Durante años la izquierda iberoamericana a todos los niveles ha defendido y lavado la cara del régimen chavista y de otras dictaduras latinoamericanas. Gentes del mundo político (José Luis Rodríguez Zapatero, Piedad Córdoba, Gustavo Petro, Pablo Iglesias, sus amigos y parejas, entre otros) y del mundo académico han logrado visibilidad internacional por sus despropósitos, obsecuencia y servidumbre con las dictaduras izquierdistas. Universidades han otorgado premios a diferentes dictadores de la región y hemos tenido que soportar exabruptos en las universidades públicas, por parte de académicos locales e internacionales teorizando sobre estos proyectos, sus bondades y porqué estos deberían profundizarse y expandirse. Activistas y militantes en España y América Latina han simpatizado desde el primer momento con el presidente y exmilitar golpista, Hugo Chávez, así como con el dictador Nicolás Maduro. Esa izquierda ha celebrado la ‘revolución bonita’, ha hecho venias, rendido pleitesía y alabado al régimen como ‘profundamente democrático’.
El régimen chavista anunció ayer jueves y ha liberado en horas recientes algunos presos políticos. Esa es una gran noticia. Gente que nunca debió perder la libertad por expresar una opinión o por promover una ideología diferente ha vuelto a ver la luz, entonces, si este ha sido un régimen tan profundamente democrático, ¿por qué tiene más de 800 presos políticos y cámara de torturas y asesinatos? ¿Desde cuál teoría los sabios iberoamericanos legitiman ese accionar, cómo lo justifican y avalan?
‘Los creadores del Helicoide, ¿cerrarán el Helicoide?’, ironizaba hace unas horas el periodista argentino Marcelo Longobardi quien pone en duda la clausura de ese lugar ahora que Delcy Rodríguez, presidenta interina, acaba de poner al creador del SEBIN al frente de su guardia pretoriana. Longobardi también ha cuestionado que el presidente Trump se mostrase sorprendido con la existencia de un centro y cámara de torturas y asesinatos, en pleno centro de Caracas, cuando su existencia no es una noticia ni constituye novedad para la prensa mundial y las organizaciones de derechos humanos que llevan años hablando y denunciando la existencia de ese lugar.
El SEBIN es el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional y opera en una instalación conocida como El Helicoide. En ese tenebroso lugar se han perpetrado torturas y violaciones a los derechos humanos. Estas denuncias las han hecho organizaciones civiles y personas que pasaron por allí, perseguidos por el régimen.
El Helicoide se ubica en el centro-sur de Caracas, tiene una forma helicoidal y una estructura muy imponente de 60.000 metros cuadrados. Quienes han pasado por allí y salieron con vida han denunciado hacinamiento, condiciones insalubres, extorsiones, torturas y abusos.
El presidente Donald Trump se ha referido a ese lugar y ha dicho que Nicolas Maduro “tiene una cámara de tortura en el centro de Caracas que ahora están cerrando, pero (que) ha torturado a gente”, su referencia aludía naturalmente al Helicoide donde funcionan la Policía Nacional Bolivariana (PNB), la Dirección de Investigaciones del SEBIN y el Centro de Penados y Procesados del Área Metropolitana de Caracas I.
El complejo inicialmente sería un centro de exposición de la industria petrolera y minera del país, después se quiso crear el centro comercial más grande y moderno de América Latina, diseñado por los arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst. Su construcción inició en 1956 y se extendió hasta 1961. Se erigió sobre una colina rocosa, tiene siete niveles en forma de espiral y dos espirales entrelazadas con cuatro kilómetros de rampas para vehículos. Se trató, en su tiempo, de una estructura futurista e imponente, rodeada de barrios populares y que generó admiración durante su construcción, incluso fue portada de revistas internacionales y se exhibió en 1961 en el MoMA como una nueva forma de arquitectura, según destaca CNN.
La construcción se paralizó en 1961 por la quiebra de la empresa de construcción. Transcurrieron casi 15 años sin actividad hasta que en 1975 el Estado se hizo del Helicoide. “En 1985, los servicios de Inteligencia de Venezuela lo alquilaron para utilizar los dos niveles inferiores, donde se ubican las celdas de prisioneros”, precisa la cadena americana de noticias.
El Helicoide cobró notoriedad como centro de torturas tras las denuncias de violaciones de derechos humanos que tuvieron lugar en el marco de las protestas masivas de 2014 y 2017.
Las prácticas de tortura y tratos inhumanos contra ciudadanos detenidos por el ejercicio de sus derechos civiles han quedado consignadas en diferentes informes de organizaciones de derechos humanos locales e internacionales, así como por Michelle Bachelet, en 2019, quien fungía como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos o en informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El régimen ha dicho sobre los diferentes informes que exponen sus prácticas que estos son intervencionismo o injerencias “contra la soberanía”.
Foro Penal, organización no gubernamental venezolana, indica en su último reporte que hasta el 5 de enero hay 806 presos políticos en Venezuela. De ellos, 57 permanecían recluidos hasta este 8 de enero en El Helicoide.
Este jueves, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y hermano de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, ha dicho que el régimen pondría en libertad a “un número importante” de presos políticos, venezolanos y extranjeros, con el fin de “colaborar en el esfuerzo” de la “unión nacional”. “El Gobierno bolivariano ha decidido la puesta en libertad de un número importante de personas venezolanas y extranjeras, y estos procesos de excarcelación están ocurriendo desde este mismo momento”, indicó Rodríguez en un video transmitido ayer por el canal chavista TeleSur. Horas más tarde el gobierno de España confirmó que cinco españoles habían sido liberados.
La Casa Blanca ha dicho esta semana a los principales legisladores estadounidenses que exigieron a Venezuela la liberación de los presos políticos, entre otras exigencias, según han confirmado funcionarios y fuentes cercanas a dicha reunión a los medios americanos.
Aunque no se precisó la cantidad de personas que quedarían en libertad hay quienes hablan de cientos de liberaciones a efectuarse entre ayer jueves, 8 de enero, y la mañana de este vienes, 9 de enero.
Los nombres que se conocen hasta ahora son:
Roció San Miguel
Josnar Baduel
Dignora Hernández
Henry Alviarez
Rafael Tudarez
Ronald Carreño
Nakary Ramos
Biagllio piglieri
María Oropeza
Nicmer Evans
Lewis Mendoza
Josnar Baduel
Carlos Luis Rojas (periodista)
Jesús Armas