El presidente del Gobierno español lamentó ante Emmanuel Macron el rechazo parlamentario de un acuerdo llamado a reforzar las relaciones entre España y Francia. El revés se produjo precisamente durante la visita de Estado del mandatario francés y después de que el Tribunal Constitucional avalara el tratado. Macron evitó alimentar la polémica y redujo lo ocurrido a un «contratiempo».
Pedro Sánchez recibió este miércoles a Emmanuel Macron en La Moncloa con un inesperado incidente diplomático sobre la mesa. Apenas unas horas antes, el Senado había rechazado el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia, firmado por ambos mandatarios en Barcelona en enero de 2023 y concebido para elevar las relaciones bilaterales a un nuevo nivel político.
«Solo puedo disculparme por el voto negativo que ayer sufrió el tratado en el Senado», declaró Sánchez durante la comparecencia conjunta con el presidente francés. El jefe del Ejecutivo español lamentó que un instrumento destinado a reforzar las relaciones con el país vecino haya quedado atrapado en la confrontación política interna y aseguró que trabajará para que las Cortes terminen aprobándolo antes de que concluya la legislatura.
El momento elegido por la política española difícilmente podía resultar más incómodo. El rechazo se produjo coincidiendo con la visita de Estado de Macron a España. El texto obtuvo 142 votos en contra, 106 a favor y una abstención. PP y Vox votaron contra su ratificación, mientras UPN se abstuvo. La mayoría absoluta de los populares en el Senado resultó determinante para bloquear un tratado que Francia ya había ratificado.
Un tratado atrapado en la batalla política
El PP mantiene sus objeciones a determinadas disposiciones del acuerdo, particularmente al mecanismo que contempla la participación de miembros del Gobierno francés en encuentros relacionados con el Consejo de Ministros español y, recíprocamente, de representantes españoles en reuniones celebradas en Francia.
La controversia había llegado incluso al Tribunal Constitucional, que avaló por unanimidad el tratado. España y Francia habían precisado además que la eventual participación de ministros del otro país tendría lugar «en los márgenes» de las reuniones gubernamentales. Pese a ello, los populares mantuvieron su rechazo en la Cámara Alta.
Sánchez convirtió el episodio en un nuevo frente de confrontación con la oposición. Consideró «lamentable» que PP y Vox trasladen sus diferencias con el Gobierno a las relaciones con Francia y defendió la necesidad de preservar la cooperación con uno de los principales socios políticos y económicos de España.
El tratado pretende precisamente consolidar esa relación en ámbitos que van desde la cooperación política y económica hasta las interconexiones energéticas y ferroviarias, la seguridad, los asuntos fronterizos y la coordinación dentro de la Unión Europea.
Macron rebaja la tensión
Macron, sin embargo, evitó convertir el tropiezo parlamentario en una crisis entre París y Madrid. El presidente francés lamentó el resultado de la votación, pero expresó su confianza en que el acuerdo termine siendo ratificado. «Es más un contratiempo que un drama», resumió.
Su reacción permitió separar el enfrentamiento político español de las relaciones bilaterales. Sánchez y Macron aprovecharon su reunión para reafirmar la cooperación entre ambos países y abordar cuestiones como las conexiones ferroviarias y energéticas, la autonomía estratégica europea y algunos de los grandes desafíos económicos y geopolíticos de la Unión Europea.
El rechazo del Senado no supone necesariamente el final del Tratado de Amistad. El procedimiento parlamentario dispone todavía de mecanismos para resolver las diferencias entre ambas cámaras y Sánchez se ha comprometido públicamente ante Macron a intentar completar su ratificación.
El episodio deja, sin embargo, una imagen poco habitual: la del presidente del Gobierno español presentando disculpas al jefe de Estado del país vecino por una decisión adoptada por el Senado precisamente durante su visita oficial.
Tres años después de que Sánchez y Macron estamparan sus firmas en Barcelona, Francia ya ha completado su parte del recorrido. En España, en cambio, el Tratado de Amistad continúa atrapado en la batalla política.