España y Marruecos celebran esta semana su XIII Reunión de Alto Nivel, casi tres años después del último encuentro en Rabat. La cita busca profundizar la cooperación bilateral en un contexto donde las relaciones económicas alcanzan niveles históricos, mientras persisten tensiones sobre la delimitación de fronteras marítimas y la cuestión del Sáhara Occidental. El foro empresarial del miércoles y la cumbre gubernamental del jueves en Madrid evidencian el compromiso de ambos países por mantener su asociación estratégica.
Los gobiernos de España y Marruecos celebran esta semana en Madrid su decimotercera Reunión de Alto Nivel (RAN), consolidando una asociación estratégica que alcanza niveles históricos en el ámbito comercial y de inversión. El encuentro, programado para el 3 y 4 de diciembre con un foro empresarial previo y la cumbre gubernamental posterior, llega casi tres años después de la última reunión celebrada en Rabat en febrero de 2023. Aquel encuentro marcó un punto de inflexión tras la crisis bilateral desatada por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en 2021, y supuso la consolidación del respaldo español al plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental.
El contexto actual presenta elementos de continuidad y también tensiones latentes. La relación bilateral atraviesa lo que el Ministerio de Asuntos Exteriores español califica como un momento de cooperación reforzada, sustentada en la hoja de ruta firmada por Pedro Sánchez y el rey Mohamed VI en abril de 2022. Sin embargo, persisten puntos sensibles que requieren negociación, particularmente la delimitación de las fronteras marítimas entre ambos países, un asunto que Rabat considera prioritario y que afecta directamente a las aguas próximas a Canarias y al control del espacio aéreo sobre el Sáhara Occidental, actualmente gestionado por España desde Las Palmas.
La dimensión económica como eje
La dimensión económica constituye el pilar de las relaciones bilaterales. Los datos de comercio exterior reflejan una tendencia sostenida de crecimiento, con cifras récord por cuarto año consecutivo. Durante los diez primeros meses de 2024, las exportaciones españolas a Marruecos alcanzaron los 10.843 millones de euros, mientras las importaciones sumaron 8.220 millones, representando incrementos interanuales del 6,8 y 9,1 por ciento respectivamente. Estos registros contrastan favorablemente con el desempeño global del comercio exterior español, que apenas creció un 0,7 por ciento en exportaciones y cayó un 0,4 por ciento en importaciones durante el mismo período.
Marruecos se ha consolidado como el principal socio comercial de España en África y el séptimo destino mundial de las exportaciones españolas, superando a países como Bélgica y Países Bajos. El intercambio comercial bilateral alcanzó los 22.700 millones de euros en 2024, con España representando el 3,4 por ciento de las exportaciones totales del país. La inversión española en territorio marroquí supera los 2.000 millones de euros, convirtiendo a España en el primer inversor en África y el tercer socio extracomunitario del reino alauí, solo por detrás de Reino Unido y Estados Unidos.
El protocolo financiero firmado en la RAN de 2023 estableció una línea de crédito de 800 millones de euros para proyectos en infraestructuras, agua, energías renovables y equipamientos sociales. Este instrumento duplicó la capacidad anterior y ha facilitado la participación de empresas españolas en proyectos estratégicos, desde la ampliación del aeropuerto Mohamed V de Casablanca hasta inversiones en el sector de transportes y energía. La nueva Carta de Inversiones marroquí, que prevé un gasto público de 45.000 millones de euros para modernizar el país, representa una oportunidad significativa para las más de 330 empresas españolas establecidas en Marruecos.
Tensiones sobre el Sáhara y las fronteras marítimas
El contexto político mantiene elementos de fragilidad pese al discurso oficial de colaboración. La cuestión del Sáhara Occidental continúa generando controversia interna en España, con el Frente Polisario denunciando que el cambio de postura del Gobierno español en 2022 respondió a presiones comerciales de Rabat. La Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada en octubre de 2025, reconoció el plan de autonomía marroquí como base para las negociaciones, consolidando un giro diplomático que el Partido Popular y diversos sectores sociales rechazan por considerar que vulnera compromisos históricos con el pueblo saharaui.
La cumbre de Madrid deberá abordar la espinosa cuestión de la delimitación de fronteras marítimas, donde Marruecos aspira a consolidar su control sobre las aguas del Sáhara Occidental, en las proximidades de Canarias. Rabat también presiona para asumir la gestión del espacio aéreo sobre el territorio, actualmente administrado por España a través de Enaire desde Las Palmas de Gran Canaria. Estas negociaciones afectan directamente a la soberanía española sobre zonas económicas exclusivas y representan un desafío para la posición del Gobierno ante la opinión pública nacional y los socios europeos.
La apertura de las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla sigue siendo otro punto de fricción. Aunque el acuerdo de 2022 preveía su normalización progresiva, el paso comercial de Melilla permanece bloqueado desde 2018, mientras que Ceuta carece de una aduana formal y opera con restricciones que limitan el tránsito a un camión diario en cada sentido. Esta situación genera tensiones locales y evidencia las asimetrías en el cumplimiento de los compromisos bilaterales, aunque su impacto económico resulta limitado dado que el comercio terrestre representaba apenas 90 millones de euros anuales antes del cierre.
Desafíos y oportunidades del encuentro
La RAN de Madrid se produce en un momento complejo para la política exterior española. El Gobierno enfrenta críticas tanto desde la oposición conservadora, que reclama mayor firmeza en la defensa de los intereses nacionales y rechaza concesiones sobre el Sáhara, como desde sectores progresistas que cuestionan el abandono de la neutralidad histórica española en el conflicto saharaui. El contexto doméstico, marcado por investigaciones judiciales que afectan al entorno del presidente Sánchez, añade presión sobre el Ejecutivo para demostrar resultados tangibles en el plano internacional.
Para Marruecos, la cumbre representa una oportunidad para consolidar los avances logrados en el reconocimiento internacional de su posición sobre el Sáhara y para profundizar la cooperación económica que necesita para financiar sus ambiciosos proyectos de modernización. El reino alauí aspira a convertirse en plataforma de acceso al continente africano para las empresas europeas, aprovechando sus acuerdos de libre comercio que le otorgan acceso potencial a más de 1.000 millones de consumidores. España resulta un socio indispensable en esta estrategia, tanto por su peso económico como por su influencia en la Unión Europea.
La agenda prevista incluye los temas habituales de estas cumbres: gestión migratoria, cooperación en seguridad y lucha antiterrorista, intercambios educativos y culturales, movilidad laboral y formación profesional. El foro empresarial del día 3 buscará identificar nuevas oportunidades de inversión en sectores como energías renovables, infraestructuras portuarias, industria agroalimentaria y tecnología. Los próximos meses permitirán evaluar si la cumbre logra traducir las declaraciones de cooperación en avances concretos sobre los puntos más sensibles de la agenda bilateral, o si las tensiones estructurales que subyacen en la relación terminan por limitar el alcance de los acuerdos suscritos en Madrid.