El primer ministro israelí se reunió con el eurodiputado Jorge Buxadé del partido ultra español para reconocer el respaldo del grupo de extrema derecha europea al Estado de Israel. Durante el encuentro, Netanyahu advirtió sobre una alianza entre «islam radical» e «izquierda radical» como amenaza a la «civilización judeocristiana occidental». La visita coincide con la creación de la primera rama israelí de Patriotas por Europa.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu recibió este domingo en Jerusalén al jefe de la Delegación de Vox en el Parlamento Europeo, Jorge Buxadé, en una reunión centrada en agradecer a Patriotas por Europa su apoyo constante al Estado de Israel. El encuentro, en el que también participó la ministra de Transportes israelí Miri Regev, tuvo lugar en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno de Netanyahu y varios países europeos por su política respecto a Palestina y la guerra en Gaza. Según la información difundida por la Oficina del primer ministro, el motivo principal de la cita fue el reconocimiento explícito al grupo europeo de extrema derecha por su respaldo sólido y permanente hacia el Estado de Israel.
Durante la reunión, Netanyahu y Regev definieron a los integrantes de Patriotas por Europa como «amigos del pueblo judío» y destacaron que su apoyo se ha mantenido firme y coherente. El primer ministro israelí subrayó especialmente la defensa enérgica que este grupo político hace de la soberanía nacional, la protección de las fronteras y lo que describió como valores compartidos frente a amenazas comunes. Patriotas por Europa es el grupo político en el que se encuadra Vox en el Parlamento Europeo, junto con formaciones como la Agrupación Nacional de la francesa Marine Le Pen, el Fidesz del primer ministro húngaro Viktor Orbán y la Liga del italiano Matteo Salvini, entre otros partidos de extrema derecha europea.
La visita de Buxadé a Jerusalén también se produjo en el marco de la formación de la primera rama israelí de Patriotas por Europa, un paso que significa la internacionalización del grupo político más allá del continente europeo. El partido Likud de Netanyahu había participado previamente como observador en la cumbre de Patriotas celebrada en Madrid, donde las fuentes de Vox destacaron la «muy buena relación» que Santiago Abascal mantiene con miembros del Gobierno israelí. El líder de Vox había viajado a finales de mayo del año pasado a Jerusalén para reunirse con Netanyahu y expresarle su apoyo apenas días después de que España reconociera al Estado Palestino, una decisión que Vox criticó duramente.
El agradecimiento de Netanyahu a Patriotas por Europa
Netanyahu utilizó el encuentro para reforzar los vínculos políticos con la nueva derecha europea, en un momento en que su Gobierno enfrenta crecientes críticas internacionales por la situación en Gaza y sus políticas de asentamientos en territorio palestino. El primer ministro israelí destacó que la postura de Patriotas por Europa contrasta radicalmente con la de numerosos gobiernos europeos que han adoptado posturas críticas hacia Israel o han reconocido formalmente al Estado Palestino. España, Irlanda y Noruega fueron algunos de los países que dieron este paso diplomático en 2024, una decisión que Netanyahu calificó en su momento de contraproducente para la paz y que le valió el respaldo explícito de formaciones como Vox.
La ministra Regev expresó durante la reunión que el encuentro «demuestra que Israel no está solo» y que «hay líderes valientes en Europa que comprenden que la lucha de Israel es también la suya: por la soberanía, las fronteras y la identidad nacional». La titular de Transportes defendió que la conexión con Patriotas por Europa constituye «una medida estratégica» que fortalece la posición de Israel en el ámbito internacional y presenta «un frente firme contra los intentos de boicot y deslegitimación» que considera que enfrenta el Estado hebreo. Regev añadió que ambas partes se mantendrán «unidos por nuestros valores compartidos y protegeremos el futuro de las generaciones venideras».
Según la Oficina del primer ministro, tanto Netanyahu como Regev subrayaron la importancia del vínculo entre Israel y este grupo europeo en un contexto de debate en el seno de la Unión Europea sobre la postura hacia Israel. La oficialización de este respaldo público y la creación de alianzas transnacionales forman parte de una estrategia que las partes reunidas describieron como necesaria para contrarrestar tanto amenazas externas como presiones en ámbitos diplomáticos internacionales. Netanyahu ha hecho de su cercanía con líderes conservadores y de extrema derecha, especialmente con Donald Trump, un elemento central de su atractivo político en Israel desde el regreso del magnate republicano a la Casa Blanca.
Discurso sobre «civilización judeocristiana» y enemigos compartidos
Durante el encuentro, Netanyahu compartió su visión sobre los desafíos globales que enfrenta lo que denominó «la civilización judeocristiana occidental». El mandatario afirmó que esta civilización experimenta ataques no solo provenientes del islam radical, sino también de una alianza entre la izquierda radical y los islamistas, a quienes describió como rivales teóricos pero unidos, según él, por el rechazo a Israel y al pueblo judío. El primer ministro israelí trazó un paralelismo entre las amenazas que enfrenta su país y las que, según su diagnóstico, sufren las naciones europeas por sus políticas migratorias.
«Muchos países europeos se quedaron paralizados; abrieron sus fronteras sin ninguna supervisión. No solo por un año o dos, sino que ha sido una lucha a largo plazo. En este sentido, no somos solo aliados y camaradas de armas, somos hermanos y hermanas en la lucha decisiva por el futuro del mundo. El mayor peligro que enfrenta el mundo es el vínculo entre el islam militante y las armas nucleares», declaró Netanyahu según recogió su Oficina. El primer ministro añadió que el esfuerzo contra la civilización judeocristiana occidental «no lo lleva a cabo solo el islam radical, sino en colaboración con fuerzas que ustedes conocen bien: la izquierda radical y los islamistas, quienes en teoría deberían ser rivales, pero están unidos por una cosa, el odio a Israel y a los judíos».
Este discurso encaja en el marco narrativo que comparten las formaciones de extrema derecha europea agrupadas en Patriotas por Europa, que han hecho de la oposición a la inmigración musulmana y de la defensa de una supuesta identidad cristiana occidental sus principales ejes programáticos. La reunión de alto nivel entre Netanyahu, Regev y Buxadé muestra una aproximación política más explícita entre el Gobierno israelí y un sector representativo de la nueva derecha europea, en un momento en que el primer ministro israelí mantiene tensiones diplomáticas con numerosos gobiernos del continente, especialmente los de orientación socialdemócrata o progresista.
Formalización de rama israelí de Patriotas por Europa
La visita de Buxadé a Jerusalén sirvió también para dar pasos concretos en la internacionalización de Patriotas por Europa más allá del Parlamento Europeo. Según informaron fuentes oficiales y medios internacionales, se formalizó la creación de la primera rama israelí del grupo político, un movimiento que apunta a la conformación de una red transnacional que, según los participantes, busca fortalecer la defensa de determinadas posturas políticas centradas en la soberanía y el nacionalismo. El Likud de Netanyahu y Vox habían sido aliados dentro del partido de Conservadores y Reformistas Europeos, que los de Abascal abandonaron tras las últimas elecciones comunitarias para incorporarse a Patriotas por Europa.
El líder de Vox no ha sido el único dirigente del partido español en viajar a Israel desde que estalló la guerra el 7 de octubre de 2023. Casi dos meses después del inicio del conflicto, Abascal visitó uno de los kibutz atacados por Hamás en una muestra de solidaridad con Israel que contrastaba con la postura mayoritaria en la política española y europea. La estrategia de Netanyahu de reforzar vínculos con la extrema derecha europea se produce en un contexto de creciente aislamiento diplomático en el continente, donde incluso gobiernos conservadores tradicionales han mostrado reticencias a respaldar sin matices la política israelí en Gaza y los territorios palestinos.