La aerolínea irlandesa de bajo coste Ryanair cerró su último ejercicio fiscal con un beneficio neto de 2.260 millones de euros, impulsada por el aumento del tráfico de pasajeros, la subida de tarifas y una agresiva estrategia de control de costes en un contexto marcado por la volatilidad energética y las tensiones internacionales.
La compañía con sede en Dublín registró un fuerte crecimiento de sus resultados durante el ejercicio concluido el pasado 31 de marzo, con unas ganancias netas de 2.260 millones de euros, un 40 % superiores a las del año anterior.
El grupo atribuye este repunte tanto al incremento del número de pasajeros como a la mejora de sus ingresos operativos y al control del gasto en un entorno todavía marcado por las turbulencias del sector aéreo internacional.
Durante el último ejercicio fiscal, Ryanair transportó 208,4 millones de pasajeros, un 4 % más que el año anterior, mientras que su facturación alcanzó los 15.540 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 11 %.
La aerolínea también se benefició de una recuperación de las tarifas aéreas, que aumentaron un 10 %, después de las fuertes presiones sobre los precios registradas el año precedente.
El peso creciente de los ingresos complementarios
Uno de los elementos más destacados de los resultados es el creciente peso de los llamados ingresos auxiliares, vinculados a servicios adicionales como embarque prioritario, selección de asiento o consumo a bordo.
Estos ingresos rozan ya los 5.000 millones de euros y representan cerca de una cuarta parte de la facturación total de la compañía.
El consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, destacó además que la empresa mantiene una posición relativamente sólida frente a la volatilidad del mercado energético gracias a su política de compra anticipada de combustible.
La compañía asegura tener cubierto cerca del 80 % de sus necesidades de queroseno hasta marzo de 2027 a un precio fijado de 67 dólares por barril, muy por debajo de los niveles actuales del mercado internacional.
Oriente Medio y Europa, entre los riesgos para el sector
Pese a los buenos resultados, Ryanair reconoce que el contexto internacional continúa siendo incierto.
La compañía citó entre los principales riesgos la escalada de tensiones en Oriente Medio, la guerra en Ucrania, las posibles perturbaciones en el suministro de combustible y las dificultades recurrentes del control aéreo europeo.
O’Leary advirtió igualmente sobre el impacto creciente de las tasas medioambientales impulsadas por la Unión Europea, que podrían elevar considerablemente los costes del sector y afectar a la competitividad europea frente a otras regiones.
Además, la aerolínea continúa pendiente de recurrir una multa de 256 millones de euros impuesta en Italia por las autoridades de competencia, aunque la provisión extraordinaria vinculada a este expediente no ha sido incluida en los beneficios anunciados.
Para el próximo ejercicio, Ryanair prevé aumentar nuevamente su tráfico hasta alcanzar los 216 millones de pasajeros.