industria europea, lo que supone un giro respecto a la postura tradicionalmente más cautelosa de Berlín.

La investigadora del centro de estudios Bruegel Alicia García-Herrero advirtió de que, si el canciller alemán Friedrich Merz respalda finalmente una postura más dura, «España se queda bastante aislada en una posición mucho menos beligerante que los demás». El vicepresidente económico, Carlos Cuerpo, había precisado semanas antes que «no hay ningún apoyo político específico a ningún documento informal» tras un episodio en que España se adhirió de forma transitoria a una declaración franco-europea que pedía mayor firmeza frente a Pekín.

Una cumbre con Feijóo también en Bruselas

La capital comunitaria reúne esta semana, además de a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión, al líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, que participa en una reunión paralela del Partido Popular Europeo. La coincidencia de ambos dirigentes españoles en Bruselas se produce en un contexto de intenso debate sobre el futuro económico y político de la Unión, marcado por la incertidumbre geopolítica derivada de los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo, y por la redefinición de las prioridades presupuestarias comunitarias de cara a la próxima década.

El director del programa para Asia del European Council on Foreign Relations, Andrew Small, ha señalado que la apuesta española por el compromiso con Pekín «no es una opinión compartida en estos momentos en el conjunto de Europa», una valoración que resume la posición minoritaria con la que el Gobierno de Sánchez afronta este capítulo de la cumbre. El desenlace de ambos debates, sobre el presupuesto y sobre China, condicionará en los próximos meses tanto la capacidad financiera de la Unión como el rumbo de sus relaciones comerciales con el gigante asiático, dos asuntos que España aborda desde una posición diferenciada respecto a la mayoría de sus socios.

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