Nepal ha puesto en marcha un sistema digital destinado a registrar y rastrear a los viajeros extranjeros durante su estancia en el país. La medida, presentada como una herramienta de modernización administrativa y refuerzo de la seguridad, marca un giro significativo en la forma en que el Estado nepalí gestiona la movilidad internacional.
El nuevo mecanismo, denominado Sistema de Información para la Gestión de Extranjeros, centraliza datos desde la solicitud de visado hasta la salida del territorio. Hoteles, aerolíneas, agencias de turismo y de ‘trekking’, así como casas de cambio autorizadas, quedarán progresivamente integrados en la plataforma. El objetivo declarado es evitar usos indebidos de visados, actividades no autorizadas y mejorar la respuesta ante emergencias, en un país donde el turismo constituye un pilar económico esencial.
El detonante inmediato ha sido una serie de incidentes recientes. Las autoridades citan casos de extranjeros que ingresaron con visados turísticos para desarrollar actividades religiosas, comerciales o incluso delictivas. Uno de los episodios más llamativos ocurrió en julio, cuando la policía desarticuló una red de fraude con criptomonedas que operaba bajo la cobertura de una empresa tecnológica registrada.
El despliegue será gradual. En una primera fase, el sistema se aplicará a hoteles de categoría en el valle de Katmandú. A partir de marzo, su uso será obligatorio a escala nacional y abarcará también a ciudadanos indios que ingresen por vía terrestre y pernocten en el país, un cambio relevante en una frontera históricamente porosa.
Más allá del caso nepalí, la iniciativa se inscribe en una tendencia global: la digitalización del control migratorio y turístico. Estados de muy distinto signo político avanzan hacia sistemas de trazabilidad en tiempo real, donde la movilidad se convierte en un flujo de datos. La cuestión de fondo va más allá de la eficiencia administrativa. ¿Hasta qué punto estas herramientas equilibran seguridad y privacidad? ¿Qué garantías existen sobre el uso y la protección de la información recopilada?
Nepal ensaya así una frontera digital que podría convertirse en modelo —o advertencia— para otros países del Sur global. El debate apenas comienza.