Las negociaciones de Madrid sobre el Sáhara: cinco claves para entender el proceso diplomático impulsado por la Administración Trump

14 février 2026 - 04:48

La reunión celebrada este fin de semana en la embajada estadounidense en Madrid ha congregado por primera vez en la misma mesa a Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario bajo mediación directa de Washington. Medio siglo de conflicto tiene, por primera vez en décadas, un proceso técnico con hoja de ruta y calendario.

La embajada de Estados Unidos en Madrid fue el escenario, el domingo 8 de febrero, de uno de los encuentros diplomáticos más significativos de los últimos años en torno al conflicto del Sáhara. Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario se sentaron por primera vez en la misma mesa bajo mediación directa de Washington, con el enviado personal del secretario general de la ONU, Staffan de Mistura, como copatrocinador del proceso. La reunión, celebrada en estricto secreto a petición de los mediadores estadounidenses, se prolongó más de cuatro horas.

El encuentro es el resultado de una intensa actividad diplomática que la Administración Trump ha desplegado desde el otoño de 2025 y que ha transformado un diferendo congelado durante décadas en un proceso con estructura técnica y calendario. Washington fijó como objetivo inmediato una reunión en mayo en la capital estadounidense para la firma de un acuerdo marco político, convirtiendo las conversaciones de Madrid en el primer peldaño verificable hacia una posible solución negociada al conflicto más prolongado del continente africano.

  1. Por qué Madrid y por qué ahora: el giro de la Casa Blanca

La implicación directa de la Administración Trump en el Sáhara se intensificó a partir del otoño de 2025. Massad Boulos, enviado especial del presidente para asuntos africanos, declaró públicamente que resolver el conflicto era una «máxima prioridad» para Washington e inició una ronda de contactos con todos los actores relevantes, incluida una visita a Argel en enero donde fue recibido por el presidente Abdelmadjid Tebboune. Su objetivo explícito era convencer a Argelia —el actor que ejerce mayor influencia sobre el Frente Polisario— de sentarse a la mesa bajo las condiciones fijadas por Estados Unidos.

La elección de Madrid responde a criterios logísticos y no implica un papel activo del Gobierno español en el diseño de la negociación. La reunión del domingo fue la segunda de este tipo tras un primer encuentro celebrado en enero en Estados Unidos, lo que revela una estrategia de diplomacia secuencial y sostenida. Junto a Boulos participó Michael Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU, cuya presencia en las conversaciones subrayó la prioridad que la Casa Blanca otorga a este proceso y el carácter inequívocamente bilateral —Washington y Rabat— del impulso diplomático.

  1. El plan de autonomía ampliado: de tres folios a cuarenta páginas

Desde su presentación en 2007, la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara bajo soberanía del Reino consistía en un documento de apenas tres páginas que esbozaba únicamente los principios generales de un eventual estatus autonómico. Tras meses de presión de Estados Unidos, Francia y el enviado de la ONU para dotar la propuesta de mayor consistencia técnica y detalle jurídico, Marruecos presentó en enero de 2026 un nuevo documento de cuarenta páginas elaborado por consejeros reales y el ministro de Exteriores, Nasser Bourita.

El nuevo documento incluye una arquitectura detallada sobre fiscalidad local, organización judicial y competencias de seguridad en el territorio. En Madrid, Bourita lo presentó mediante una exposición estructurada en diapositivas, transformando lo que en rondas anteriores había sido un debate político abierto en un examen técnico sobre las modalidades concretas de implementación. Este cambio metodológico —de la discusión sobre el principio a la negociación sobre el contenido— es una de las apuestas centrales de la diplomacia marroquí y ha sido interpretado por fuentes cercanas a la delegación de Rabat como una victoria de posicionamiento.

  1. La Resolución 2797 de la ONU, el respaldo internacional que lo hace posible

El 31 de octubre de 2025, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 2797, impulsada por Estados Unidos, que establece que la propuesta de autonomía de Marruecos podría representar «el resultado más factible» para alcanzar «una solución política final, justa, duradera y mutuamente aceptable». Esta formulación va más allá de las resoluciones anteriores y constituye la base jurídica sobre la que Washington ha construido toda la arquitectura de las negociaciones, exigiendo a todas las partes que la reconozcan como punto de partida.

El respaldo internacional al plan de autonomía se ha ampliado de forma notable en los meses precedentes. El 29 de enero de 2026, la Unión Europea expresó por primera vez de manera colectiva su apoyo a que una futura solución se articule sobre esa base en el Consejo de Asociación UE-Marruecos celebrado en Bruselas. Estados Unidos y Francia han ido más lejos, reconociendo la soberanía marroquí sobre el territorio. España formalizó su adhesión a esta posición en 2022, cuando el Gobierno describió la propuesta como «la base más seria, creíble y realista» para resolver el conflicto.

  1. El papel de Argelia: entre presión internacional y necesidad de salvar su imagen

Argelia ha sido durante décadas el principal sostén político y logístico del Frente Polisario, acogiendo en su territorio los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf. En Madrid, se sentó en la mesa como parte directa —y no como mero observador, como había pretendido en negociaciones anteriores— y, según fuentes cercanas a la negociación, aceptó que el plan de autonomía ampliado constituyera el único documento técnico sobre la mesa. Esta posición, si se confirma, representa una cesión de envergadura histórica en la postura argelina.

La delegación argelina se negó, sin embargo, a posar en la fotografía de grupo que Washington intentó organizar al término de las conversaciones para transmitir un mensaje de avance al mundo. Según fuentes afines a la delegación marroquí, el ministro Ahmed Attaf adujo que carecía de sentido sin una previa normalización diplomática entre Argel y Rabat, cuyas relaciones están formalmente rotas desde 2021. Este gesto simboliza la tensión entre la aceptación técnica del proceso y la necesidad de Argelia de preservar su postura ante la opinión pública interna.

  1. La Hoja de Ruta de Madrid 2026 y el camino hacia Washington, en mayo

Entre los resultados de las conversaciones figura la denominada Hoja de Ruta de Madrid 2026, un acuerdo de procedimiento que fija la próxima ronda de negociaciones en Washington en mayo con el objetivo de firmar un acuerdo marco político. Se acordó además la creación de un Comité Técnico Permanente compuesto por expertos jurídicos de las cuatro partes, bajo supervisión conjunta de Estados Unidos y la ONU, con el mandato de examinar las modalidades concretas de aplicación de la autonomía en materia fiscal, judicial y de seguridad local.

El camino hasta Washington no está exento de obstáculos. El Frente Polisario mantiene su exigencia histórica de un referéndum de autodeterminación, y la reconciliación plena entre Marruecos y Argelia —que incluiría la reapertura de su frontera terrestre cerrada desde 1994, el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la eventual reactivación del gasoducto Magreb-Europa— forma parte del horizonte más ambicioso que dibuja la diplomacia estadounidense. Marruecos aspira también a que la MINURSO, la misión de la ONU desplegada en el territorio, sea desmantelada o reducida antes de la próxima renovación de su mandato en octubre.

 

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