Pakistán ha dado un paso al frente en plena escalada en Oriente Medio y se ha ofrecido como mediador entre Irán, Estados Unidos e Israel, con el objetivo de abrir un canal de diálogo que permita poner fin a la guerra.
Fuentes gubernamentales confirmaron que Islamabad impulsa una iniciativa diplomática junto a Turquía y Egipto, en un intento de facilitar contactos entre Washington y Teherán. Además, el país ha propuesto su capital como sede de eventuales negociaciones de paz, si las partes implicadas aceptan.
El gobierno paquistaní sustenta su propuesta en sus relaciones con Irán y en los canales que mantiene con Estados Unidos, lo que le permitiría desempeñar un papel de intermediario en un contexto marcado por la ausencia de diálogo directo.
En paralelo, el presidente estadounidense ha asegurado haber mantenido contactos “productivos” con Irán, aunque Teherán lo niega oficialmente, admitiendo únicamente la recepción de mensajes a través de terceros países.
El primer ministro Shehbaz Sharif confirmó haber hablado con el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y subrayó la necesidad urgente de rebajar la tensión y retomar la vía diplomática.
La guerra entra ya en su cuarta semana tras la ofensiva inicial de Estados Unidos e Israel a finales de febrero. Desde entonces, Irán ha respondido con ataques mediante misiles y drones, además de mantener bloqueado el estrecho de Ormuz, una arteria clave por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.