Netanyahu insiste en “terminar el trabajo” en Gaza y desafía la presión internacional

11 août 2025 - 12:40

El primer ministro israelí defiende una nueva ofensiva en la Ciudad de Gaza para derrotar a Hamas, mientras organizaciones humanitarias denuncian una crisis de hambre y la comunidad internacional incrementa sus críticas.

En una conferencia de prensa marcada por la tensión, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reafirmó su intención de lanzar una ofensiva decisiva contra lo que describió como los “dos últimos bastiones de Hamas” en la Ciudad de Gaza y un campo de refugiados del centro del territorio. Pese a las condenas internacionales, especialmente de países europeos y del mundo árabe, el mandatario defendió la operación como la única vía para poner fin a la guerra.

Netanyahu justificó la ofensiva argumentando que la negativa de Hamas a rendirse deja a Israel “sin otra alternativa” que “terminar el trabajo”. “Nuestro objetivo no es ocupar Gaza, es liberarla del terrorismo de Hamas”, aseguró, negando que exista un plan de anexión permanente del enclave.

Las declaraciones se producen en medio de un creciente escándalo por las condiciones humanitarias en la Franja. El Ministerio de Salud de Gaza, controlado por  Hamas, informó que cinco personas murieron de hambre este domingo, elevando a 217 las muertes por desnutrición desde el inicio del conflicto, de las cuales casi la mitad son niños. Netanyahu evitó inicialmente reconocer una hambruna generalizada, aunque más tarde admitió “un problema de privación”, atribuyéndolo tanto a Hamas como a la ONU.

La política de acceso a la ayuda humanitaria ha sido uno de los puntos más polémicos. Según datos militares israelíes, entran en Gaza unos 140 camiones diarios con suministros, cifra que representa apenas una cuarta parte de lo que las agencias humanitarias consideran necesario para atender a los más de dos millones de habitantes. La situación se agravó tras un bloqueo total de once semanas impuesto por Israel a inicios de año y la posterior entrega del monopolio de distribución a la Fundación Humanitaria de Gaza, organización respaldada por Estados Unidos e Israel pero criticada por su escasa cobertura: cuatro puntos de entrega frente a los 400 gestionados anteriormente por la ONU.

Desde mayo, la ONU calcula que casi 1.400 palestinos han muerto mientras buscaban ayuda, ya sea en las cercanías de los centros de distribución o en las rutas de los convoyes, la mayoría por disparos de soldados israelíes. Israel rechaza la mayoría de esas cifras, alegando que se trata de “disparos de advertencia” o de enfrentamientos con milicianos infiltrados.

Netanyahu, que habló horas después de una conversación telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump, afirmó que espera concluir “relativamente rápido” la ofensiva. Washington se mantiene como su principal aliado, mientras el resto de la comunidad internacional insiste en que la vía militar agrava la crisis humanitaria y socava las posibilidades de una solución política duradera.

Al insistir en “terminar el trabajo” en Gaza, Netanyahu plantea un pulso directo a la comunidad internacional y apuesta por una victoria militar total como base de su estrategia. El desenlace dirá si esa apuesta consolida su posición interna o multiplica el aislamiento de Israel en un conflicto que ya ha dejado profundas heridas en la región.

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