El Gobierno israelí revocó la prohibición impuesta al cardenal Pierbattista Pizzaballa tras la polémica internacional generada por impedirle celebrar la misa del Domingo de Ramos.
Benjamín Netanyahu terminó cediendo ante la presión internacional. En la madrugada de este lunes, el primer ministro israelí anunció la revocación de la prohibición que impedía al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, acceder a la Basílica del Santo Sepulcro, uno de los lugares más sagrados del cristianismo.
A través de un comunicado difundido en la red X, Netanyahu afirmó haber dado instrucciones a las autoridades competentes para conceder al patriarca un acceso “pleno e inmediato”, permitiéndole además “celebrar servicios religiosos según desee”.
La rectificación llega apenas horas después de la fuerte controversia provocada por la decisión de la Policía israelí de impedir a Pizzaballa oficiar una bendición y una misa privada durante el Domingo de Ramos, pese a que la ceremonia iba a celebrarse con solo tres acompañantes y dentro del límite máximo de 50 personas fijado por razones de seguridad en el contexto de la guerra con Irán.
La medida generó una inmediata oleada de críticas internacionales. Gobiernos europeos, líderes religiosos y representantes diplomáticos cuestionaron el veto, al considerar que afectaba directamente a la libertad de culto en Jerusalén.
Especialmente significativo fue el pronunciamiento del embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, quien cuestionó públicamente la decisión al subrayar que otras ceremonias religiosas no estaban siendo sometidas al mismo nivel de restricción.
La marcha atrás de Netanyahu refleja la sensibilidad política y simbólica que rodea al Santo Sepulcro, en un momento de alta tensión regional y de creciente escrutinio internacional sobre la gestión israelí de los lugares sagrados en Jerusalén.