La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ha destacado en la víspera del 40º aniversario de la adhesión española que el país ha contribuido decisivamente a que la Unión sea «más fuerte, próspera y solidaria». En un mensaje en vídeo difundido en español, la líder de la Eurocámara subraya que estos cuatro décadas representan un logro compartido tanto para España como para el conjunto de los ciudadanos europeos. El 1 de enero de 2026 se cumplirán cuarenta años desde que España y Portugal se convirtieron en miembros de pleno derecho de las entonces Comunidades Europeas, dando paso a la denominada Europa de los Doce.
La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ha valorado el balance de cuatro décadas de presencia española en la Unión Europea como «la historia de un gran éxito para los españoles y para todos los europeos». Así lo expresó la líder de la Eurocámara en un mensaje grabado en español difundido con motivo de la conmemoración del 40º aniversario de la entrada efectiva de España en las instituciones comunitarias, que se cumplirá oficialmente este próximo 1 de enero. Las declaraciones de Metsola se enmarcan en una jornada de reconocimiento institucional al proceso de integración europea que transformó profundamente la realidad política, económica y social del país.
El mensaje de la presidenta del Parlamento Europeo subraya la contribución española al fortalecimiento del proyecto europeo en estos cuatro décadas. Metsola destacó que España ha hecho que la Unión Europea sea «más fuerte, próspera y solidaria», tres atributos que sintetizan la valoración institucional sobre el papel del país en la construcción comunitaria. Este reconocimiento llega en un momento en que la UE valora especialmente la participación activa de sus Estados miembros y presenta a España como modelo de integración exitosa y de aportación significativa a los ideales y objetivos del bloque. El formato elegido para el mensaje, un vídeo en español dirigido directamente a la ciudadanía, refleja la voluntad de la institución de establecer un vínculo cercano con los destinatarios de este balance histórico.
Una historia de éxito compartido
La adhesión de España a las Comunidades Europeas se formalizó el 12 de junio de 1985 con la firma del Tratado de Adhesión en el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid. El entonces presidente del Gobierno, Felipe González, rubricó el documento junto al ministro de Asuntos Exteriores Fernando Morán y el secretario de Estado para las Relaciones con las Comunidades Europeas, Manuel Marín. Las Cortes Generales ratificaron el acuerdo por unanimidad, y el 1 de enero de 1986 España y Portugal se convirtieron en miembros de pleno derecho de una comunidad que pasó de diez a doce Estados. Esta tercera ampliación de las Comunidades Europeas marcó el inicio de una nueva etapa para España, que dejaba atrás décadas de aislamiento internacional derivado de la dictadura franquista.
El balance económico de estas cuatro décadas refleja una transformación de gran magnitud. El Producto Interior Bruto español se ha duplicado desde 1986, mientras que el número de empleos ha pasado de 10,8 millones a 21,1 millones en 2024, lo que equivale a la creación de más de diez millones de puestos de trabajo netos. La integración en el mercado único europeo y la adopción del euro en 2002 facilitaron la apertura comercial y la modernización del tejido productivo español. Las exportaciones de bienes pasaron de representar el 4,9% del PIB en 1986 al 8,9% en 2024, beneficiándose de los acuerdos comerciales preferenciales que la Unión Europea mantiene con cerca de ochenta países en todo el mundo.
La inversión europea en España durante este periodo ha superado los 185.000 millones de euros, destinados a financiar infraestructuras, empleo, innovación y desarrollo regional. Los fondos de cohesión han sido el principal instrumento para reducir las desigualdades económicas y territoriales entre las distintas regiones del país. El Fondo Social Europeo, por su parte, ha beneficiado a más de 32 millones de personas en España desde 1986, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal, convirtiéndose en una pieza clave para la creación de empleo y la garantía de oportunidades laborales más justas para la ciudadanía.
Cuatro décadas de transformación
La participación de España en las instituciones europeas ha sido constante y creciente a lo largo de estos cuarenta años. El país ha ejercido la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea en cinco ocasiones: en el primer semestre de 1989, en el segundo semestre de 1995, en el primer semestre de 2002, en el primer semestre de 2010 y, más recientemente, en el segundo semestre de 2023. Durante estos periodos, España ha tenido la oportunidad de establecer prioridades y dirigir la agenda comunitaria en temas de especial relevancia para el conjunto de la Unión. La representación española en el Parlamento Europeo comenzó con 61 escaños en 1986 y actualmente cuenta con el mismo número tras las variaciones derivadas de las sucesivas ampliaciones y del Brexit.
Tres políticos españoles han presidido el Parlamento Europeo a lo largo de estas cuatro décadas. Enrique Barón Crespo ocupó el cargo entre 1989 y 1992, José María Gil-Robles entre 1997 y 1999, y Josep Borrell entre 2004 y 2007. Esta presencia en la cúpula de la institución legislativa europea evidencia el peso político que España ha alcanzado en el marco comunitario. Además, España acoge actualmente cinco agencias europeas y un centro de investigación, entre ellos Fusion for Energy con sede en Barcelona, lo que contribuye a su proyección como actor relevante en ámbitos estratégicos de la política europea.
La adhesión española también tuvo un impacto significativo en la vida cotidiana de millones de ciudadanos. El programa Erasmus, creado en 1987 con un papel destacado del político español Manuel Marín, ha permitido que más de 1,6 millones de españoles hayan cursado estudios en universidades de otros países de la Unión. España se ha consolidado como el principal destino del programa, acogiendo a cerca de 680.000 estudiantes y profesores entre 2021 y 2024. La libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales ha ampliado las oportunidades laborales y de residencia, facilitando la movilidad de los ciudadanos españoles por todo el territorio comunitario.
Solidaridad y proyección internacional
El reconocimiento de Metsola también pone el acento en la dimensión solidaria de la contribución española al proyecto europeo. España ha participado activamente en políticas comunes como la Política Agraria Común, la Política Pesquera Común, el mercado único, las políticas energéticas y de transportes, y las políticas educativas, culturales y sociales. En los últimos años, el país ha apoyado la reorientación de estas políticas hacia los grandes desafíos del siglo XXI, incluyendo una transición ecológica justa, una política social fuerte, la igualdad de género, la transformación digital y una política industrial que fomente la competitividad y la autonomía estratégica de la Unión.
La adhesión de España y Portugal enriqueció a la UE desde el punto de vista cultural, político y económico, ofreciendo a los ciudadanos europeos más oportunidades comerciales y de viaje. Además, reforzó la solidaridad entre los pueblos y fortaleció la Unión a nivel internacional, especialmente mediante el impulso de los vínculos con los países socios de América Latina, África y el Mediterráneo. España se ha convertido en un puente estratégico entre Europa y estas regiones, aprovechando sus lazos históricos, culturales y lingüísticos para proyectar la influencia europea más allá de sus fronteras. Esta dimensión exterior de la política española ha sido valorada positivamente por las instituciones comunitarias como un activo fundamental para la diplomacia europea.
Adhesión plena desde 1986
El proceso de integración española en las estructuras europeas no concluyó con la entrada formal en 1986, sino que continuó en los años siguientes con la incorporación progresiva a nuevos marcos de cooperación. En junio de 1989, España se sumó al Mecanismo de Cambios del Sistema Monetario Europeo, paso previo a la adopción del euro. En 1991, el país suscribió el Acuerdo de Schengen, que supuso la eliminación progresiva de los controles en las fronteras entre Estados miembros y consolidó el concepto de una Europa sin fronteras. La firma del Tratado de Maastricht en 1992 dotó a la Unión Europea de su denominación actual y estableció la hoja de ruta hacia la moneda común, que finalmente se implantó en enero de 2002.
La percepción ciudadana sobre la pertenencia a la Unión Europea ha evolucionado positivamente a lo largo de estas cuatro décadas. En 1990, el 51% de los españoles consideraba que el país se había beneficiado de la adhesión a la entonces Comunidad Europea, mientras que en 2025 ese porcentaje ha aumentado hasta el 76% según los datos recogidos en la iniciativa «Desde 1986. 40 años construyendo juntos Europa», elaborada por la Representación de la Comisión Europea en España y la Oficina del Parlamento Europeo en España. Este incremento en el apoyo ciudadano refleja el impacto tangible de la integración europea en la vida cotidiana y en las oportunidades disponibles para la población.
El aniversario que se conmemora este 1 de enero no solo invita a realizar un balance de los logros alcanzados, sino también a reflexionar sobre el horizonte común de España y Europa en un contexto internacional marcado por la incertidumbre. Las declaraciones de Roberta Metsola sitúan la experiencia española como un referente de integración exitosa en un momento en que la Unión Europea enfrenta desafíos en materia de seguridad, competitividad económica y cohesión interna. El mensaje de la presidenta del Parlamento Europeo subraya que España ha sido protagonista en la construcción de una Europa más fuerte y próspera, y que esa contribución seguirá siendo fundamental para el futuro del proyecto comunitario.