Maduro se presenta ante la justicia de EE. UU. y afirma ser un “presidente secuestrado”

06 janvier 2026 - 10:45

Nicolás Maduro compareció este lunes ante un tribunal federal de Nueva York por primera vez desde su captura por fuerzas estadounidenses. Ante el juez, el dirigente venezolano depuesto rechazó todos los cargos que pesan sobre él y se declaró “presidente secuestrado”, insistiendo en su inocencia frente a las acusaciones de narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de cocaína y posesión ilegal de armas.

La audiencia, de poco más de media hora, estuvo marcada por la tensión simbólica y política del momento. Maduro, de 63 años, entró en la sala con los tobillos esposados, vistiendo el uniforme carcelario naranja cubierto por una camisa azul oscuro, y utilizó auriculares para seguir la traducción simultánea. A su lado se encontraba su esposa, Cilia Flores, quien también se declaró inocente de todos los cargos.

Al tomar la palabra, Maduro afirmó en español que seguía siendo el presidente de Venezuela y que había sido llevado por la fuerza a Estados Unidos. El juez Alvin Hellerstein interrumpió en varias ocasiones sus declaraciones, señalando que habría “tiempo y lugar” para abordar esos argumentos en el desarrollo del proceso. El magistrado fijó una nueva audiencia para el próximo 17 de marzo, mientras que el calendario completo del juicio permanece abierto y podría prolongarse durante más de un año.

La fiscalía evitó detallar las circunstancias de la detención y se limitó a indicar que Maduro fue arrestado el 3 de enero a las 11:30 hora local. Su abogado, Barry Pollack, afirmó que existen serias dudas sobre la legalidad de la operación militar que condujo a su captura y adelantó que, aunque por ahora no solicitará libertad bajo fianza, podría hacerlo en las próximas semanas. También mencionó problemas de salud que requerirían atención médica.

La defensa de Cilia Flores denunció que esta sufrió lesiones durante la detención y solicitó exámenes médicos complementarios. Según periodistas presentes en la sala, la esposa de Maduro presentaba visibles hematomas.

A la salida del tribunal, Maduro se definió como “prisionero de guerra”, mientras en el exterior del edificio se concentraban dos grupos de manifestantes, separados por un cordón policial: unos para condenar la intervención estadounidense y otros para celebrar la caída del dirigente venezolano.

Para la fiscalía estadounidense, Maduro encabeza desde hace años una red político-militar implicada en el tráfico internacional de drogas en colaboración con organizaciones calificadas por Washington como terroristas. El exmandatario ha negado reiteradamente estas acusaciones, sosteniendo que el verdadero objetivo de Estados Unidos es el control de los recursos petroleros venezolanos.

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