Sánchez aplaza a Argelia ante la visita real a Ceuta y Melilla

10 octobre 2026 - 07:35

El Gobierno pospone hasta después de las elecciones la VIII Reunión de Alto Nivel con Argel, pactada en julio para octubre, y la justifica por el calendario electoral. La decisión coincide con el viaje de los Reyes a las dos ciudades autónomas, que amenaza con provocar protestas de Marruecos, y vuelve a mostrar hasta qué punto Rabat condiciona la política magrebí española desde el giro sobre el Sáhara de 2022.

El Gobierno ha decidido posponer la VIII Reunión de Alto Nivel con Argelia, prevista para este mes en Madrid. El foro, que reúne a miembros de ambos ejecutivos bajo la presidencia de sus primeros ministros, no se celebraba desde 2018. Su reanudación fue pactada para octubre por el presidente argelino, Abdelmayid Tebún, y el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante la visita de este a Argel en julio, apenas diez días antes de que estallara la crisis en Ceuta. Nunca llegó a fijarse, eso sí, una fecha definitiva.

La suspensión, adelantada por el diario Público y confirmada por fuentes del Ejecutivo a El País, llega en un momento especialmente delicado. Faltan pocos días para que los Reyes visiten Ceuta y Melilla, un viaje que previsiblemente despertará las protestas de Marruecos. Rabat completa un triángulo diplomático inestable en el que Argelia y Marruecos arrastran una rivalidad histórica que los llevó a romper relaciones en 2021. Sentarse con Argel en vísperas de ese desplazamiento habría abierto un frente más en una semana ya cargada de riesgos con el vecino del sur.

El calendario electoral como argumento

Las fuentes gubernamentales sostienen que la cercanía de las elecciones restaba sentido a la cumbre en estos momentos. Otra fuente del Ejecutivo admite que la crisis de Ceuta tampoco ha ayudado a celebrarla. Según esta versión, el encuentro no tenía por qué producirse en octubre, porque solo se acordó que tendría lugar después del verano. Con el proceso electoral ya en marcha, el Gobierno considera preferible trasladarlo a después de las urnas y evitar que la cita quede atrapada en la precampaña.

La explicación oficial, sin embargo, rebaja la importancia de una reunión muy esperada. La cita debía sellar la normalización definitiva con Argel y relanzar la cooperación bilateral tras la crisis abierta en marzo de 2022, cuando el Gobierno se alineó con Marruecos en el conflicto del Sáhara Occidental y abandonó la tradicional neutralidad española. Aquel giro tuvo un coste inmediato. Argelia bloqueó los pagos bancarios y dejó el comercio casi en suspenso, con la única excepción del suministro de gas. Aplazar ahora el gesto que debía cerrar esa herida prolonga la provisionalidad.

Silencio oficial en Argel

Argelia ha respondido con silencio oficial. Sus medios, en cambio, han abordado el asunto de forma indirecta para desmentir, con fuentes de la Administración, la cancelación de una supuesta visita de Tebún a España. El diario Le Jeune Indépendant, considerado próximo a la Presidencia de la República, sostiene que «no puede aplazarse una visita que no estaba prevista». El mismo periódico reconoce, no obstante, que la reunión de alto nivel «debía llevarse a cabo en este periodo, sin fecha precisa», bajo la presidencia de los primeros ministros de ambos países.

El matiz no es menor. La prensa cercana al poder argelino parece evitar que el aplazamiento se lea como un desaire y preserva así el deshielo. En ese proceso, Madrid y Argel han eludido cualquier referencia al Sáhara en sus declaraciones públicas. El conflicto volverá, sin embargo, al primer plano a finales de este mes, cuando el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decida el futuro de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso). Marruecos aspira a desmantelarla para reforzar su plan de autonomía bajo soberanía marroquí.

El gas sostiene la relación

Pese a todo, la energía sigue siendo el ancla. En julio, con el viaje de Sánchez a Argel, ambos gobiernos acordaron aumentar el suministro de gas. Consideran viable hacerlo tanto por el gasoducto Medgaz, que une Almería con Argelia y dispone de una capacidad excedente del 10%, como mediante compras de gas licuado que podrían duplicarse. La estatal argelina Sonatrach y la energética española Naturgy están ligadas por contratos a largo plazo hasta 2030 y son socias en la operación de Medgaz. Sonatrach conserva además una participación histórica del 4% en Naturgy.

El profesor de Economía Abderramán Mebtul, exdirector de estudios del Ministerio de Energía argelino y antiguo asesor de Sonatrach, recuerda que la «interdependencia energética constituye la columna vertebral de las relaciones entre España y Argelia». Ese vínculo, añade, fue el elemento que evitó una ruptura total durante la última crisis diplomática, y los suministros siguen garantizados a través de Medgaz. Argelia fue en 2025 el principal proveedor de gas de España, que a su vez es su segundo mejor cliente energético, solo por detrás de Italia.

Argel, en cualquier caso, quiere ir más allá del gas. Durante la visita de julio, Tebún subrayó que el comercio bilateral «está muy por debajo de su potencial» y planteó explorar las renovables y el hidrógeno verde, además de las nuevas tecnologías, la construcción, las obras públicas y la agricultura. Esa agenda queda ahora en espera, supeditada al calendario electoral y, a la vista de la coincidencia, a la sensibilidad de Rabat. Cuatro años después del giro saharaui, la relación con Argelia sigue pendiente de una política exterior que mira primero a Marruecos.

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