El exministro español de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos considera que la posición geográfica de Marruecos y España, unida a las interconexiones eléctricas y gasísticas existentes, ofrece una base privilegiada para construir un polo energético entre Europa y África. El antiguo jefe de la diplomacia española defendió en el Foro de Asilah una estrategia que combine gas, electricidad y, de forma creciente, energías renovables.
Marruecos y España pueden convertirse en el centro de una nueva arquitectura energética entre África y Europa. Esa es la visión defendida por Miguel Ángel Moratinos durante su participación en la 47.ª edición del Moussem Cultural Internacional de Asilah, cuya sesión de otoño dedica parte de sus debates a los grandes desafíos energéticos e hídricos del continente africano. El encuentro reúne a responsables políticos, diplomáticos y expertos para analizar las transformaciones geopolíticas asociadas a la energía, el agua y las infraestructuras.
El exministro español situó a Marruecos y España en lo que definió como el «centro de gravedad» de una relación llamada a conectar los dos continentes. Su razonamiento parte de la geografía: África, Mediterráneo y Europa forman un eje vertical en cuyo punto de articulación se encuentran precisamente ambos países.
«¿Dónde está Marruecos? ¿Y dónde está España? Es un eje, una línea vertical: África, Mediterráneo, Europa», señaló Moratinos, según las declaraciones recogidas durante el encuentro. Para el exresponsable español, el reto consiste en transformar esa ventaja geográfica en una estrategia compartida que vaya más allá de las relaciones estrictamente bilaterales.
De la interconexión bilateral a un corredor euroafricano
La energía constituye el núcleo de esa propuesta. Marruecos y España disponen ya de infraestructuras que conectan ambos lados del Estrecho, y Moratinos puso como ejemplo la interconexión eléctrica entre los dos países.
También recordó la importancia estratégica del gasoducto Magreb-Europa y la experiencia de inversión del flujo para transportar gas desde España hacia Marruecos. A su juicio, estas infraestructuras pueden servir como punto de partida para una red mucho más amplia de intercambios energéticos.
La idea sería pasar progresivamente de una lógica de conexión Marruecos-España a otra de interconexión África-Europa, aprovechando la posición de ambos países como plataforma entre los dos continentes.
Esta reflexión se inscribe en un debate más amplio abierto en Asilah sobre la integración energética africana. Los participantes han subrayado la necesidad de desarrollar infraestructuras, reforzar la cooperación regional y conectar mejor el continente con su entorno internacional.
Renovables y un nuevo modelo energético
Moratinos advirtió, sin embargo, que esa estrategia no puede descansar únicamente sobre el gas y los combustibles fósiles. El futuro, señaló, exige desarrollar un mix energético en el que las renovables ocupen un espacio cada vez mayor.
Marruecos y España cuentan en este terreno con condiciones especialmente favorables para desarrollar proyectos solares, eólicos y de interconexión eléctrica. La cuestión energética adquiere además una dimensión geopolítica creciente, en un contexto en el que el acceso a los recursos y la seguridad del suministro están modificando las relaciones internacionales.
Moratinos defendió asimismo una «democratización de la energía». La transición tecnológica, explicó, permitirá que ciudadanos y hogares tengan una capacidad cada vez mayor para producir parte de la electricidad que consumen, particularmente mediante energía solar, y gestionar de manera más autónoma sus necesidades.
Marruecos y España, una relación que mira hacia África
La propuesta introduce así una dimensión adicional en la asociación estratégica entre Rabat y Madrid. No se trataría únicamente de reforzar los intercambios entre dos países vecinos, sino de utilizar su proximidad, infraestructuras y complementariedades para articular proyectos de mayor alcance entre Europa y África.
El planteamiento coincide con uno de los grandes debates de esta edición del Foro de Asilah: cómo convertir las necesidades energéticas africanas y las nuevas infraestructuras en instrumentos de integración económica y cooperación internacional.
Para Moratinos, el potencial ya existe. Las conexiones eléctricas, las infraestructuras gasísticas y el desarrollo de las renovables proporcionan una base sobre la que construir ese polo energético. El desafío será transformar esa ventaja geográfica y esas infraestructuras en proyectos compartidos.
En esa perspectiva, el Estrecho dejaría de ser únicamente una frontera entre África y Europa para convertirse, cada vez más, en un espacio de conexión energética entre ambos continentes.