El partido británico Reform UK, liderado por Nigel Farage, ha presentado un plan para movilizar a la Royal Navy con el objetivo de impedir la llegada de embarcaciones de migrantes a través del canal de la Mancha, una de sus principales promesas en materia de inmigración de cara a las próximas elecciones.
Bautizada como «Operación Fortaleza», la propuesta contempla el despliegue de unidades de la Marina Real para interceptar las embarcaciones que parten desde las costas francesas y devolverlas a Francia, una medida que sus promotores califican como «la mayor operación militar en el canal de la Mancha desde la Segunda Guerra Mundial».
El anuncio se produce en un momento delicado para Reform UK, cuya ventaja en los sondeos se ha reducido en las últimas semanas. El partido también afronta investigaciones relacionadas con su financiación, así como una pesquisa parlamentaria que afecta a su número dos, Richard Tice.
La cuestión migratoria se ha convertido en uno de los principales ejes del discurso de Reform UK. Tras la reciente crisis registrada en Ceuta, dirigentes de la formación denunciaron la gestión de la inmigración en Europa, e incluso uno de sus responsables, Zia Yusuf, viajó a la ciudad autónoma para defender un endurecimiento de las políticas fronterizas.
«Es una medida de último recurso, pero creemos que la situación ha llegado a ese punto», declaró Yusuf a la BBC, al justificar la necesidad de recurrir a las Fuerzas Armadas para controlar los cruces irregulares.
El Gobierno laborista rechazó inmediatamente la iniciativa y acusó a Reform UK de intentar desviar la atención de las investigaciones que afectan al partido mediante propuestas de fuerte impacto mediático.
Según las cifras oficiales, 14.128 personas han llegado al Reino Unido en pequeñas embarcaciones desde comienzos de 2026, un 42 % menos que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el pasado 29 de julio se registró un récord diario de 752 llegadas, lo que ha reavivado el debate político sobre la gestión de las fronteras.
En abril, Londres y París alcanzaron un nuevo acuerdo para reforzar la cooperación contra la inmigración irregular en el canal de la Mancha, con financiación británica destinada a apoyar los dispositivos franceses de vigilancia y control.