Reino Unido vuelve a mirar hacia Europa: Burnham abre la puerta a reconsiderar el Brexit

30 septembre 2026 - 09:10

Diez años después del referéndum que condujo al Reino Unido fuera de la Unión Europea, Downing Street ha colocado sobre la mesa una pregunta que durante años parecía políticamente prohibida: ¿hasta dónde debe Londres reconstruir su relación con Bruselas? El primer ministro Andy Burnham considera que el Brexit ha causado «más daño que beneficio» y plantea examinar desde una unión aduanera hasta el mercado único o, eventualmente, el regreso completo a la UE.

El debate británico sobre Europa empieza a recorrer el camino inverso. Andy Burnham aprovechó el congreso anual del Partido Laborista en Liverpool para cuestionar abiertamente el balance de la salida de la Unión Europea y anunciar que quiere definir una relación de largo plazo con el principal mercado del Reino Unido. Un día después fue todavía más lejos al incluir entre las alternativas que deberían estudiarse una eventual reincorporación al bloque.

No se trata todavía de una propuesta gubernamental para volver a la UE. Burnham mantiene durante la actual legislatura los compromisos electorales laboristas, que excluyen el regreso al mercado único y a la unión aduanera. Su planteamiento mira más allá: aprovechar la cumbre Reino Unido-UE prevista para noviembre para ordenar las diferentes opciones y buscar un consenso nacional sobre qué relación quiere mantener el país con Europa durante las próximas décadas.

De la unión aduanera al regreso completo

El abanico expuesto por Burnham rompe con años de prudencia política. Reino Unido podría conservar el modelo actual, negociar una unión aduanera, aproximarse nuevamente al mercado único o «llegar hasta el final», expresión con la que el primer ministro aludió a una posible reincorporación a la Unión Europea.

Cada opción implicaría un grado diferente de integración y también distintas contrapartidas. Regresar al mercado único supondría aceptar obligaciones regulatorias europeas mucho mayores, mientras que una nueva adhesión abriría una negociación todavía más compleja. Londres tampoco podría asumir automáticamente que recuperaría las excepciones de las que disfrutaba antes del Brexit, entre ellas las relativas al euro, Schengen o determinadas contribuciones presupuestarias.

El cambio reside, por tanto, menos en una decisión inmediata que en la legitimación de un debate. Desde el referéndum de 2016, los sucesivos gobiernos británicos habían discutido principalmente qué tipo de Brexit aplicar. Burnham plantea ahora una cuestión diferente: qué grado de reintegración con Europa podría resultar conveniente para el Reino Unido.

La opinión pública también ha cambiado

El giro político coincide con una evolución significativa de la opinión pública. Una encuesta de YouGov realizada diez años después del referéndum mostró que el 57 % de los británicos considera actualmente equivocada la decisión de abandonar la Unión Europea, mientras que el 55 % se declara favorable, en principio, a reincorporarse.

Pero ese apoyo tiene límites importantes. Cuando se pregunta por un regreso sin recuperar las antiguas excepciones británicas, el respaldo cae considerablemente. Existe un consenso más amplio alrededor de una fórmula menos ambiciosa: estrechar sustancialmente las relaciones económicas y políticas con Bruselas sin volver necesariamente a ser miembro de la Unión.

Ese matiz será decisivo. El descontento con los resultados del Brexit no significa automáticamente que exista una mayoría estable dispuesta a aceptar todas las condiciones que exigiría una nueva adhesión.

Diez años después, el Brexit deja de ser intocable

La intervención de Burnham señala, en cualquier caso, una ruptura política. El Brexit dejó durante años una división tan profunda que conservadores y laboristas evitaron reabrir frontalmente la cuestión de la pertenencia a la UE. Ahora un primer ministro británico sostiene abiertamente que el balance ha sido negativo y considera legítimo estudiar incluso la posibilidad de revertirlo.

Sus adversarios ya han reaccionado. Reform UK interpreta cualquier aproximación a Bruselas como un intento de deshacer el resultado de 2016, lo que anticipa que Europa podría regresar al centro de la confrontación política británica si el Gobierno avanza hacia una relación más estrecha.

Burnham no ha anunciado un segundo referéndum ni ha decidido que Reino Unido deba regresar a la Unión. Ha hecho algo políticamente anterior y quizá más significativo: devolver esa posibilidad al terreno de lo discutible.

Una década después del voto que debía resolver definitivamente la relación británica con Europa, el Brexit vuelve así a convertirse en una pregunta abierta.

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