Petro impulsa la entrada de Colombia y Venezuela en el Mercosur

14 mars 2026 - 17:49

El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha dado un nuevo paso en su estrategia de integración regional. Bogotá y Caracas planean solicitar su adhesión plena al Mercosur, en una iniciativa que combina ambición económica, cooperación energética y una apuesta política por recomponer el tablero sudamericano.

Un giro hacia la integración regional

La propuesta fue anunciada por Petro tras una reunión ministerial celebrada en Caracas entre representantes de Colombia y Venezuela. El mandatario calificó el encuentro como “supremamente exitoso” y confirmó que ambos gobiernos presentarán formalmente su solicitud para convertirse en miembros plenos del Mercosur.

Según explicó el propio presidente colombiano, Caracas pedirá que se levante la moratoria que pesa sobre su ingreso al bloque, mientras que Bogotá iniciará el proceso para abandonar su actual estatus de socio asociado y aspirar a una membresía completa.

El Mercosur —integrado actualmente por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— constituye el principal mercado común de América del Sur y uno de los espacios de integración económica más influyentes de la región. Para Colombia, la adhesión supondría un salto estratégico: pasar de una relación comercial preferencial a participar plenamente en la arquitectura económica del bloque.

El regreso pendiente de Venezuela

El caso venezolano tiene un trasfondo político más complejo. Nicolás Maduro había conseguido en 2012 la entrada de su país como miembro pleno del Mercosur. Sin embargo, en 2017 el bloque activó el llamado Protocolo de Ushuaia, conocido como “cláusula democrática”, que terminó suspendiendo a Caracas debido a la represión de las protestas contra el gobierno chavista.

El escenario regional ha cambiado desde entonces. En enero pasado, durante la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur en Asunción, varios gobiernos sudamericanos señalaron que el retorno de Venezuela podría volver a plantearse si se producía una normalización institucional en el país.

La iniciativa anunciada por Petro intenta precisamente abrir esa puerta. No se trata solo de reintegrar a Venezuela, sino de relanzar una dinámica regional en la que Colombia aspire a desempeñar un papel más central.

Energía, frontera y seguridad

La apuesta por el Mercosur no aparece aislada. Forma parte de una agenda bilateral más amplia entre Bogotá y Caracas que busca reactivar la cooperación tras años de tensiones diplomáticas.

Entre los avances destacados por Petro figura el fortalecimiento de la integración energética, especialmente en torno al suministro de gas venezolano hacia Colombia. Las conversaciones entre ambos gobiernos también incluyen la expectativa de que se flexibilicen las sanciones estadounidenses vinculadas a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), lo que facilitaría nuevos proyectos económicos conjuntos.

En paralelo, los dos países acordaron reforzar la coordinación en materia de seguridad en la extensa frontera que comparten —más de 2.200 kilómetros—, con el objetivo de combatir el narcotráfico y expulsar a los grupos armados que operan en la zona.

Además, ambos gobiernos planean celebrar el 23 y 24 de abril en Maracaibo una reunión de la Comisión Binacional de Buena Vecindad, donde ministros y autoridades de ambos lados evaluarán los próximos pasos de la agenda común.

Una apuesta geopolítica

La iniciativa refleja un cambio de tono en la diplomacia latinoamericana. Petro, junto con otros líderes progresistas de la región, ha defendido la idea de revitalizar los mecanismos de integración sudamericana frente a la fragmentación política de los últimos años.

En este contexto, el Mercosur vuelve a aparecer como un instrumento clave para articular mercados, energía y cooperación política en el continente. Para Colombia, tradicionalmente más orientada hacia la Alianza del Pacífico y hacia Estados Unidos, el movimiento supone también una redefinición estratégica.

Queda por ver si el bloque acepta la ampliación y bajo qué condiciones. Pero el anuncio deja clara la intención de Bogotá y Caracas: volver a colocar la integración regional en el centro de la agenda política sudamericana.

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