La ONU respalda la solución de dos Estados, con Palestina pero sin Hamás

13 septembre 2025 - 11:22

La Asamblea General de Naciones Unidas adoptó en Nueva York, con un respaldo abrumador, una resolución que impulsa la creación de un Estado palestino junto a Israel, excluyendo a Hamás de cualquier papel político. El voto refleja tanto el desgaste de la guerra en Gaza como la presión internacional para rescatar la fórmula de los dos Estados, en un escenario que divide de manera frontal a la comunidad internacional.

El texto, impulsado por Francia y Arabia Saudita, fue aprobado con 142 votos a favor, 10 en contra —entre ellos Israel y Estados Unidos— y 12 abstenciones. La llamada Declaración de Nueva York condena expresamente los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, exige la liberación de los rehenes y plantea que el control de Gaza debe pasar a la Autoridad Palestina con apoyo de la comunidad internacional. La resolución, celebrada por dirigentes palestinos como un paso histórico, fue presentada por Emmanuel Macron como el inicio de un camino “irreversible” hacia la paz.

Para Israel y Washington, el resultado supone una derrota diplomática. El gobierno de Benjamin Netanyahu calificó la Asamblea como “un circo político desconectado de la realidad” y acusó a la resolución de alentar a Hamás a continuar la violencia. Desde el Departamento de Estado estadounidense se repitió el mismo argumento: la declaración fue descrita como un “regalo para Hamás” que socava los esfuerzos de mediación. El choque diplomático anticipa la cumbre del 22 de septiembre, copresidida por Riad y París, donde Francia ha prometido reconocer formalmente a Palestina.

La votación supone que los países que tradicionalmente respaldan a Palestina pueden exhibir ahora un texto en el que Hamás es condenado de manera explícita, lo que refuerza la narrativa de que no existe un apoyo ciego al movimiento islamista, sino a la causa nacional palestina. Para analistas como Richard Gowan, del International Crisis Group, esta novedad funciona como un “escudo” frente a las críticas de Israel, que acusa a sus detractores de legitimar indirectamente a Hamás.

La Declaración de Nueva York incluye también una propuesta de alto el fuego que estaría acompañada por el despliegue de una misión internacional temporal de estabilización en Gaza, destinada a proteger a la población civil, fortalecer las instituciones palestinas y garantizar seguridad a ambas partes. La resolución se inserta en un momento de creciente expansión de asentamientos israelíes en Cisjordania y de declaraciones oficiales en Tel Aviv que insisten en una eventual anexión de ese territorio, lo que alimenta el temor de que la creación de un Estado palestino viable sea una aspiración cada vez más difícil de materializar.

Las tensiones escalaron aún más cuando Netanyahu reiteró la negativa categórica a reconocer a Palestina como Estado, declarando que “no habrá un Estado palestino”. El mensaje se vio acompañado por la decisión de Estados Unidos de negar la visa a Mahmud Abás, lo que impide su presencia en la Asamblea General de septiembre. En este escenario, la resolución aprobada se convierte menos en un plan de implementación inmediata y más en un instrumento de presión política que busca frenar la lógica de ocupación y abrir un resquicio para la diplomacia.

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