Lula llama a Trump para desactivar la disputa arancelaria entre Brasil y Estados Unidos

23 août 2026 - 14:15

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvo el viernes una conversación telefónica de una hora y veinte minutos con su homólogo estadounidense, Donald Trump, a quien instó a retomar el diálogo para resolver la creciente disputa comercial entre ambos países.

La llamada transcurrió en un tono «amistoso y cordial», según un comunicado de la Presidencia brasileña. Lula consideró que las recientes medidas arancelarias adoptadas por Washington se apoyan en acusaciones infundadas y defendió la negociación como la opción más beneficiosa para las dos economías.

Trump propuso que los equipos técnicos de ambos Gobiernos vuelvan a reunirse lo antes posible. Tras la conversación, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, contactó con responsables brasileños para comenzar a preparar una nueva ronda de contactos.

Estados Unidos impuso en julio dos grupos de gravámenes sobre determinados productos brasileños. Una parte de las mercancías quedó sometida a un recargo del 25 %, mientras otra tarifa del 12,5 %, aplicada también a productos de otros países, elevó la carga hasta el 37,5 % en algunos casos.

Washington justificó las medidas por supuestas prácticas comerciales desleales y por discrepancias relacionadas con la deforestación, la propiedad intelectual, el etanol, el sistema brasileño de pagos Pix, la lucha contra la corrupción y la aplicación de las prohibiciones al trabajo forzoso.

Brasilia rechaza esas acusaciones y sostiene que los aranceles perjudican tanto a las empresas brasileñas como a los importadores y consumidores estadounidenses. El Gobierno de Lula se muestra dispuesto a negociar, aunque también ha iniciado los procedimientos que podrían permitirle adoptar medidas de reciprocidad si fracasa la vía diplomática.

La llamada estuvo inevitablemente rodeada por el clima electoral brasileño. Lula aspira a un nuevo mandato en las presidenciales de octubre y tiene como principal adversario al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y cercano al movimiento político de Trump.

Una fuente del Gobierno brasileño aseguró que las elecciones no fueron objeto de una discusión específica. Sin embargo, ante una pregunta general de Trump sobre el proceso, Lula defendió la fiabilidad del sistema electoral y de las urnas electrónicas.

Flávio Bolsonaro ha cuestionado ese sistema mediante argumentos similares a los utilizados anteriormente por su padre. Lula había acusado en los últimos días a Estados Unidos de intentar influir en la campaña y llegó a advertir públicamente a Trump de que no interviniera en los asuntos electorales brasileños.

La encuesta más reciente de Datafolha muestra una contienda muy ajustada. En una hipotética segunda vuelta, Lula obtendría el 47 % de los votos frente al 43 % de Flávio Bolsonaro, una diferencia situada en el límite del margen de error de dos puntos. El sondeo fue realizado entre 2.058 electores los días 18 y 19 de agosto.

Otro asunto delicado abordado durante la llamada fue la decisión de Washington de clasificar como organizaciones terroristas a las dos principales facciones criminales de Brasil, el Primeiro Comando da Capital y el Comando Vermelho.

Lula reiteró su rechazo a esa designación. Admitió que ambos grupos ejercen una violencia que aterroriza cotidianamente a las comunidades más vulnerables, pero sostuvo que jurídicamente no deben confundirse con organizaciones terroristas.

El presidente brasileño defendió una estrategia basada en la cooperación policial, la lucha contra el tráfico de armas y el blanqueo de dinero y, sobre todo, la asfixia financiera de las redes criminales.

Flávio Bolsonaro respalda, en cambio, la clasificación estadounidense y afirma haberla solicitado personalmente durante una reunión celebrada en Washington. En materia de seguridad, el senador defiende aplicar en Brasil una política inspirada en el modelo de mano dura del presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

La inseguridad ocupa ya un lugar central en la campaña electoral, pero la disputa arancelaria añade una dimensión exterior al enfrentamiento entre Lula y Bolsonaro. Mientras el presidente intenta presentar el diálogo con Washington como una defensa pragmática de los intereses económicos brasileños, su rival reivindica una mayor proximidad política con Trump.

El tono cordial de la conversación no garantiza, sin embargo, una retirada inmediata de los gravámenes. Fuentes brasileñas consideran poco probable que Washington modifique sustancialmente su posición antes de las elecciones de octubre.

La decisión de reactivar las conversaciones permite, al menos, contener por ahora una escalada comercial que amenazaba con agravar la tensión política entre las dos mayores economías del continente americano.

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