Meloni se posiciona, Macron desciende y Berlín y París compiten por liderazgo europeo

22 janvier 2026 - 10:09

DW indica este miércoles que Alemania apuesta por Meloni para mediar ante Trump y da cuenta de la difícil relación entre los presidentes de Francia y de Estados Unidos.  El medio alemán explica que el canciller de ese país, Friedrich Merz, viajará a Roma con un grupo de ministros y observa que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha pasado de ser una figura marginal de la derecha a una pieza influyente en Europa.

Deutsche Welle, medio de noticias internacionales de Alemania, analiza que durante mucho tiempo las relaciones con Italia se han visto eclipsadas por las buenas relaciones entre Alemania y Francia, su socio oficialmente más cercano. Sin embargo, a medida que Meloni ha ido moviéndose hacia posiciones más pragmáticas ha cobrado protagonismo en Europa, además de tener una buena relación con Donald Trump. Viktor Orbán, primer ministro húngaro, es otro de los favoritos de Trump, no obstante, existen diferencias cruciales entre ambos, dice DW. “Meloni apoya a Ucrania en su guerra contra Rusia y aboga porque Ucrania se convierta en un país candidato a la UE. Además, Italia es la tercera economía más grande de la eurozona, tras Alemania y Francia”.

La primera ministra italiana ha ido mostrándose cada vez más pragmática y constructiva a nivel europeo y el gobierno alemán lo reconoce, por ejemplo, últimamente cuando Meloni votó el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur.

Meloni hoy es valorada por Donald Trump, Friedrich Merz y otros líderes europeos. “Ya la primavera pasada, intentó mediar en la disputa comercial entre Estados Unidos y la UE. Las reservas que Berlín tenía, o quizás aún tiene, sobre su trayectoria política parecen haberse disipado”, precisa el medio.

Ni Alemania ni Italia desean perder a Estados Unidos como “potencia protectora”. Hay un claro «problema de comunicación» entre Trump y los europeos, declaró Meloni hace unos días: es necesario «reanudar el diálogo y evitar la escalada».

Las amenazas arancelarias de Trump, contra Europa, alcanzaban a Alemania pero no a Italia. “Italia no envió tropas en la misión de reconocimiento a Groenlandia, en la que participaban varios países de la OTAN, y a los que Trump amenazó con aranceles adicionales. El contingente alemán de 15 soldados de la Bundeswehr se retiró de Groenlandia poco después”.

Roma se ha ofrecido a mediar. El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, declaró: «Creo que Italia, por su naturaleza, su capacidad de mediación y su capacidad de dialogar con todos, puede desempeñar un papel positivo en la búsqueda de acuerdos».

Entre tanto, la ministra alemana de Economía, Katherina Reiche, aprobaba la iniciativa de Meloni: «Las amenazas me parecen fuera de lugar, porque no ganaremos un conflicto comercial cada vez más intenso con Estados Unidos».

Hay otros puntos de encuentro entre Alemania e Italia. Ambos gobiernos buscan colaborar para promover una mayor competencia y reducir la burocracia dentro de la UE.

Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo en el Parlamento Europeo ha declarado: «Europa se beneficia de una estrecha cooperación entre Alemania e Italia: desde cuestiones de seguridad y comercio hasta la lucha contra la inmigración ilegal y la garantía de la competitividad futura de nuestras economías».

Pero si Meloni gana en liderazgo y puede intentar un rol mediador para desescalar la tensión entre Europa y Estados Unidos, el presidente francés, Emmanuel Macron, como casi ningún otro jefe de Estado, según precisa DW, se encuentra actualmente en “fase de confrontación con Donald Trump” y la crisis de Groenlandia está siendo una prueba de fuego en esa relación.

Donald Trump ha llegado a publicar en su red social Truth Social, la noche del lunes, un mensaje privado de Emmanuel Macron, además, “lo humilló ante la prensa, diciendo que ‘nadie lo quiere, porque dejará pronto el cargo’”, indica el medio alemán.

Macron, por su parte, fue severo en su intervención el martes, en la inauguración del Foro Económico Mundial en Davos, aludiendo a Trump y a sus pretensiones.

A diferencia de Italia y por invitación de Dinamarca, París desplegó tropas de montaña en la capital groenlandesa e incluso anunció que abrirá un consulado general en Nuuk. “La presencia de Francia en la región es una respuesta directa al agresivo plan de Trump para someter a Groenlandia al control estadounidense”.

“El tono agresivo de Washington está, desde luego, endureciendo el tono de la política exterior francesa. En su discurso a las fuerzas armadas, a finales de la semana pasada, Macron empleó un lenguaje marcial: ‘Para ser libre, hay que ser temido, y para ser temido, hay que ser poderoso’”, precisa DW.

Jacob Ross, experto en Francia del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP), señala que «Emmanuel Macron siempre reacciona ante Trump». Los líderes europeos reaccionan a las provocaciones de Washington, pero no han logrado establecer una agenda “con ritmo propio”, apenas se limitan a responder.

Macron trató de convencer a Trump, en 2017, de la importancia de la cooperación internacional y buscó posicionar a Francia como un país que tendía puentes. Sin embargo, la relación entre ambos mandatarios fue deteriorándose, ya en el primer mandato de Trump y, ahora, tras el regreso del republicano a la Casa Blanca, las diferencias entre Macron y Trump se han profundizado por sus posturas incluso contrapuestas en varios temas de relevancia internacional. Aunque Macron proyecta fuerza en la política exterior, esta contrasta con su situación de debilidad dentro de Francia.

Mientras el presidente francés habla del «chantaje económico» de Trump y exige que actúen, el canciller alemán, Friedrich Merz, se presenta como un firme defensor de la alianza transatlántica e insta a la «prudencia», incluso confía en rescatar la relación con Trump a través de las negociaciones.

La diferencia de posturas entre Francia y Alemania acerca a Meloni y a Merz, quienes buscan desescalar la tensa relación con Washington, entre tanto, el liderazgo de Meloni cobra fuerza dentro de la Unión Europea, mientras que Berlín y París vuelven a competir por el liderazgo en Europa.

 

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