Messi contempla el final de su carrera tras despedirse de su padre

13 août 2026 - 08:19

El capitán argentino expresó sus dudas sobre cuánto tiempo seguirá jugando en una carta dedicada a Jorge Messi, fallecido a los 68 años. Sus palabras reflejan una conmoción personal, pero no constituyen todavía un anuncio de retirada.

Lionel Messi ha puesto por primera vez en duda la continuidad de su carrera después de la muerte de su padre y representante, Jorge Messi, fallecido el sábado en Rosario a los 68 años tras una prolongada enfermedad.

En una carta publicada en Instagram, el futbolista argentino describió el vacío provocado por la pérdida de quien fue, además de su padre, la figura más constante de su trayectoria profesional.

«No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir», escribió Messi antes de reconocer que tiene «bastantes dudas» sobre la posibilidad de continuar jugando durante mucho más tiempo.

La reflexión, formulada en pleno duelo, no equivale a una decisión definitiva. Messi, de 39 años, mantiene contrato con el Inter Miami hasta el final de la temporada 2028, pero no ha aclarado su futuro con la selección argentina ni cuánto tiempo pretende seguir compitiendo.

Un Mundial marcado por la enfermedad de su padre

El empeoramiento de la salud de Jorge Messi coincidió con el Mundial de 2026, en el que Argentina alcanzó la final y perdió por 1-0 frente a España el 19 de julio.

Messi contó que su padre le había pedido insistentemente que disputara el torneo. Sin embargo, su estado se agravó pocos días antes del inicio de la competición y, por primera vez, no pudo acompañarlo durante una gran cita internacional.

El capitán argentino se propuso llegar a la final con la esperanza de que Jorge pudiera viajar y verlo jugar. También deseaba ganar el título para llevárselo personalmente, como había hecho después de conquistar el Mundial de Catar.

Durante el debut contra Argelia, Messi rompió a llorar después de marcar uno de sus tres goles. Más tarde explicó que aquella reacción estaba relacionada con la situación familiar que atravesaba.

La ausencia de los mensajes que su padre solía enviarle después de cada encuentro le hizo comprender la gravedad del momento. Aun así, continuó jugando y terminó el torneo con ocho goles, conduciendo a Argentina a su segunda final mundialista consecutiva.

«Las piernas no me daban más»

Messi admitió que nunca consiguió sentirse plenamente bien durante el torneo. En la final trató de sobreponerse a sus limitaciones físicas y al desgaste emocional, pero reconoció que su cuerpo ya no respondió.

Cuando regresó a Argentina después de la derrota, comprobó hasta qué punto se había deteriorado la salud de su padre. Jorge incluso creía que la final se había resuelto por penaltis, por lo que ambos apenas pudieron conversar sobre el Mundial.

El futbolista, sin embargo, le agradeció haberlo animado a disputar el campeonato. Aunque Argentina no revalidó el título, Messi considera que compartir aquella última aventura con su familia dio sentido a su participación.

Padre, amigo y representante

Jorge Messi desempeñó un papel decisivo en la carrera de su hijo. Lo acompañó desde las categorías infantiles de Rosario hasta su llegada a Barcelona y asumió durante años la gestión de sus contratos y asuntos profesionales.

Exigente y poco dado a los elogios, estuvo presente en prácticamente todos sus partidos y se convirtió en el principal soporte de una trayectoria que llevó al delantero argentino a conquistar ocho Balones de Oro.

En su despedida, Messi lo definió como padre, amigo y representante, y destacó su capacidad para ocupar cada uno de esos lugares sin confundirlos.

La publicación recibió mensajes de apoyo de antiguos compañeros y grandes figuras del deporte, entre ellos Neymar, Sergio Agüero, Cristiano Ronaldo y Carlos Alcaraz.

Jorge Messi fue sepultado el domingo en una ceremonia privada celebrada en las inmediaciones de Rosario. La familia pidió preservar la intimidad del funeral.

Messi viajó posteriormente a Estados Unidos para reincorporarse al Inter Miami. Su regreso al equipo no despeja, sin embargo, la reflexión que atraviesa su carta: por primera vez, el final de su carrera aparece ligado no solo al paso del tiempo o al estado físico, sino a la ausencia de la persona que lo acompañó desde el primer partido.

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