Algunos podrían cuestionar que Trump ha dado vuelta a su discurso y fallado a su promesa de no injerencia e intervención. La administración republicana defenderá que sus intervenciones están legitimadas y justificadas por los intereses nacionales y que cada acción responde y obedece al proyecto ‘America First’. A Trump no le importa el costo de sus acciones, para la imagen internacional de Estados Unidos, porque, incluso si el suyo no fuera un gobierno respetado, es un gobierno temido y para los regímenes que tienden al autoritarismo o la autocracia y que desconocen los pesos y contrapesos y los límites al poder, basta influir y persuadir o amenazar con el uso de la fuerza.
México intenta apañárselas con la versión del Estados Unidos intervencionista en esta edición de Donald Trump II. Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California (San Diego), ha analizado este martes el clima actual de la relación bilateral México – Estados Unidos en un contexto marcado por la tensión de las últimas semanas.
La llamada entre los presidentes Donald Trump y Claudia Sheinbaum, en las últimas horas, se recibe como una dosis de distensión necesaria para la salud de la relación bilateral. La presidenta calificó como “muy amable” la conversación con el presidente americano en la que abordaron temas de seguridad, cooperación bilateral y, también, la situación en Venezuela. Sheinbaum subrayó que la postura de México es clara en defensa de su soberanía y sus principios constitucionales y confirmó que las administraciones han acordado mantener el diálogo. Habrá una próxima reunión de la comisión bilateral a fines de enero en Estados Unidos.
La presidenta Sheinbaum también ha asegurado que continuará aplicando la estrategia ‘Kalimán’ de ‘serenidad y paciencia’ en la relación con su homólogo y descartó la potencial conflictividad entre ambos. Sheinbaum ha cargado contra sus detractores indicando que a estos les hubiera gustado que la conversación con Trump hubiera salido mal y les advirtió que se quedarán con las ganas porque «no nos vamos a pelear».
El profesor Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California (San Diego), ha dicho a Mario González, conductor de Perspectivas desde México, que esta fue la llamada número 15 entre los presidentes Sheinbaum y Trump en un año. Lo anterior demuestra que son muchas llamadas y el diálogo y la comunicación siempre son una buena noticia para el entendimiento mutuo.
“Es la manera que tiene México, es el camino para prevenir los riesgos que hay”, observa el académico mexicano desde California y agrega: “hay que decirlo, después de la intervención de Estados Unidos en Venezuela, ha empezado un nuevo juego, un nuevo partido. Eso de que Trump hablaba pero no hacía las cosas ya no cuenta. Ahora es un agente que puede actuar, es un agente que siente que le funcionó bien la intervención en Venezuela. Entonces, México tiene que tomar muchas providencias al respecto”.
2026 será un año desafiante para México en su relación bilateral porque se revisará el T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá), “gracias al cual México se ha posicionado como el socio comercial número uno de los Estados Unidos”, explica el profesor. “Tenemos que ir con todo”.
Destaca como positivo que cuando ha tenido lugar la llamada, Sheinbaum estaba con su equipo diplomático y de seguridad porque, “insisto, hay que tratar de desactivar y estar muy pendientes de la Casa Blanca y de Washington. No veo una prioridad más importante para el gobierno de Claudia Sheinbaum como esta relación bilateral: lograr la revisión exitosa del T-MEC y ver cómo puede llevar, hasta donde se pueda, la fiesta la fiesta en paz con el Washington de Donald Trump”, analiza Fernández de Castro.
¿Podría Estados Unidos realizar acciones unilaterales contra México?
Lo sucedido en Venezuela demuestra que existe una posibilidad real y que ha cambiado la ecuación. Pero, hay que tener en consideración que, desde luego, “México no es Venezuela”. Es preciso entender es que “estamos viviendo un nuevo escenario internacional al que no estábamos acostumbrados por parte de Estados Unidos”.
El mundo asiste a un cambio tectónico. Hay un cambio real, de fondo, en la gobernanza global. Hay un cambio geopolítico muy importante que fue anunciado por la Casa Blanca el pasado 25 de noviembre, en la doctrina Trump de Seguridad Nacional. Estados Unidos habla de esferas de influencia y de la fuerza para la paz, entonces, parecería que Washington le está dando la espalda a las instituciones que durante mucho tiempo lideró como la ONU, la OTAN, la Organización Mundial del Comercio. Ahora tenemos un Estados Unidos intervencionista”, puntualiza el académico de la Universidad de California.
Pragmatismo, la mejor estrategia posible
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha asegurado que en la relación con su homólogo de Estados Unidos continuará aplicando una estrategia de “serenidad y paciencia” y ha descartado peleas y conflictividad con el jefe de la Casa Blanca. El pragmatismo de Sheinbaum pareciera digno de mención y la mejor estrategia posible considerando el temperamento y carácter volátil del presidente americano. Incluso no le haría mal a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, tomar nota a este respecto.
Sheinbaum no ha perdido ocasión de cargar contra sus detractores indicando que opositores han ido a Washington a denostar su gobierno y les hubiese gustado que la conversación con Donald Trump se diera en malos términos y finalizara mal, pero advirtió que se quedarán con las ganas porque «no nos vamos a pelear».
La mandataria ha reiterado que su gobierno siempre buscará una buena relación con la administración republicana porque es lo que le conviene a México. En ese sentido, apostará y buscará “lo mejor para el pueblo de México y lo mejor para la nación manteniendo nuestros principios, pero buscando un buen diálogo”.
Congresistas de Estados Unidos enviaron una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, en la que reprobaron eventuales acciones militares contra México y la presidenta mexicana lo ha agradecido: “No sé ni siquiera cómo fue que se dio esta comunicación”. “No la cabildeamos nosotros, fue desde Estados Unidos; no es que los republicanos o los demócratas, nosotros queremos llevarnos bien con todos […]. No sé muy bien cómo se dio esta comunicación, entonces lo agradecemos siempre, pero buscamos que se conozca lo que estamos haciendo aquí y lo bien que va México. Y que entre todos debemos garantizar una buena relación, por el bien de ambos países […]”, puntualizó la mandataria.