Moda, estilo, lenguaje y poder: ‘la simbología visual ha cimentado imperios’

03 janvier 2026 - 14:21

Claudia Sheinbaum ha sido incluida en The 67 Most Stylish People of 2025. Este es el listado anual que elabora el diario The New York Times y que destaca a las figuras que marcan tendencias y que develan más estilo en el mundo. El listado incluye a personajes de diversos ámbitos que brillan por su “actitud distintiva”. El Times señala que los elegidos en 2025 les hicieron cuestionarse “el significado de la autoexpresión” y pensar en una noción amplia de estilo, entendida como una mezcla entre estética y actitud. En el listado 2025 han aparecido el Papa León XIV, Bad Bunny, ASAP Rocky, Sabrina Carpenter, entre otros. La presidenta de México ha sido la única figura política incluida en esta lista.

El diario estadounidense The New York Times ha reconocido el estilo de Claudia Sheinbaum, el uso de ropa bordada y la fuerza que manifiesta y expresa la mandataria a través de sus prendas. Sheinbaum “ha llamado la atención hacia la moda indígena del país al usar ropa bordada y al actuar contra grandes marcas que copian a artesanos locales”.

La prensa local mexicana ha recordado que, desde su posesión, la presidenta ha marcado un estilo propio. Ha merecido mención su vestido blanco con más de cien flores tejidas a mano con ganchillo. Una prenda diseñada por la artista Claudia Vásquez Aquino, originaria de Santa María Xadani, Oaxaca. Además, para su primera ceremonia del Grito de Independencia, la presidenta utilizó un vestido morado de Thelma Islas Laguna y Crystel Martínez Torres, con un bordado artesanal nahua de San Isidro Buen Suceso, realizado por la maestra Virginia Verónica Arce.

Sheinbaum ha expresado públicamente el afecto y el reconocimiento hacia las mujeres artesanas que han estado presentes a lo largo de su vida y también ha cuestionado la apropiación cultural y la usurpación de la creatividad de pueblos originarios por parte de grandes marcas. Incluso anunció medidas para proteger la creación artística de las comunidades. “Adidas y un diseñador de origen norteamericano hicieron apropiación cultural indebida de unos huaraches que pertenecen a la tradición del pueblo de Yalálag en Oaxaca (…) Muchas veces, grandes empresas toman productos, ideas, diseños, de comunidades indígenas de nuestro país —de hecho, estamos trabajando en una ley para garantizar, además de lo que ya existe— y en cierta manera están usurpando la creatividad de un pueblo originario”, comentó el 8 de agosto de 2025.

La periodista mexicana Raquel Manzo se ha referido al listado del Times y a la presencia de la presidenta en este. Observa que poco se ha hablado del estilo de Claudia Sheinbaum desde que asumió la presidencia y esto no es casualidad. ¿Quién querría arriesgarse a frivolizar ocupándose del clóset presidencial?

Ocurre, sin embargo, como plantea Manzo, que las mujeres en posiciones de poder y cargos de responsabilidad han sido y suelen ser evaluadas más por su cuerpo que por sus decisiones.

La periodista recuerda que la imagen moldea la autoridad y, en ese sentido, la inclusión de Sheinbaum, además de ser la única figura del mundo político en el listado del Times, como una de las personas más stylish del año, merece comentarios. El concepto stylish no alude a vestir grandes marcas o a seguir tendencias, sino a la capacidad de comunicar, mostrando mismidad, identidad, inteligencia y sentido del momento.

Manzo nota que es aquí cuando el tema deja de ser superficial porque la presidenta ha elegido construir su imagen pública presidencial desde una lógica distinta. “Desde su investidura apostó por bordados indígenas mexicanos, no como folklore congelado sino como diseño político”, analiza.

Sheinbaum, podría decirse en ese contexto, moderniza la tradición y la dota de un nuevo significado. No está portando trajes tradicionales en sentido estricto sino reinterpretaciones de esa tradición incorporando feminismo y poder. Manzo nota que con esta apuesta cruza el oficio comunitario y el diseño actual con el simbolismo político. Destaca la identidad, el trabajo artesanal, la fortaleza de lo colectivo y la continuidad cultural en siluetas ceñidas elegantes y contemporáneas, intencionalmente feministas. “Estas elecciones no son un capricho, construyen una narrativa de poder inclusivo”, puntualiza la periodista mexicana.

Manzo recuerda, en relación con las mujeres y su imagen, que los juicios de valor no tienden a ser equilibrados o equiparables desde una perspectiva de género. “El escrutinio no desaparece, solo cambia de forma”, dice. Los hombres del mundo político, en este caso, no son juzgados y ridiculizados con idéntica severidad. El pasado abril, cuando la presidenta apareció con un evidente tratamiento facial las críticas y burlas no se hicieron esperar, aun cuando la violencia estética se haya disfrazado de humor en las redes sociales.

La cuestión ahora, en relación con el vestuario de Sheinbaum, debería exceder la mirada simplista de una sociedad y comunidad política polarizadas. Ir más allá de la simple celebración acrítica e irreflexiva, si se es oficialista, o del desmerecimiento frontal y la descalificación por la frivolidad del asunto, si se es opositor.

¿Qué imagen proyecta la mandataria y qué mensaje está enviando? Estas cuestiones exceden el planteo de si Sheinbaum se viste bien o no. Se trata, como bien plantea la columnista, de “una narrativa de poder”. “La simbología visual ha cimentado imperios desde siempre”. “¿Qué tan incómodos nos sentimos cuando una mujer en el poder controla también ese lenguaje?”, finaliza cuestionando Manzo.

 

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